jueves, 6 de noviembre de 2014

Entrevista con la abuela. Por: Fanny Valdez.

Una persona cariñosa y de admirar

Una excelente abuela

Por: Fanny Valdez.

En la terraza de su casa, Fanny Estrada se dignó a contarme un poco de su vida, aunque muy cansada y con muy poca memoria, me abrió las puertas de su infancia hasta su adultez.
Fanny Elena Estrada de Luna nació una tarde de julio de 1948 en Santa Marta, con una piel trigueña y muy delicada, como todos cuando nacemos. Pero al cabo de un tiempo su madre tomó una decisión, hacer una nueva vida en Cartagena, para conseguir nuevas oportunidades para ella y para sus otros hermanos.
Sin embargo, sus padres se separaron cuando tenía cinco años de edad, su vínculo con él se rompió luego de que sus padres tuvieran ciertas diferencias, y una discusión los llevó a alejarse y no seguir viviendo más. Al pasar los años su madre se volvió a comprometer con otro hombre, que sería ahora su padrastro, “Él siempre me trató muy bien, excelente diría yo, con mucho cariño y respeto”, (con estas palabras y mucha seguridad argumentó Fanny).

Ella es la cuarta de ocho hermanos, Griselda, Grimaldina, Dubi, Mercedes, Rosa, Daniel, Javier y Santander. Desde muy pequeños andaban juntos, fueron criados y vivían en la misma casa. Pero al pasar algunos años, se devolvieron a Santa Marta a estar con la familia de su madre Nohemí de Luna.

Su vida en Santa Marta
Al llegar a Santa Marta, Fanny tomó sus estudios de enfermería en el Sena, luego de graduarse en Cartagena de bachiller, siempre le gustó la enfermería, incluso, en el diálogo que tuve con ella le pregunté que si no hubiera estudiado enfermería qué otra cosa le gustaba, pero me dijo con una seguridad en sus ojos y arrugando sus labios que le gustaba solo esa.
Pasó todos sus estudios con muy buen desempeño, todo lo que hacía lo tomaba en serio, y pues claro, lo que se escoge con amor, se estudia con ese mismo amor desde sus inicios hasta el final. Siempre luchó por lo que quiso ser, no fue fácil como todo en esta vida, pero aun así lo consiguió. 
Al terminar sus estudios, y a sus 24 años de edad, trabajó en el Hospital San Juan de Dios, luego ejerció sus conocimientos como enfermera en el Centro de rehabilitación Fernando Troconis, ahí atendía a personas con problema de salud mental, atendiéndolos en sus cuidados, en su limpieza y cubrir algunas necesidades como dándoles sus medicinas y sus alimentos.
Fanny Estrada y Edward Fernández

un domingo fuera de casa.
Todos los días madrugaba para irse a trabajar, desde muy temprano, hasta en la noche muy tarde que llegaba a su casa a descansar, trabajó, por lo que un día desde muy pequeña quiso ser. Estrada de Luna, no cogía un transporte para llegar a su destino, siempre se iba a pie, quizás las circunstancias no le permitían coger bus.

Su recorrido en el amor
En una noche de celebración de grado de un primo muy cercano, Fanny asistió con sus hermanas, todas muy vestidas a la época de antes, maquillada, y con buen ánimo llegaron para felicitar a su familiar. Lo que Fanny no sabía es que en esa noche llegaría su único y primer amor, Edward Fernández, con quien toda la noche dialogó.
Desde ahí Edward iba todas las noches a su casa ubicada en Primero de Mayo, a hablar con su hermana Dubi, quien fue como un contacto más para que ellos se acercaran. Al pasar los días, Edward le hacía presentes a Fanny expresándole su cariño, dándole detalles e invitaciones a salir junto con sus hermanas.
Poco a poco, Fanny fue acercándose a Edward, logrando él su objetivo que era conquistarla, para lograr un vínculo más que amigos, “Fue una relación muy bonita, sobre todo que ese tiempo los hombres eran más respetuosos por las tradiciones de antes, y los problemas con los padres de uno” , (dijo Fanny con sus mejillas sonrojadas).

