jueves, 6 de noviembre de 2014

Entrevista con la abuela. Por: Victor Castellanos.

Rita Tache, entre su esposo y sus hijos.

Una grandiosa mujer en medio de la cotidianidad

Madre de 9 hijos, esposa eterna de Julio Fernández de Castro y mujer dedicada a su familia, así definen todos los que conocieron alguna vez a Rita Tache

Por: Victor Castellanos.

Era la navidad de 1924, pero para la familia Tache tenía otro significado, no era la llegada del Niño Jesús o de Papá Noel, era un nuevo integrante, se trataba de Rita Mercedes Tache, una niña que llegó como un “milagro de Dios” en una de las épocas más importantes para la cristiandad y por supuesto para la familia, quienes siempre han sido creyentes férreos. 
Entre la sierra nevada y el mar, nació y creció Rita Tache en una familia bastante numerosa, como era de acostumbrarse en aquellas épocas. Sin internet, videojuegos, incluso sin que la televisión se haya inventado (o al menos popularizado) Rita pasó su infancia entre los quehaceres del hogar y los juegos de la calle como “la peregrina” o la “lleva”.

Al mismo tiempo cursaba sus estudios en primaria que para la década de los años 30 era uno de los máximos logros para cualquier niño, por lo tanto, Rita Tache cursó hasta el grado 11 de bachillerato para luego desempeñar diversos trabajos, quizá influenciada por la cotidianidad y tradición de su familia o quizá también por las pocas oportunidades que su entorno le ofrecía.
De esa forma fue como se desarrolló su vida, entre su familia y una infancia que era bastante normal para la época, en ese ir y venir de su vida, conoció al que sería el amor de su vida, con la que construiría su futuro y su familia, Julio Fernández de Castro.

Primeros años y antecedentes
Pedro Tache era un hombre común de la ciudad de Santa Marta quién vivía en el cerro de San Antonio y fue allí donde conoció a muy temprana edad a Rita de quien se enamoraría eternamente y con quien construiría una numerosa familia conformada por 15 hijos, donde la primogénito sería nombrada de igual manera que la Madre, Rita.
Su infancia, bastante tranquila, estuvo envuelta por los libros y el conocimiento, algo bastante usual para las familias del Caribe, donde la literatura y los libros (novelas) eran la fuente principal del entretenimiento y el conocimiento.
Cursó los 11 grados académicos en su colegio en donde las ciencias matemáticas le causaron cierta fascinación lo que al mismo tiempo desarrolló en ella una facilidad para el entendimiento y resolución de problemas matemáticos lo que la motivó a seguir sus estudios en la misma área.
Ya como profesora de Matemáticas, Rita Tache vivía una vida bastante tranquila en la Escuela Magdalena entre las clases y su casa, pero fue allí donde su vida iba a cambiar radicalmente al encontrar al que sería el hombre con el que compartiría el resto de su vida.
Rita a sus 80 años

Julio Fernández de Castro
Julio Fernández de Castro fue un hombre lúcido con una carrera bastante prometedora, si bien, nunca terminó si quiera la primaria fue un hombre dedicado a la lectura y el conocimiento, con mucho esfuerzo y dedicación intentó conseguir un puesto académico, tanto así que alcanzó a ser director de uno de los colegios más importantes de la ciudad de Santa Marta, la Escuela Magdalena.
Como si de una novela se tratara, Rita quedó enamorada de Julio al conocerlo en la Escuela Magdalena, donde ella también se desempeñaba como docente y al mismo tiempo donde empezó una historia de amor que duró hasta que la muerte separó sus cuerpos.
Así transcurría la vida de Rita, ahora en las aulas del colegio pero no como estudiante sino como docente, un lugar muy importante y representativo para su vida que aparte de darle el sustento económico le dio al amor de su vida.
Como era de esperarse, Rita Tache quedó embarazada de su primer hijo, llamado de igual manera como su padre, hecho que cambiaría radicalmente su vida, debido a que en consecuencia de esto se dedicó para siempre a su casa y a sus hijos, dejando así su profesión como docente.
De igual manera, Tache tuvo 6 hijos más, dos varones y 5 mujeres. Desde siempre les inculcó a cada uno de ellos el valor de la vida y lo importante del conocimiento, mientras su esposo iba ascendiendo en el colegio donde empezó como simple profesor de historia y ella como en su niñez, estaba dedicada a los quehaceres de la casa, pero ésta vez (como le sucedió en el colegio) como la matrona de la casa, como lo fue alguna vez su propia madre.
Julio, era un hombre apasionado a la poesía y la lectura, hecho que enamoró a Rita quién también le había apasionado la literatura desde su edad temprana, entonces fue así por medio de cartas y poemas que empezó el idilio de amor entre ellos dos. 

