domingo, 31 de agosto de 2014

Entrevista de oficio. Por: Evelio Durán.

El miedo no existe en su diccionario 

El factor sorpresa siempre lo acompaña

Gracias a un reto, en la actualidad se desenvuelve como tanatólogo.


Por: Evelio Durán

Hace 17 años, por necesidad, inició en este mundo, al quedar desempleado y con el título de sub oficial, Luis Fernando Higuera, felizmente casado y padre de 3 hijos se desarrolla en la actualidad como tanatólogo, empleado de la red de funerarias Los Olivos.

Muchas historias se viven en este mundo, desde las más normales hasta las que podemos llamar historias de ultratumba, a partir del 20 de julio de 1997, el factor sorpresa no ha dejado descansar a Luis Fernando. ¨No le temo a nada¨ es la frase que destaca a este hombre que ha luchado, y que poco a poco fue convirtiendo su lucha en un gusto. 
Lugar de trabajo de Luis Fernando Higuera,
donde se realizan los procedimientos
para adecuar a un cuerpo sin vida
.

¿Cuál es su nombre?
Señor Durán mucho gusto mi nombre es Luis Fernando Higuera, más conocido en el bajo mundo como el “triple papito”.

¿Cuántos años tiene?
Ahí está el talón de Aquiles (risas) tengo 44 años.

¿Qué es la tanatología?
El arte como tal es la tanatopraxia, años atrás desde la era de Cristo se conocía con el nombre de embalsamadores de cuerpos, con el pasar de los años el arte lo profesionalizaron, entonces al arte le cambiaron el título de embalsamador por tanotopráctico.

¿Qué se necesita estudiar para ser un tanatólogo?
En la actualidad se realizan diplomados con énfasis en restructuración en tanatología.

¿Qué le llamó la atención por esta profesión?
Buena pregunta, no he sido tanatólogo toda la vida, yo soy suboficial del Ejército, salí de la fuerza por sanidad militar y no sabía qué hacer, no encontraba ningún trabajo acorde con mi carrera y entonces dentro de mi diccionario, dentro de mi léxico no está la palabra miedo, alguien me retó y en la actualidad llevo 17 años como tanatólogo.

¿Qué estudió cuando inició en este mundo?
Inicialmente me hicieron una entrevista, yo no sabía nada de esta profesión en ningún aspecto, después de esto comencé en una inducción, donde me dieron a conocer todo lo que debía hacer, luego me pasaron a la teoría, a conocer qué era la tanatopraxia y por último me pasaron a la práctica, pero preámbulo a estas tres actividades me tuvieron en un plano que se llama el reconocimiento práctico que consiste en familiarizarse uno con los cuerpos, este proceso tuvo una duración de 15 días.

¿Entonces una carrera en si no la hay?
La misma red funeraria te manda a hacer el diplomado a medida que se van actualizando, pero en estos momentos la carrera en si solo la hay en Cali en la Universidad del Valle.

¿Cuándo fue la primera vez que tuvo un cuerpo en su poder para prepararlo? 
Eso fue exactamente el 20 de julio de 1997.

¿Qué sensaciones experimentó al realizar este procedimiento por primera vez?
Aunque había dicho que no me da miedo nada, siempre existe el factor sorpresa, es más, cuando alguien me toca por la espalda siempre me timbro, pero no tanto fue miedo sino impresión, fue una niña de 10 añitos y se me venían a la mente imágenes de mi hija entonces es algo muy duro.

¿Alguna vez le ha pasado algo inusual por así llamarlo de ultratumba?
Me ha pasado una sola vez en mis años de experiencia, eran las 12 de la noche y me tocó preparar un cuerpo, mientras que lo bañaba, el cuerpo detono un suspiro que sonó así: "¡AHH!"  Eso fue porque casi se me cae, quede totalmente paralizado y salí corriendo a buscar a mi amigo.

¿Por qué cree usted que dejaría su carrera?
En este trabajo siempre lo más dispendioso es la cuestión con lo descompuesto, algún día estaré muy agotado y creo que no aguantaré más los olores que emiten estos cuerpos.

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