jueves, 6 de noviembre de 2014

Entrevista con la abuela. Por: Thalía Córdoba

Mi familia es mi bendición

Abuela ejemplar

Humilde, sencilla, amable


Por: Thalía Córdoba.

Elsa Carolina Córdoba Chinchia, quien a pesar de ser una persona de edad se ha dedicado a contar parte de su vida sentimental con su señor esposo José Francisco Córdoba Griego. Su vida amorosa comienza en plena juventud, en medio de tantas miradas  y poder compartir gran parte de su vida al lado de su compañero, con quien decide formar su hogar y dedicarse a la casa.
De este enlace de amor dieron fruto a 17 hijos, quienes han sido la bendición de su hogar, a quienes aman con todas las fuerzas de sus almas. Como representantes de su familia, siempre se esmeraron por enriquecerlos de valores y costumbres a sus queridos hijos  para así poderse proyectar y ser cada día mejores personas. En la vida se les presentaron obstáculos porqué al tener esta cantidad de hijos, tenían que pensar en las necesidades que cada uno iba a tener; en el bienestar de ellos  que fue siempre su mayor preocupación. 
Sus hijos siempre se  caracterizaron por ser unas personas serviciales, se ayudaban unos a los otros. En cuanto a sus estudios profesionales, su madre se ayudaba con la venta de empanadas y de jabones que hacía para sacarlos adelante en compañía de José, quien se dedicaba a rebuscar por las calles trabajando para poderme apoyarla económicamente. 
Qué lindo es poder recordar cada uno de los momentos difíciles y emocionantes que vivieron esta pareja de esposos. Al pasar el tiempo fue cambiando para su hogar, les tocó duro, pero no se rindieron. Recuerda aun cuando su hija mayor Rita Córdoba fue la primera en comenzar a ejercer  su servicio  como profesora, que con el dinero que ganaba le ayudaba  para poder brindarle a sus hermanos la oportunidad de poder estudiar, y así fue que entre ellos mismos existió ese don de querer ver al otro triunfar en la vida. 
Son tantos momentos que  vivimos que ahora mismo no los recuerdo, la vida está llena de recuerdos, y cada recuerdo de la  vida te ayuda a ser mejor persona. Su  madre a quien por cariño le decían Mamá Cruz, era una mujer atenta, comprensiva, y sobre todo una buena hija y madre. Quien le comentaba que quien era buena hija, era buena madre.


Que en paz descanses José  Francisco, quien sigue siendo mi gran amor
Después de tantos años de convivencia con su esposo, quien en paz descansa, a quien le entregó su vida y su corazón. Quien contó con la oportunidad de llegar a conocer algunos de sus 44 nietos y 17 bisnietos, quien se llenaba de mucha alegría al poder compartir con cada uno de ellos. 
José Francisco fue un excelente esposo, nunca existieron choques como compañeros que eran, fueron siempre el uno para el otro. Sí se llegaron a  presentar discusiones, pero trataban de dialogar para así poder llegar a algún acuerdo. Sus hijos no llegaron a presenciar ningún tipo de discusión entre sus padres. 
Sus hijos siempre los recuerdan como un ser maravilloso, su padre fue una persona dulce, pendiente de cada uno de ellos, quien en muchas ocasiones la ayudaba a cuidarlos, mientras  ella trabajaba en casa.

Mi especialidad
A Elsa Carolina siempre le gustaba hacer chipichipi para las fecha de diciembre cuando todos los miembros de la familia se reunían un 31, los nietos e hijos siempre le pedían que lo hicieran, eso era el gusto de ellos. 
Comenta que estas fechas es cuando uno tiene que chocar con muchas emociones, cuando comienza un año más y es el comienzo de una nueva vida de renovación. Siempre se ha reconocido por ser una mujer que cree mucho en el destino, dice que salir con la maleta por la calle, le ha funcionado muy bien, porque ha viajado mucho en compañía de sus nietos y sus hijos bellos.  
También bañarse en el baño con champaña le ha funcionado, e incluso dice que se debe de acompañar contando dinero con un acompañante, es una buena posición. Sus nietos se ríen al ver a su abuela practicando todas estas cosas, todo está en el carisma de las personas, la alegría y su entusiasmo.  