Con esfuerzo y sacrificio
Una vida junta
En el desenlace de la historia de Fanny y su familia, llegando un poco más a fondo de su vida.
Al pasar el tiempo, esta pareja de enamorados tuvieron planes juntos, vivían cada día como si fuera el primero, y con muchos planes para el futuro, en eso, salió a flote la idea de formar una familia. Edward les pidió la mano a los padres de Fanny, ellos aceptan el compromiso que iban a formalizar pronto.
Se casaron en el año 1967, y con pocos recursos se quedaron en la casa de Nohemí, suegra de Edward y la madre de Fanny, poco después tuvieron a su primogénita Zuleyma Fernández el fruto de su amor, luego de varios años la familia iba creciendo, con dos hijos más, el segundo que es Jhonner Fernández y la tercera Darling Fernández.
Sin embargo, nacieron el mismo día, siendo dos años mayor que ella. Luego de trece años viviendo en la casa antes mencionada, Edward con su trabajo como vigilante tomó la decisión de brindarle a su familia algo mucho más cómodo, sacrificándose por cada día para comprar una casa en la urbanización ciudadela 29 de Julio sector el Pando, un barrio que en ese tiempo era tranquilo, las personas no vivían pendientes a las otras.

Su primera casa 
En un barrio un poco cerca en el que vivían antes, donde crecería su amor y criarían a sus hijos, Edward le brindó un hogar a su familia, solo para ellos cinco. Compró una casita poco arreglada, en obra negra y piso de cemento, sin importar las condiciones se mudaron de casa.
Varios años después, la casa fue cambiando, con la mano de obra de Edward y el diseño de Fanny, fueron modernizando la casa. Edward trabajaba de vigilante en el edificio de los bancos, trabajo que como turno tenía en las mañanas, tardes, o noches, pero con otros compañeros intercambiaban.
No les hacía falta nada, no vivían con lujos pero tenían mucho amor, le dieron buenos estudios a sus hijos, Zuleyma estudiaba en el Sena Comercial como auxiliar de laboratorio, Jhonner en la Autónoma del Caribe arquitectura, Darling en la Universidad Cooperativa de Colombia contaduría pública.
Con futuros profesionales en casa y para seguir ofreciéndoles los estudios a sus hijos, Fanny, trabajaba constantemente en el hospital, como enfermera, cuidando y atendiendo pacientes que llegaban diariamente con dolores o mujeres que darían a luz.
Poco después llegaría su primera nieta, hija del segundo, Jhonner, con una muchacha del barrio, que vivía a tan solo dos casas que la de él, una relación que no duró mucho luego cuando nació su primera hija Cindy Paola Fernández. En su niñez, andaba de una casa en otra, donde la familia de su madre y la familia de su padre, de un lado a otro recibía cariño de las dos familias.

Del odio al amor hay un solo paso 
Seis años después, haciendo prácticas en el Rodadero, Zuleyma Fernández conoció a un guía turístico el cual no le caía bien, pero poco después se fue olvidando del sentimiento que le tenía al joven delgado, trigueño, y que vivía en Gaira con su madre y sus hermanos de distintos padres, porque sus padres eran separados, Catalina Valdez y Ambrosio Gutiérrez.
Gustavo Valdez, cuyos apellidos eran provenientes de su madre. Zuleyma y Gustavo se hicieron amigos, pero un poco más tarde, ella se daría cuenta que estaba esperando a su primera hija, cuando veía que cada vez estaba un poco más ancha que lo normal, ya que era de textura gruesa como de costumbre.
Con mucho susto y nervios de lo que se veía venir, decidió hacerse una prueba de embarazo la cual salió positiva, ella no sabría qué hacer, cuando le daría la noticia a sus padres. Tomó la decisión de marcharse de la casa, pero no contó con la suerte que su hermana segunda intentaría detenerla, sin evitar lo anterior, decidió marcharse antes que sus padres regresaran de sus respectivas jornadas de trabajo. 

