miércoles, 30 de abril de 2014

Segrera María Paula, Parque El Cundí

Recreación para grandes y pequeños.
El parque del Cundí, tradición en Santa Marta.

Un lugar que sin duda alguna todos los samarios alguna vez en nuestra vida hemos visitado o al menos hemos pasado por allí.

Por: María Paula Segrera Trujillo.

Bien dice que a mitad de semana empieza lo bueno y así fue, hoy miércoles 19 del mes de febrero tuvimos la oportunidad de visitar un reconocido parque de nuestra samaria, el parque del Cundí, conocido así por el barrio en el que se encuentra, barrio que lleva por nombre Cundinamarca, pero que por costumbre y tradición le han llamado simplemente “Cundí”.


Una brisa fresca, agradable, relajante es de la que podemos disfrutar en este lugar en el que también encontramos una flora constituida por árboles de trupillo, trébol y frutales como los de mango, mamón y ciruela.  Algunas atracciones mecánicas constituyen este parque; atracciones para niños que son tradicionales en cualquier parque como lo son resbaladeros, trompos, columpios y los ya conocidos sube y baja.

Dentro del aspecto físico de este parque podemos resaltar que su forma arquitectónica consta de 6 esquinas, 27 bancas para que sus visitantes se sienten y disfruten de su estadía en este lugar; así mismo es importante decir que cuenta con el servicio de alumbrado público que es encendido en horas nocturnas.  Alrededor encontramos viviendas las cuales algunas aun se conservan como casas de familia y otras han pasado a ser establecimientos comerciales.

Alberto Correa es uno de los moradores y vecino de dicho parque y el  cual al hablar con él e indagar un poco sobre la historia de este lugar, nos manifestó que la construcción de dicho parque aproximadamente en el año de 1971, había sido una obra de los habitantes del barrio del Cundí, con el apoyo económico del narco conocido con el  nombre de  “Lucho” Barranquilla y que al momento de su planeación y construcción se pensó como un lugar para la diversión, recreación y disfrute de las familias y niños.

Lastimosamente, con el pasar de los años se ha olvidado, se ha perdido el verdadero propósito con el que fue fundado este parque, pues la zona ha pasado de ser una zona residencial a una zona comercial reconocida por los establecimientos de venta de comida, minutos y alcohol, el más reconocido de ellos, es el estanco y estadero El Níspero con más de 30 años de funcionamiento y del cual el señor Correa es propietario junto con el también estadero La Mulata, este último con 2 años de funcionamiento.

Son muchos los comentarios que a diario se escuchan sobre este lugar, comentarios como que este lugar es muy frecuentado por drogadictos, y acechado por los bien conocidos amigos de lo ajeno, comentarios los cuales fueron rechazados por la señora Elvira Castro de Segrera, habitante del barrio desde hace 36 años, quien nos dijo: “No puedo negarles que esta situación sí existió, pero eso  ya  ha mejorado notablemente desde hace cinco años para acá, la seguridad es buena gracias a la constante presencia de miembros de la Policía en el sector”.


Las familias que siempre han habitado en esta zona, y que aun se mantienen en frente y en los alrededores del parque del Cundí son las familias Maiguel, Martínez, Segrera, Correa, Zambrano, Pérez y Castiblanco. Es importante anotar que muchos se han mudado del barrio debido a que los fines de semana son inhabitables esos lares, pues el alto volumen de la música y el consumo del alcohol por los visitantes a los establecimientos comerciales de la zona resulta incómodo y que a pesar que se han presentado las quejas a las autoridades competentes en este aspecto, estas no toman las medidas necesarias para controlarlas.

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