Pasado,
presente y futuro
“El
Cundí”, un parque con mucha historia
Por
Iván Escorcia
1946, bajo una mañana soleada
y con una fuerte brisa como la que se está presentando actualmente, Don Néstor
C. Bruges Daza, Manuel Diazgranados y Rodrigo Vives se reunieron para fundar
uno de los mejores parques que tiene la ciudad de Santa Marta. Apellidos que
hasta el día de hoy son muy conocidos, en el entorno samario, decidieron crear
uno de los más representativos lugares de distracción y esparcimiento de toda
la comunidad samaria.
Este centro de diversión por
decirlo así, colmado de muchos árboles,
bancas, columpios, resbaladeros, y una brisa fresca que contagia a todos a
sentarse a hablar con mucha tranquilidad de cosas del pasado, del presente e
incluso del futuro con regocijo y satisfacción, se aglomeran todas las tardes a
conversar sobre el parque, donde con mucha nostalgia recuerdan tantos momentos
buenos y malos, pero que hoy por hoy se ríen de todas esas locuras que hicieron
en este.
Sentado en una banca
pensativo y sacando una cantidad de conclusiones acerca del parque el señor
Eduardo Oliveros Valderrama, primo del icono samario, el ex jugador de fútbol,
Carlos el “pibe” Valderrama , me concedió una breve entrevista y me comentó
todo eso que ha vivido durante 72 años que ha transitado por el parque.
“Bueno, desde 1948 cuando ya
el parque tenía 3 años, venía a jugar con mis amigos al escondido y a la
“lleva”, eso sí después mi papá me daba una “pela” por haberme escapado. No
había estos bares que hoy están, no estaba pavimentado todo esto. Era todo
monte, las casas eran de barro y transitaban pocos carros por el parque. Antes no se veía lo que se ve ahora. La
seguridad era mejor y eso que no había tantos policías como los hay ahora. Uno
podía caminar tranquilamente por el parque y también por la ciudad y no le
pasaba nada. Tampoco había peleas ni riñas como ahora. Todo se ha vuelto un
comercio y esto no es bueno para el parque. Todos estos bares lo que traen es
peleas y drogadicción y los niños ven todo esto y aprenden lo malo. Los niños
cogían los mangos para comérselos y
pegarse con ellos, las familias se reunían para compartir juntos momentos
inolvidables. Eso sí era vida no como ahora,” Eso me comentó el señor Eduardo Oliveros.
De jueves a domingos el
parque se llena de mucha gente. Las discotecas colocan su música para el
disfrute de la gente. El ron y el baile se apoderan de los jóvenes y adultos
que van allá por un poco de entretenimiento. Una cancha de fútbol cercana al
parque que ha sido testigo de muchos bailes y casetas realizadas ahí se
mantiene vigente en este popular parque.
Hoy en día el parque se
mantiene en buen estado a pesar de la cantidad de problemas que ha tenido, pero
con la ayuda de los residentes del sector se ha podido sostener.
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