viernes, 25 de abril de 2014

Jiménez Alberto, Cerro El Cundí

Saliendo de la rutina
Ascendiendo a otro mundo

Un grupo de jóvenes estudiantes de tercer semestre de Comunicación Social y Periodismo la universidad Sergio Arboleda- Santa Marta, deciden subir a lo más alto del cerro de la virgen de la Medalla Milagrosa.

Por: Alberto José Jiménez Alfaro

En una mañana suave y tranquila, como todas las que transcurren a diario, un grupo de jóvenes estudiantes de Comunicación Social y Periodismo, saliendo de la monotonía de los salones de clases, suben a uno de los lugares en los cuales se obtiene una visión casi perfecta de la panorámica de la ciudad de Santa Marta, Magdalena.


Liderados por su profesor Carlos Blanco Botero, estos periodistas en potencia observan la majestuosidad de la ciudad con la bahía más bella de América, mientras el suave roce del viento y el olor a hierba fresca, hace de este momento algo único.

El cerro de la virgen de la Medalla Milagrosa, ubicado en el barrio El Cundí de la capital magdalenense, es el destino al cual han decidido llegar, un lugar perfecto para relajarse, compartir y alejarse un poco de la realidad que viven a menudo en el campus universitario.

La caminata tuvo como lugar de salida la sede centro de la  Universidad Sergio Arboleda, y aunque a muchos se les dificulta ascender hasta el pico más alto de este cerro, para todos es una experiencia gratificante, lo cual se refleja en las sonrisas de oreja a oreja que se vislumbran en los rostros de cada uno de estos jóvenes que persiguen el sueño de llegar a ser de las mejores generaciones de periodistas del país.

Al momento de llegar a lo más alto, el paisaje que se observa es sencillamente espectacular: los árboles, las montañas, el mar, todo se convierte en algo fascinante para la vista de cualquier persona que suba a admirar la belleza de Santa Marta. Además, en medio del panorama se imponía el majestuoso monumento Liceo Celedón de donde egresaron importantes personajes de la historia de la ciudad y del país.

Durante la corta estancia, de aproximadamente una hora, aprovecharon para dialogar sobre temas de la cotidianidad, tomarse fotos, relajarse, e incluso, una osada y extrovertida estudiante, optó por subir al monumento de la virgen y desde allí observar mejor el hermoso paisaje y capturar memorables momentos y la belleza paisajística de la ciudad.

Por otra parte, se notó en la actitud de varios, el descontento por el estado en el cual se encuentra la escultura de la virgen de la Medalla Milagrosa, porque a pesar que en términos arquitectónicos está en perfecto estado, esta reliquia de la ciudad, está llena de basura, que es arrojada por los habitantes de la calle que llegan hasta este lugar, y por personas del común que suben a contemplar a la ciudad.

Finalizada esta visita, en la cual muchos también aprovecharon para enviar sus plegarias a la virgen, descendieron por el trayecto curveado de este cerro. Ya estando abajo, algunos decidieron hidratarse un poco, mientras otros decidieron volver directamente a la universidad, a retomar su jornada matutina como estudiantes.


Maravillosamente fue una mañana especial, fuera de lo común, y en la cual se disfrutó de algo más que una clase de Taller de comunicación III, de una experiencia para volver a realizar.

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