viernes, 25 de abril de 2014

Jiménez Yiseth, Parque El Cundí

Creador de contraste
 ¿Parque o estadero?

Un solo lugar, una sola esencia, El Cundí.

Por Yiseth Jiménez

A las 2:00 de la tarde, cuando el sol envuelve a todo la perla del Caribe, la brisa empieza a escasear   y  el tiempo marca  31 grados centígrados,  hay un rincón donde los árboles acompañados de la brisa arman un conjunto de sonidos que transmiten paz y alegría, calor humano que refugia y un complot entre música y licor que define la esencia del costeño en todo su esplendor.


El parque El Cundí, mas conocido como “El Níspero” es uno de los lugares más visitados por los samarios desde hace 66 años, por el ambiente hogareño que transmite, es como sentarse en la terraza de su casa con amigos y armar una típica parranda vallenata. Por cierto, es un lugar de contrastes, por las tardes es habitual estar con la familia y cuando sale la luna se convierte en un recinto de licor y amigos.

Son dispersos los conceptos de su  procedencia, “el parque lo hizo la comunidad”, señaló uno de los habitantes, Alberto Correa. Pero oficialmente fue creado bajo el mandato de Rodrigo de Vives el 12 de agosto de 1948. Son muchas las opiniones,  si se habla con un anciano, diría que es un lugar que patrocina el callejeo de la juventud y al ver la postura de jóvenes que pasean las calles del parque optan por decir que es un lugar donde se pasa “chévere”. Ciertamente, el parque Cundí, representa para cada persona un significado distinto, que reúne características que hace que sea un punto de encuentro para los samarios.

“Ahora con otro ambiente” fue la respuesta de Susana, habitante del sector.  Además, dueña de un local que distribuye café, define al parque como un lugar que reúne a estudiantes para “beber”, y no se cumple el objetivo  de establecer un sitio de recreación, sino donde cualquiera pone una olla de sopa y llega con un carro a adueñarse de una cuadra o un lugar donde el comercio es el protagonista, debido a esto,  la comunidad se ha visto obligada a desalojar sus viviendas para darle paso  a éste “otro ambiente”.

Con respecto al ambiente, cabe mencionar que El Níspero, es un estadero que hace 32 años funciona abiertamente en una esquina cuyos dueños son la familia Correa. Es imposible que se hable del parque Cundí y no se mencione al Níspero, puesto que, se ha convertido en un punto de referencia por su popularidad en la ciudad.  Alberto Correa señala que, “antes al parque no lo visitaba nadie”, la fama se la debe al negocio de su familia, es por eso que se suele confundir, si es un parque o un estadero, debido a la arbitrariedad de las personas en ocupar todo el sitio.


Como en  toda comunidad existen  los problemas sociales, como toda ciudad va en pro de  crecimiento, como todo parque necesita de recreaciones, como toda licorería se requiere del licor, como todo lo general necesita su particularidad  y como todo parque, El Cundí, necesita a los samarios. Se requiere de lugares que marquen la diferencia no por características negativas, sino, por mostrar lo mejor, aunque muchos se nieguen, si se puede mezclar parque y estadero con un toque de equilibrio. 

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