Una
mujer que lucha por el bienestar de sus hijos
Su
buen trabajo la caracteriza y en Ciénaga con su servicio a domicilio se ha
ganado la confianza de muchas familias.
Por
Daniella Rossi
Hace más de diez años Yanet comenzó
con este oficio que hoy en día es muy importante en su vida, es una mujer de 39
años que tiene muchas expectativas en su trabajo y sobre todas las cosas un
gran sueño que es montar algún día su propio salón de belleza, donde cualquier
persona, incluso las que se ha ganado poco a poco con esfuerzo, puedan ir a
visitarla.
Es divorciada hace
aproximadamente seis años. De su matrimonio quedaron dos hijos, Mateo y
Santiago, y aunque ella manifiesta que se cansa porque le toca ir a las casas
de sus clientes para poder tener más ingresos económicos, piensa en sus hijos
que son el motor de su vida y su más grande motivación.
A diario visita más de diez
casas, empieza a laborar desde las 6:00 a.m., y termina casi a las 9:00 p.m.,
su horario es de lunes a viernes pues se lo asigna ella misma y los fines de
semana empieza un poco más tarde para poder pasar tiempo de calidad con sus
hijos, debido a que por su trabajo todo el día permanece en la calle, y no los
puede ver, es esta una de las razones por la cual ella quiere tener un lugar
específico donde poner su salón y así tener un poco de descanso y tranquilidad.
Su madre la ayuda con el
cuidado de sus hijos mientras ella está ausente, pero igual como hay días que
no tiene tantos turnos, le da tiempo para estar con Santiago y Mateo para así
poder ayudarlos con lo que necesiten.
Aparte de hacer el manicure
y el pedicure, hace el blower y tiene un pensionado en su misma casa, con esto
ella mantiene su hogar y gracias a Dios no le falta nada, como todas las familias
ha pasado por dificultades y más aún porque no tiene el apoyo de su ex esposo,
pero sin embargo se siente orgullosa de sí misma porque ha tenido mucha fuerza,
fe y fortaleza para seguir adelante.
Su oficio es algo que la
apasiona, se identifica porque le gusta diseñar uñas, hacer motivos diferentes,
es ágil y es capaz de hacer lo que sus clientes le piden para complacerlos,
pues le gusta imponerse retos en su trabajo que con amor y dedicación los supera
y a donde va, marca la diferencia entre las otras personas que hacen parte de
este competitivo y maravilloso oficio.
Cree que Dios ha influido en
su vida, es creyente, va a misa todos los domingos y dice que él ha sido la
razón por la cual ha podido ir creando sus más grandes ilusiones y con energía continúa
está labor que a diario le deja mil enseñanzas que son parte de la vida y de
los obstáculos que se le cruzan en el camino.
Solo espera que algún día
pueda tener el negocio que tanto ha soñado y poder implementar nuevas cosas que
le ayuden a atraer mucha clientela y sobre todo a las mujeres que somos tan
vanidosas y que nos gusta sentirnos bellas por dentro y por fuera, en su cabeza
tiene muchos planes y este oficio es como cualquier otro trabajo profesional o
de más prestigio, nunca se sentiría avergonzada de su empleo porque ningún
trabajo es deshonra.

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