Imaginar, sentir y darle color
Un oficio que se paga con
otra moneda
“El
periodismo que se aprende en la calle”, Tinta Roja, una película que da una lección
de vida.
Por Yiseth Jiménez
Una
de las preocupaciones de un periodista al graduarse es, ¿Qué trabajo va
emprender?, ¿Será qué sí va tener éxito?, ¿Sí tendrá un buen empleo?, y no se
fija que no se puede hacer periodismo en un escritorio, va más allá de aplicar
todo lo que la academia le inculcó por más de cinco años, es vivir, sentir,
arriesgarse, experimentar en un campo que no brinda ficción sino realidades.
¿Cómo
un periodista pretende transmitir credibilidad si él mismo le huye a la verdad?,
se suele ser facilistas, y escribir como suene más bonito, es preferible
investigar poco y ganar lo mismo contestando las cinco ‘W’ y cumplir con la
función de informar, pero la esencia del periodismo se está dejando de lado que
es investigar. No es tan simple hablar de los muertos sino ver, entrevistar, sentir
el ambiente y luego contar, si no se siente pasión no es nada.
El film,
Tinta Roja, nos muestra un ejemplo de aquel estudiante que aprende de su
maestro, ser un gran periodista se pone a prueba cuando se vive en la calle,
pueda que no sea tan bien pagado como esperamos, pero más que dinero recibimos
historias, lecciones de vida, calor humano, experiencias que luego pueden ser
el éxito de una novela cuando se parte de hechos reales, el talento sobra.
Tener
una mirada, oler las noticias, observar los detalles, identificar los
personajes, escuchar opiniones y contar realidades que se ocultan, es cuando se
demuestra el talento de un periodista. Donde esté involucrado un ser humano ahí
hay una historia.
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