En
sus obras expresa sus estados anímicos
El
tallador de los talcos de Taganga
‘’Cuando
estoy tensionado la escultura se termina pareciendo a mí, rígida y de aspecto
triste’’, Juan.
Por Sebastián Trujillo
Juan
Guillermo Martínez, conocido como ‘El Picapiedra’, lleva 20 años tallando las
rocas que se desprenden de los cerros que dibujan el paisaje de Taganga.
Motivado
por la búsqueda de un tesoro, arribó a estas tierras, proveniente de Yarumal,
Antioquia, como un pirata deseoso de hallar su preciado botín para convertirlo
en obras de arte.
¿Cómo aprendió la
técnica del tallado de las piedras?
Es
un don de Dios, desde niño tallaba tizas o cualquier cosa que encontrara en mi
camino, como la madera por nombrar otro. En el colegio decían que era el mejor
dibujante, realmente nací con esto.
¿Siente que a pesar
de ser considerado el mejor dibujante de su colegio, careció de apoyo?
Tal
vez, pero además de apoyo me faltó darme
a mí mismo el reconocimiento que merecía, quizás lo descubrí un poco tarde.
¿Económicamente ha
dependido siempre de esta labor?
No,
trabajé diez años como mecánico automotriz en Medellín, pero en mis ratos de
soledad me dedicaba a darle rienda suelta a mi pasión, me enamoré tanto de la
transformación que tomaban los materiales, que un día le dije a mi jefe que me
liquidara porque a partir de ese momento decidí que iba a vivir de esto.
Que
la mecánica es un trabajo y tallar la piedra no; es arte, aquí no hay límites.
¿Qué se necesita para
realizar obras como las suyas?
Para
poder hacer una escultura es de gran importancia que la persona que se dedica a
esto sea realmente sensible, cuidadoso, detallista y amoroso, si la persona no
posee estas características dudo mucho que realice una escultura.
¿Qué clases de
esculturas le gusta tallar? veo en sus manos mucha representación de la
naturaleza como ese delfín y esa ballena por ejemplo…
Tengo
una obsesión con los desnudos, he hecho
trabajos en los que intento enfatizar mucho en la belleza humana, en la
purificación de la imagen, ¿y los animales? pues hay que darle un
reconocimiento al mar que me motiva todo los días que abro mis ojos, por eso mi
delfín y mi ballena.
¿Por qué el talco y
no la madera o la tiza como en los tiempos de antaño?
Porque
esta piedra posee una peculiaridad que la madera y la tiza no, y es que al
trabajarla su apariencia es muy similar al mármol.
¿Cuánto cuesta
comprarle una piedra terminada?
La
más barata cinco mil pesos y la más cara ocho mil, todo depende del tamaño. Pero
déjeme decirle que una vez vendí dos en ocho millones de pesos, era una sirena
semidesnuda y el perfil de un hombre de dos metros de altura que intentaba
observar a la sirena mientras ésta nadaba.

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