miércoles, 30 de abril de 2014

Rossi Daniella, Tinta roja

Tinta Roja, una película que nos lleva al mundo real
El periodismo y su faceta oculta
Alfonso Fernández, un joven con grandes expectativas en su carrera se enfrenta a lo difícil de ser un periodista.

Por Daniella Rossi

Esta película nos deja una gran incertidumbre. Es difícil imaginar cómo después de estudiar una carrera de cinco años donde nos pintan todo de una manera tranquila, profesional, pero sobre todo exigente, vamos descubriendo que el ser periodista tiene diversas ramas en las que algún día sea temporal o no, tendremos que experimentar situaciones que podrían asombrarnos y quizás hacernos dudar sobre nuestra profesión.

Sin embargo, Tinta Roja nos deja una lección importante para los que seguimos este rumbo desconocido, nos enseña a ser fuertes, tolerantes, pacientes y sobre todo a adquirir conocimiento de personas que llevan toda una vida en este medio y que nos hacen ver las cosas desde diferentes puntos de vista, ya sea de una forma grotesca que es la única manera que ellos creen necesaria para que estemos despiertos ante las barbaridades de este mundo.


A veces creemos que todo es color de rosa y la vida suele traernos sorpresas que no esperamos, pero precisamente de eso se trata de estar preparados para las más duras experiencias y en la película pudimos observarlo, Saúl el jefe de las noticias policiacas se mostraba un hombre duro, a quien nada ni nadie le importaba pero esto era debido a los problemas personales que en su interior tenía.

El Clamor, un periódico el cual mostraba las cosas tal como sucedían agregándole un poco de color sin alterar el contexto de la noticia y así entretener al lector, muchas de las veces sin importar el dolor que sentían las personas que estaban involucradas en esas tragedias, ellos tomaban la mínima averiguación para acomodarla a su gusto.


Solo, cuando ocurrió la desgracia de Saúl, él mismo pudo comprender cuánto duele el pasar por una situación en el que se pierde a quien más se quiere y los medios nos destruyen por completo. En el mundo del periodismo el respeto es algo que poco a poco se va perdiendo y luego muy pocos saben cómo manejar.

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