Parque
El Cundí, una historia oculta
Alberto
Correa, un habitante muy conocido de este vecindario, cuenta un poco sobre el
nacimiento de este lugar.
Por
Daniella Rossi
Cuando escuchamos el nombre
del parque Cundí, nos transportamos a un lugar aparentemente tranquilo, donde
podemos sentarnos, apreciar la tarde junto a nuestra familia, comer un helado,
saltar, gritar, correr, imaginarnos en un mundo de diversión, risas y muchos
colores. Sin embargo, hoy en día este parque no es nada de lo que se nos pasa
por la mente.
Todo inició con la ayuda de
Manuel José Diazgranados, Rodrigo Vives y toda una comunidad entregada a su
barrio donde hace aproximadamente 66 años le dieron vida a un espacioso lugar
que se creía era para que los niños tuvieran un sitio donde recrearse en las
tardes.
También dicen que hubo un
tiempo donde un mafioso llamado “Lucho” Barranquilla aportó una gran suma de
dinero para mejorar el parque, cuyos cambios se notaron en varios aspectos.
Muchas personas no supieron
darle el uso correcto a esta zona del barrio y se fue implementando la moda en
los jóvenes de consumir drogas alejando la presencia de todos los vecinos que
en su interior sentían una tristeza profunda por el deterioro de este parque
que habían visto crear e incluso que hicieron parte de los numerosos cambios
que se causaron en él.
Actualmente, no se hacen
actividades para los niños. El Cundí se ha convertido en el bebedero de muchos en
un fin de semana. Antes ni los taxis tenían permitido entrar a este barrio,
siempre dejaban a las personas una calle antes y ahora incontables vehículos se
colocan alrededor del parque para hacer y deshacer hasta el punto de crearle
una fama no tan favorable apodando despectivamente las calles que dan para
entrar al Cundí entre estos están: El callejón guapo, el callejón de las
zorritas, la ñapita, los pelucones, entre otros.
Uno de los primeros negocios
fue el Níspero que está ubicado en este lugar hace 32 años, es muy famoso. El
plan de muchos jóvenes es sentarse un viernes en la noche a disfrutar de la
música, la recocha y para otros lamentablemente las drogas que es la perdición
de todo ser humano que se deja influenciar.
Los que aun residen en este
barrio guardan la esperanza de que por lo menos el parque tenga un cambio para
bien y sea posible tener algún tipo de evento que involucre más a los niños o
adultos mayores que muy poco pueden disfrutar de la belleza de este parque que
para muchos está oculta y aspiran ir descubriendo con el pasar del tiempo.
Y aunque ya es tarde para
querer hacer este tipo de cambios, sería bueno que algún día se diera, porque
realmente para eso fue creado el parque El Cundí para tener domingos de
tranquilidad con respeto, sin atracos, sin drogas y personas que no intimiden el
pasar de una buena tarde cargada de la naturaleza y los bellos cantos de
pájaros que revolotean haciéndonos sentir en otro mundo donde solo existe el
sonido de la brisa y pequeñas risas de niños en un clima tan caluroso pero que
caracteriza a todo samario.

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