Algunas cosas no duran, otras perduran 
Un fin sin fin
Una historia normal que como todas ha tenido sacrificio por partes de sus padres, que buscan salir adelante junto a sus hijos, quienes años más tardes lo haría abuelos.
Todas las tardes, al salir de estudiar Seferino Pérez un compañero de colegio de Zuleyma iba a visitar a su hermana Darling. Esa se volvió una monotonía todos los días, hasta que cada vez él iba tomando en serio la idea de ser más que amigos. Al pasar el tiempo todos iban cambiando, no precisamente de ropa, si no de pensamientos, sentimientos, las costumbres, creciendo y madurando.
Darling y Seferino, se casaron un 11 de Junio de 1994 en la iglesia de Jesucristo santos de los últimos días y se fueron a vivir en un segundo piso de una casa en la calle 30, cerca en la que vivió con sus padres y hermanos. Los fines de semana, sus padres, junto a sus hermanos iban a visitarlos y almorzar, la gastronomía era carne asada, con papa, yuca, plátano, ensalada de chimichurri, y gaseosa. Nunca vivieron alejados unos a los otros siempre permanecían juntos.
Zuleyma Fernández, hija de Edward Fernández y Fanny Estrada, dio a luz a su primera y única hija un 26 de enero de 1996, un día muy feliz para su familia, primos, hermanos, sus padres, y para el padre de su hija. Fue una de las consentidas de la casa, criada y alimentada por su cuñado, Seferino Pérez quien conoció a su hermana Darling Fernández, gracias a ella.
En las mañanas muy temprano, Edward Fernández se levantaba como siempre a tomar su tinto, hecho por su esposa Fanny Estrada, quienes todos los días hacen lo mismo sin perder sus costumbres. Sus hijos se iban a estudiar, y se quedaba la pequeña casi recién nacida Fanny Valdez, con quien Edward salía desde muy temprano para donde su mamá Manuela Fernández, y se pasaba todo el día cambiando pañales y dándole de comer mientras visitaba a su madre.
“Ella era una niña muy juiciosa, no lloraba y se tomaba el tetero cada vez que se lo daba. Mi mamá la cargaba en su silla de rueda, y llegaban mis sobrinos y también la cogían”, (Con una mente inolvidable recuerda Edward esos momentos con alegría y orgullo junto a su madre y su nieta).
Al pasarle los años a Manuela la madre de Edward, por cuestiones de enfermedad y a medida que iba envejeciendo cada vez más rápido, dio un último suspiro una tarde oscura en su casa del barrio la 29. Hasta el día de hoy sus hijos y sobrinos la recuerdan por su alegría, y la crianza que les dio a sus hijos y nietos. Por siempre vivirá en nuestros corazones. 

Al año siguiente 
En el 1997 Darling y Seferino se casaron en Perú una tarde de enero. Regresaron después de la luna de miel a Colombia a darles la noticia de su matrimonio, una vez más a sus familiares. Poco tiempo después Jhonner formó su familia junto a una muchacha divorciada y con una hija de tres años de edad, y él con una de cinco, sin importarles se casaron a escondidas de sus padres. Mientras que en ese mismo tiempo, Zuleyma se enteró que venía un varoncito en su vientre, quien perdió por falta de cuidados por no a verse enterado antes.
Al pasar el tiempo estas familia iban creciendo y formando a sus hijos, Zuleyma quien ahora tiene a su única hija de 18 años, Darling con dos hijos un varón de 16 quien está terminando sus estudios de bachiller Edward Pérez, y Jessica Pérez con catorce años, Y Jhonner con cuatro hijas, Cindy Fernández con 25 años, Valentina Fernández con 15, Gabriela Fernández con 12, y Natalia Fernández con 7 años.
Todos los días, Edward y Fanny, se levantan temprano a tomarse su tinto como de costumbre, luego se van al campo que queda a la vuelta de su casa hacer ejercicio, su rutina que cada vez es más saludable. Cuando cae la noche, ellos andan pendientes del pote de pastilla que tienen en la mesa y encima de la nevera de la casa, cada pastilla recomendada por citas médicas.
Aunque Jhonner junto a su familia se encuentra un poco lejos de sus padres, no pierde la costumbre de estar comunicados todos los días con ellos. Todos andan en constante comunicación, y los domingos en las tardes arman salidas con sus nietos e hijos que están más cercanos para ir almorzar y caminar los centros comerciales de la ciudad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario