En un rincón de Santa Marta se deleitan
con la naturaleza del parque Cundinamarca
Día
y noche, dos escenarios en El Cundí
Reflexionar, disfrutar y tener un
contacto íntimo con la naturaleza, es algo que se puede lograr en este sitio
cubierto por un cúmulo de árboles y
estos, a su vez, cubiertos y resplandecidos por el radiante sol.
Por: Andrea Suárez |
En la cotidianidad, para los
transeúntes, pasar por parque El Cundí
se ha convertido en un privilegio, sentir la brisa que estremece cuerpos y
llenar de paz y tranquilidad corazones, es algo que, según sus habitantes, en él
se logra vívida e instantáneamente.
Este sitio fue instaurado
como parque, durante el poder administrativo de Rodrigo E. Vives el 12 de Agosto de 1948. Desde esa época son
muchas las transformaciones que se pueden mencionar sobre El Cundí no solo en
su infraestructura, sino en su ambiente y habitantes. Sin embargo, es
satisfactorio encontrar personas que transfieren de generación en generación la
evolución de este lugar, cada día con más popularidad entre los samarios.
Tal popularidad no se conoce
precisamente con el nombre verdadero del parque, sino como El Níspero, esto se
debe a partir de la fundación del primer estanco ubicado alrededor del parque.
Pero suele suceder que la imaginación de aquellos que desconocen el tema, vuele
a tal punto de visionar un frondoso árbol de níspero.
Antes del cálido y
reluciente atardecer samario y a vísperas de la luna, la escena del parque El
Cundí la componen niños corriendo de extremo a extremo, recreándose en las
atracciones de éste, a pesar del visible detrimento que ha sufrido por el uso
inadecuado que le dan personas inconscientes y con muy poco sentido de
pertenencia.
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| Parque Cundinamarca de la ciudad de Santa Marta |
Tales usos son
respectivamente los menos favorables y óptimos para aquellos que residen
alrededor del parque. Desde aproximadamente 28 años, el lugar ha tomado, en el
escenario nocturno, envuelto por brisas frígidas y estremecer de los tupidos árboles,
un ambiente clandestino investido por el
alcohol, música, rumba y se presume que también, de drogadicción.
Contribuyendo a esto, se han
establecido junto al parque, estancos y estaderos ya sea para consumir en ellos
o distribuirse por El Cundí aprovechando que éste tiene la forma de un rombo y
posee 27 bancas a disposición de los ciudadanos.
A raíz de lo anteriormente
mencionado, se han ido presentando quejas por los disturbios entre personas ebrias que se
exceden en el volumen de la música, afectando directamente a los residentes del
barrio aunque, algunas como Alicia Manjarrez, quien habita frente al parque
hace 60 años, aseguran que a medida que
pasa el tiempo el oído se acostumbra al ambiente de El Cundí por las noches
cargado de fuertes emociones.
En relación con esto, la Policía
ha realizado una excelente labor, tal y como afirman las personas que
frecuentan el parque, con respecto al orden y adecuado comportamiento de
aquellos que visitan El Cundí normalmente y durante festividades como el
carnaval y Fiestas del Mar.
En fin, el parque cada día
adquiere mayor divulgación y valor por el significado histórico que éste representa
para la ciudad de Santa Marta. Es importante entonces, que las personas que
concurren al Cundí se concienticen y reflexionen sobre la majestuosidad que los
rodea, árboles, rayos brillantes de sol entre las ramas que alumbran y a su vez
cubren la diversión y risas de niños. Y, por las noches, la luna alumbra y
demuestra la estética y esencia de la naturaleza, iluminando cada rostro adulto
en busca de su diversión y esparcimiento.

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