miércoles, 30 de abril de 2014

Rossi Daniella, El Cundí

Parque El Cundí, una historia oculta
El desorden de los fines de semana
Alberto Correa, un habitante muy conocido de este vecindario, cuenta un poco sobre el nacimiento de este lugar.

Por Daniella Rossi

Cuando escuchamos el nombre del parque Cundí, nos transportamos a un lugar aparentemente tranquilo, donde podemos sentarnos, apreciar la tarde junto a nuestra familia, comer un helado, saltar, gritar, correr, imaginarnos en un mundo de diversión, risas y muchos colores. Sin embargo, hoy en día este parque no es nada de lo que se nos pasa por la mente.
Todo inició con la ayuda de Manuel José Diazgranados, Rodrigo Vives y toda una comunidad entregada a su barrio donde hace aproximadamente 66 años le dieron vida a un espacioso lugar que se creía era para que los niños tuvieran un sitio donde recrearse en las tardes.

También dicen que hubo un tiempo donde un mafioso llamado “Lucho” Barranquilla aportó una gran suma de dinero para mejorar el parque, cuyos cambios se notaron en varios aspectos.
Muchas personas no supieron darle el uso correcto a esta zona del barrio y se fue implementando la moda en los jóvenes de consumir drogas alejando la presencia de todos los vecinos que en su interior sentían una tristeza profunda por el deterioro de este parque que habían visto crear e incluso que hicieron parte de los numerosos cambios que se causaron en él.


Actualmente, no se hacen actividades para los niños. El Cundí se ha convertido en el bebedero de muchos en un fin de semana. Antes ni los taxis tenían permitido entrar a este barrio, siempre dejaban a las personas una calle antes y ahora incontables vehículos se colocan alrededor del parque para hacer y deshacer hasta el punto de crearle una fama no tan favorable apodando despectivamente las calles que dan para entrar al Cundí entre estos están: El callejón guapo, el callejón de las zorritas, la ñapita, los pelucones, entre otros.

Uno de los primeros negocios fue el Níspero que está ubicado en este lugar hace 32 años, es muy famoso. El plan de muchos jóvenes es sentarse un viernes en la noche a disfrutar de la música, la recocha y para otros lamentablemente las drogas que es la perdición de todo ser humano que se deja influenciar.

Los que aun residen en este barrio guardan la esperanza de que por lo menos el parque tenga un cambio para bien y sea posible tener algún tipo de evento que involucre más a los niños o adultos mayores que muy poco pueden disfrutar de la belleza de este parque que para muchos está oculta y aspiran ir descubriendo con el pasar del tiempo.



Y aunque ya es tarde para querer hacer este tipo de cambios, sería bueno que algún día se diera, porque realmente para eso fue creado el parque El Cundí para tener domingos de tranquilidad con respeto, sin atracos, sin drogas y personas que no intimiden el pasar de una buena tarde cargada de la naturaleza y los bellos cantos de pájaros que revolotean haciéndonos sentir en otro mundo donde solo existe el sonido de la brisa y pequeñas risas de niños en un clima tan caluroso pero que caracteriza a todo samario.

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