Como Madre
Todo este idilio de amor se vio manifestado en los 7 hijos que tuvieron, Julio, Francisco los únicos dos hombres, porque sus consentidas (como ella las llamaba) eran Lucy, Margarita, Patricia, Liliana y María Luisa eran todas mujeres.
Sus hijos pasaron a ser la parte fundamental de su vida, casi como su profesión o mejor aún su vocación tratando de generar una educación integral y humana para con cada uno de ellos.
Hecho que fue bien remunerado debido a que todos sus hijos consiguieron ser profesionales con un método bastante usual para la época que consistía en que sólo se le pagaban los estudios superiores al primogénito y que éste pagaba al segundo y así sucesivamente donde los propios hermanos pasaban a ser “figuras paternas” de los demás.
Entonces así transcurrió la vida de la familia Fernández De Castro Tache, Julio quién había alcanzado a ser director de la Escuela Magdalena y posteriormente dueños del mismo.
Margarita había estudiado psicología y empezó a trabajar tempranamente con lo que pudo ayudar a Lucy a seguir sus estudios en docencia de Ciencias Sociales debido a que su sueño era poder heredar el colegio de su padre, hecho que nunca ocurrió debido a que su padre prefirió vender el colegio antes que dárselo a ella quizá por un machismo bastante normal para un lugar y una época tan costumbrista como la Santa Marta de los años 70.
De igual forma, Julio y Francisco alcanzaron a cursar sus pregrados en derecho, siendo ambos bastante exitosos en sus años de estudio. Francisco “Pacho”, cursó sus estudios en la Universidad Piloto de Bogotá donde alcanzó una gran importancia dentro de la comunidad académica al ganar varios premios en su carrera y al igual que sus padres se inclinó por la poesía donde también tuvo cierto reconocimiento.
Patricia estudió cosmetología y Liliana y María Luisa administración de empresas siendo esta la carrera universitaria de mayor auge para aquel entonces donde la economía neoliberal de las empresas impulsaba a todos a querer buscar en estas un mejor futuro.
Así fue transcurriendo la vida de Rita, ahora ya no para ella misma o en sus logros, sino en la de sus hijos, hasta que uno de los eventos más fatídicos de su vida ocurriera sin ella esperarlo.

Muerte de Julio
Julio, nombrado así de igual manera que su padre, era una persona brillante y estudiosa, un hombre con una mentalidad muy ágil para los negocios pero que lastimosamente no la supo usar de la mejor forma, por lo menos no de la manera más legal. Si bien muchos de sus hermanos sabían que Julio se estaba juntando con personas de no muy buena procedencia, jamás nadie se percató del lío en el cual se estaba metiendo. María Luisa quién era la menor y que tenía cierta afinidad con él, se mostraba algo preocupada por la situación porque vio en varias ocasionas a sus padres discutir con él, tanto así que en cierta ocasión Julio se fue de la casa para no volver más.
Era una época bastante oscura para todo el Caribe colombiano, la marihuana y el narcotráfico estaban siendo la base de la economía de la región y esto sumado a la mente ágil de Julio fueron el detonante para el trágico desenlace.
Una tarde común, Julio salió para Ciénaga a consignar un dinero pero fue allí donde todo cambió, dos personas en una moto entraron e irrumpieron el lugar asesinando a varias personas entre las que se encontraban Julio, lo peor del caso fue en como Rita se enteró de la noticia, como si de una película se tratara, en la hora del almuerzo Rita estaba sentada como de costumbre viendo el noticiero en donde aparecía en última hora que había ocurrido una balacera en el municipio de Ciénaga que dejó a varias personas heridas y muertas, entonces se mostró una lista de las personas fallecidas y fue allí donde Rita vio el nombre de su primer hijo.

Enfermedad
Rita que durante toda su vida fue una mujer bastante dedicada al hogar y a la cocina, disfrutó de todos los placeres que ésta le brindaba, lamentablemente un mal hábito de combinar los alimentos helados y calientes creó al final de su vida un tumor en la faringe lo que ocasionó que en el ocaso de su vida no pudiera comer bien.
Acostumbraba todos los sábados a visitar a sus hijos (al menos las que aún vivían en Santa Marta) aunque toda la familia se reunía los diciembres y así fue hasta el último suspiro, donde todas sus hijas se reunieron en la que había sido la casa de toda su vida para darle el último adiós, un adiós a una vida dedicada y responsable, entre el amor de sus hijos y de las letras.

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