Mi etapa más linda al recordar: Mi infancia 
Elsa Carolina  nos comenta más de su vida cuando era niña, recuerda que teniendo 12 años de edad jugaba con 3 de sus hermanas de parte de madre, con quienes siempre terminaba peleando por los juguetes, a ella no le gustaba compartir, su madre a quien por cariño le decían “mamá cruz”  la mayoría de veces se sentaba al lado de sus hijas a ver cómo jugaban, mientras que al mismo tiempo las cuidaba, tiene mucho el recuerdo de su madre cuando la regañaba y le decía: Elsa tienes  que compartir los juguetes con tus hermanas, no seas egoísta. 
Siempre de niña se caracterizó por el gusto de la muñeca de trapo como le decían, su mamá le enseñaba hacer ropa para vestirlas, cuando eso su madre tenía una máquina de coser, ella muy amablemente le explicaba como tenía que puntear en la máquina, para ella era difícil porque no alcanzaba los pies al suelo y para que la máquina cosiera tenía que presionar una lata de presión, y su señora se reía al ver cómo caían sus pies.
También recuerda, que a la edad de 18 años su hermana Rita Córdoba estaba afuera de la casa con un amigo, su hermana se había desarrollado, cuando  de niña inocente  y metida Elsa le dice al joven que está con su hermana: no sabías que Rita se había manchado, le llegó la regla, cuando su hermana se queda sorprendida de lo que dice y de inmediato llama a su padre José, con mucho coraje y le comenta lo que expresa. En aquellos tiempos decir esas cosas era bastante delicado, eran íntimas. Ese día su papa de la inconformidad y rabia que tenía la mandó a buscar, y ella salió corriendo a esconderme porque temía al regañó, recuerda esto como alguna de sus travesuras e inocencia. 

Mis gustos
Después de ser mayor de edad, se dedicaba todo el tiempo a leer, en aquellos tiempos no era fácil obtener un libro,  ella iba a la biblioteca del municipio, y comenzaba a leer, libros y libros. Se desempeñó siempre en la escuela como una estudiante que rendía académicamente, en ese tiempo solo llegaba uno a noveno de bachiller, pero  te enfatizabas por ser docente, era como una carrera tecnológica. 
Sus primeros pasos como docente los realizó en la Institución Margoth Maestre de Ariza. Recuerdo que fue una de las fundadoras de esta escuela, con el profesor apellido Forero con la dificultad de construir un proyecto como este. 
A Elsa siempre le ha gustado la política, e incluso estando a la edad de 21 siempre quiso ser abogada, pero sus padres no tenían la capacidad económica para darle esta profesión, comenta que a pesar de esto, uno de sus hijos contó con la posibilidad de ser abogado, y que lo que ella quiso y nunca pudo tener, trató de dárselo a sus hijos, para sentirse como  una madre ejemplar. 

Quien lo vive es quien lo goza
Disfrutar cada momento de la vida, a veces es bueno y malo. En la vida uno tiene que distinguir qué es lo que lo perjudica, a veces por ser adolecentes no se mira más allá de lo normal, solo se piensa disfrutar sin pensar en el daño que podemos causarle a las personas que nos rodean. 
En este caso creo que viví cada una de mis etapas, y si fueron mis amores con José el padre de mis hijos, muero de amor, es que aun siento mucho amor por mi esposo, todo lo que vivimos juntos; él fue mi único hombre, tuve que aguantarme a mi familia, porque  mi José no era de gusto para ellos, pero yo siempre hice claro que tenían que respetar mis decisiones.  
Recuerdo que siempre nos teníamos que ver a escondidas, que locura, yo creo que los jóvenes de hoy en día no viven esos amores, ya las cosas han cambiado demasiado, ya las mujeres ahora no se hacen valorar, y pues los hombres no son caballeros son unos vivos, se tiene que saber diferenciar entre las intenciones que tienen hacia uno. 

Sigo siendo la misma de siempre 
Elsa Córdoba, quien actualmente vive en Distracción,  La Guajira y quien se dedica a su casa, cuenta con el apoyo de sus hijos quienes son profesionales, y  quienes se están desempeñando en buenos cargos, ahora se siente orgullosa de ellos, y para sus hijos ella es una madre ejemplar. 
Vive de lo que sus hijos le dan, no le hace falta nada, sigue siendo una mujer alegre, carismática y chistosa. Recuerda a su esposo José Córdoba como el primer de sus días. Es feliz con sus nietos, los quiere como sus hijos, aunque dice que son muy traviesos, hasta egoísta, pero trata de corregirle ese defecto. 
Sus hijos la visitan frecuentemente siempre están pendientes de ella, de lo que tiene y lo que le puede hacer falta. Todas las noches se sienta en la puerta de la terraza a conversar con sus vecinos, familiares y  amigos. Cuando se siente sola se dedica a escuchar música, por cierto es buena bailadora; y en algunos casos se dedica a viajar con sus hijas, quienes la invitan. 

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