viernes, 25 de abril de 2014

Jiménez Yiseth, Tinta Roja

Imaginar, sentir y darle color
Un oficio que se paga con otra moneda

“El periodismo que se aprende en la calle”, Tinta Roja, una película que da una lección de vida.

Por Yiseth Jiménez

Una de las preocupaciones de un periodista al graduarse es, ¿Qué trabajo va emprender?, ¿Será qué sí va tener éxito?, ¿Sí tendrá un buen empleo?, y no se fija que no se puede hacer periodismo en un escritorio, va más allá de aplicar todo lo que la academia le inculcó por más de cinco años, es vivir, sentir, arriesgarse, experimentar en un campo que no brinda ficción sino realidades.


¿Cómo un periodista pretende transmitir credibilidad si él mismo le huye a la verdad?, se suele ser facilistas, y escribir como suene más bonito, es preferible investigar poco y ganar lo mismo contestando las cinco ‘W’ y cumplir con la función de informar, pero la esencia del periodismo se está dejando de lado que es investigar. No es tan simple hablar de los muertos sino ver, entrevistar, sentir el ambiente y luego contar, si no se siente pasión no es nada.

El film, Tinta Roja, nos muestra un ejemplo de aquel estudiante que aprende de su maestro, ser un gran periodista se pone a prueba cuando se vive en la calle, pueda que no sea tan bien pagado como esperamos, pero más que dinero recibimos historias, lecciones de vida, calor humano, experiencias que luego pueden ser el éxito de una novela cuando se parte de hechos reales, el talento sobra.

Tener una mirada, oler las noticias, observar los detalles, identificar los personajes, escuchar opiniones y contar realidades que se ocultan, es cuando se demuestra el talento de un periodista. Donde esté involucrado un ser humano ahí hay  una historia.

  

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