jueves, 24 de abril de 2014

Garcés Paula, Oficio

Una labor de trascendencia cultural para la sociedad samaria
“La  satisfacción de mis clientes es lo más importante, es la base de mi trabajo”, Roger Roys

A pesar de no poseer estudios técnicos ni profesionales en corte y confección o   diseño, él ha prosperado en este campo; perseverando gracias a un don innato.

Roger Roys en las instalaciones de su taller.
Por Paula Garcés Wilches

Roger Rafael Roys Cotes, un guajiro con 40 años de edad, se dedica al diseño de modas; especialmente, a confeccionar vestidos de gala, fantasía, novia,  quinceañeros y disfraces. Él empezó a desarrollar un gusto por este oficio hace 15 años, debido a que sus sobrinas participaban en los reinados y bailes de sus colegios, fue así como empezó a confeccionarles los trajes para los concursos e incluso les preparaba las coreografías para sus presentaciones. Ya con el tiempo fue creando clientela con las amigas de las sobrinas y amigas de él, y de esta manera fue creciendo hasta el punto que tuvo que dejar de trabajar en unos almacenes de ropa que tenía en San Andresito para dedicarse de lleno a la modistería.





Este guajiro dice tener un corazón completamente samario, pues a pesar de haber nacido en el municipio de Manaure, ha vivido casi toda su vida en Santa Marta; en su tierra natal estuvo sólo durante sus primero cuatro años  de vida junto a sus padres, quienes le dieron una crianza con mano fuerte y desde joven le inculcaron el comportamiento típico de un hombre, con las características de masculinidad y virilidad.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en la capital magdalenense en la Institución Educativa Distrital Liceo Celedón, donde en el transcurrir de los años aparentemente era lo que la sociedad cataloga como un niño y un adolescente normal. Sin embargo, siempre supo que tenía tendencias homosexuales.

Al terminar el bachillerato se mudó a Bogotá para iniciar su formación universitaria en la Pontificia Universidad Javeriana en donde estudió Medicina hasta octavo semestre. No terminó la academia porque no creyó que esa fuera su verdadera pasión; entonces, decidió regresar a Santa Marta para buscar trabajo y posteriormente contrajo matrimonio con Carmen Manjarrés, con quien duró siete años casado y con quien tuvo un hijo, Jonathan Roys Manjarrés.

Diseño exclusivo de Roger Roys
Cuando incursiona en el mundo de la modistería “sale del closet”, como él mismo lo afirma. Se encontraba en una época bastante confusa. Estaba felizmente casado, pero a la vez atraído por su compañero de trabajo en San Andresito; es por esto que decide separarse de su esposa. En un principio le daba temor el rechazo, principalmente de su hijo y demás familiares, por ello oculta por un corto tiempo su pasión por hacer vestidos y trajes exóticos.  Sin embargo, se convence de que el amor de su familia era suficientemente grande como para aceptarlo tal como era.

Es así como da sus primeros pasos en este mundo del diseño y confección con una escuela de modelaje y de baile,  haciendo vestidos a familiares, amigos, vecinos y a los integrantes de su escuela. Con el tiempo aumentó la clientela, los colegios de la ciudad lo contrataban, entre estos el Bilingüe, Bureche, Presentación, Divino Niño y otros más.

Montó un taller, en donde comenzó a ver sus frutos; pues, empieza a plasmar sus ideas y hacerlas realidad en los vestidos que creaba para los  reinados tanto regionales como nacionales e internacionales. Posteriormente se mudó a donde reside actualmente, lugar en el que se encuentra su taller Casa Roys, en el que lleva 10 años.

El crecimiento que ha presenciado en su trabajo, ha sido impresionante. Hoy en día cuenta con un grupo de trabajo con diez integrantes, que también se declaran abiertamente como homosexuales, y con quienes más allá de tener una relación estrictamente laboral, los considera como sus amigos y hermanos.

Cabe resaltar, que su trabajo se destaca primordialmente en épocas de carnavales. Asegura que sus diseños han contribuido en el folclor y la tradición para la celebración de este tipo de festividades; que si bien, son muy importantes para el desarrollo cultural de toda la zona norte del país.

Por eso, expresa su orgullo al saber que su trabajo ha trascendido incluso a nivel internacional, pues gracias a este ha estado en Punta Cana, Republica Dominicana; Venezuela; Aruba; Curaçao y Miami. Comenta con gran jocosidad, “¡lo único que me falta por conquistar es Milán!”


Hoy en día Roys se siente muy feliz por los logros que ha obtenido con su trabajo, manifiesta que de la satisfacción del cliente depende su éxito o su fracaso. Para él y su equipo de trabajo, lo más importante es que las personas a las que ofrece su servicio sientan plena complacencia con el resultado de sus arduos y duros esfuerzos, que lo llevan incluso a pasar días enteros sin dormir.  

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