El conductor multifuncional
Luis Orlando Quintero Moreno,
un conocedor empírico
“Desde muy niño junto con
mis hermanos yo he trabajado; por esa razón, me le mido a todo. Yo arreglo
desde una tubería hasta un cable de electricidad, me gusta marañar”, Lucho.
Por Yulibeth Quintana Suarez
Para
este hombre de 59 años de edad, su guía y ejemplo siempre ha sido su madre, una
mujer que él mismo define como luchadora y verraca, pues se ganaba la vida y el
sustento para sacarlos adelante vendiendo arepas en las calles del Banco,
Magdalena, tierra natal de este ingenioso personaje.
Cuenta el señor Luis
Orlando, que a partir de los 11 años edad empezó a laborar sin dejar de lado
sus estudios básicos. Él limpiaba algodón en compañía de sus hermanos y ayudaba
a hacer bloques a algunos conocidos obreros de su municipio, quienes le pagaban
según lo que a ellos les naciera darle, con eso le cooperaba a su briosa madre,
quien lo impulsaba a enfrentarse a la vida para que pudiera él mismo satisfacer
ciertas de sus necesidades con lo poco que obtenía de su esfuerzo, aunque eso
no le alcanzase para mucho.
Es gracias a todas estas experiencias
que este polifacético individuo, hoy en día se arriesga a ejercer algunas
funciones en la sociedad sin necesidad de tener una profesión definida. Pues,
sus habilidades son muestra de que “La acción es el fruto propio del
conocimiento”, sabía frase del Eclesiástico e historiador inglés Thomas Fuller.
Ya que, sus vivencias lo han
convertido en un conocedor empírico, el cual se dedica desde hace 35 años a la
conducción y se aventura a cualquier labor para sacar adelante a su familia y
cumplir con su responsabilidad como cabeza del hogar.
Entre sus oficios varios, él nos relata que el
principal es ser amo de casa, al igual que su señora, de allí en adelante se
atreve a arreglar tuberías rotas, problemas eléctricos (corto circuito,
apagones), ha sido ayudante de construcción, ha trabajado en la mecánica, y
dentro de todas las actividades antes mencionadas en las que se ha desempeñado
hasta ahora, no ha sufrido ningún percance. Aunque sarcásticamente expresó que,
“Como conductor, si he tenido accidentes y choques de los que
gracias a Dios, he salido bien librado y de los cuales solo me han quedado los
recuerdos”, con esta atribución de su parte, entre otros comentarios que hizo
durante la charla, analicé que este sujeto
dentro de su personalidad, posee un buen sentido del humor, cualidad que
según su esposa, quien se integró a la amena conversación la atrajo a él, es
decir, la enamoró.
Es importante resaltar en
esta elocuente historia, las virtudes del señor Quintero, una persona
batalladora, honrada, responsable, que le gusta mamar gallo, excelente padre y
marido, algo que afirma su mujer, buen amigo, pero no tan buena gente, porque
según él, “las personas tienden a abusar de la confianza que se les brinda en
ocasiones, pero a pesar de eso, mis vecinos saben que ante cualquier necesidad
yo les doy la mano, pero precavido para que no se aprovechen”, sonrió.
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