domingo, 31 de agosto de 2014

Entrevista de oficio. Por: Victor Castellanos.

Pablo Iguarán, hombre al que le faltan las oportunidades pero le sobran las ganas.

Carnicería, negocio tradicional

La carnicería ha significado una de los negocios más rentables para la clase media baja de la ciudad.


Por: Victor Castellanos.

Es cierto que la pescadería constituye uno de los mercados más fructíferos en la costa Caribe colombiana, pero la carnicería ha sido parte fundamental en el desarrollo del mercado popular de la ciudad de Santa Marta.


Pablo Iguarán es un hombre de 48 años que ha encontrado en la venta de carnes la posibilidad de un sustento económico desde hace aproximadamente siete años, donde a la vez, su lugar de trabajo se ha convertido en su hogar.


¿Hace cuánto trabaja vendiendo carnes?
Hace aproximadamente siete años, tengo ya 48 años de edad.

¿Y siempre ha trabajo acá en el mercado?
No, antes estaba en el mercado antiguo, pero a todos nos trasladaron para acá.

¿Ha significado problemas para usted el cambio de sector o representó una mejoría?
Allá se vendía mucho más, pero después de las 12 del medio día las ventas acababan, en cambio acá las ventas se extienden hasta las 6 de la tarde.

¿Cuál cree usted que sea la causa por la cual las ventas son menores en este sector del mercado?
Lo que pasa es que hay mucha competencia, en sólo este sector hay más de 15 carniceros.

¿Cómo han sido estos siete años para usted en el negocio?
Han sido llenos de experiencias, aunque me retiré del negocio por un tiempo por cosas personales.

¿Qué actividades desempeñaba antes de incursionarse en la carnicería?
Yo trabajé en varios lugares, estuve en el hotel Santa Mar, en el motel Troncal, en Cartagena también estuve trabajando en construcción.

¿Aparte de sus actividades laborales, qué estudios ha realizado?
La primaria y el bachillerato no lo pude terminar porque cuando era niño tuve un accidente acá en el mercado con un abanico de techo que me cortó la cara.

¿Ah pero entonces desde niño ha estado vinculado acá al mercado?
Sí, desde muy niño ayudaba a un señor con la venta de las carnes, llevando bultos y eso, fue allí donde aprendí a relajar y a cortar.

¿Esta actividad no le causaba problemas con el colegio?
No realmente, lo que quizá me quitaba más el tiempo era el fútbol que siempre ha sido mi gran pasión, como para todos en mi barrio, Pescaíto.

¿Estuvo en algún equipo juvenil o fue sólo hobby?
Yo jugaba en la selección Magdalena, pero a raíz del accidente que tuve no pude seguir.

¿Qué significó este suceso para su vida emocional?
Imagínese, muy triste, ése era en realidad mi sueño y ya luego no pude seguir practicándolo.

¿Qué puede contarnos acerca de su vida personal, tiene hijos?
Sí, claro, tengo 6 hijos.

¿Y cómo ha sido su relación con ellos, están estudiando aún o ya trabajan?
Siempre ha sido muy buena, ya todos trabajan, uno trabaja en puerto, otro tiene un negocio en la 22, mi otro hijo está en el batallón y mi hija menor aún está en el colegio.

¿Cómo describiría lo que es un día en su trabajo como carnicero?
Normal, uno de hacer lo mismo todos los días se acostumbra, pero a mi me ha ayudado mucho económicamente, no tengo quejas.

¿Y este puesto es suyo o es de alguien más?
Es mío, yo me independicé hace poco porque trabajaba para otro señor, pero gracias a Dios ya esto es mío.

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