miércoles, 30 de abril de 2014

Quintana Yulibeth, Entrevista de oficio

El conductor multifuncional

Luis Orlando Quintero Moreno, un conocedor empírico

“Desde muy niño junto con mis hermanos yo he trabajado; por esa razón, me le mido a todo. Yo arreglo desde una tubería hasta un cable de electricidad, me gusta marañar”, Lucho.

Por Yulibeth Quintana Suarez

Para este hombre de 59 años de edad, su guía y ejemplo siempre ha sido su madre, una mujer que él mismo define como luchadora y verraca, pues se ganaba la vida y el sustento para sacarlos adelante vendiendo arepas en las calles del Banco, Magdalena, tierra natal de este ingenioso personaje.

Cuenta el señor Luis Orlando, que a partir de los 11 años edad empezó a laborar sin dejar de lado sus estudios básicos. Él limpiaba algodón en compañía de sus hermanos y ayudaba a hacer bloques a algunos conocidos obreros de su municipio, quienes le pagaban según lo que a ellos les naciera darle, con eso le cooperaba a su briosa madre, quien lo impulsaba a enfrentarse a la vida para que pudiera él mismo satisfacer ciertas de sus necesidades con lo poco que obtenía de su esfuerzo, aunque eso no le alcanzase para mucho.


Es gracias a todas estas experiencias que este polifacético individuo, hoy en día se arriesga a ejercer algunas funciones en la sociedad sin necesidad de tener una profesión definida. Pues, sus habilidades son muestra de que “La acción es el fruto propio del conocimiento”, sabía frase del Eclesiástico e historiador inglés Thomas Fuller.

Ya que, sus vivencias lo han convertido en un conocedor empírico, el cual se dedica desde hace 35 años a la conducción y se aventura a cualquier labor para sacar adelante a su familia y cumplir con su responsabilidad como cabeza del hogar.

 Entre sus oficios varios, él nos relata que el principal es ser amo de casa, al igual que su señora, de allí en adelante se atreve a arreglar tuberías rotas, problemas eléctricos (corto circuito, apagones), ha sido ayudante de construcción, ha trabajado en la mecánica, y dentro de todas las actividades antes mencionadas en las que se ha desempeñado hasta ahora, no ha sufrido ningún percance. Aunque sarcásticamente expresó que, “Como conductor, si he tenido accidentes y choques de los que gracias a Dios, he salido bien librado y de los cuales solo me han quedado los recuerdos”, con esta atribución de su parte, entre otros comentarios que hizo durante la charla, analicé que este sujeto  dentro de su personalidad, posee un buen sentido del humor, cualidad que según su esposa, quien se integró a la amena conversación la atrajo a él, es decir, la enamoró.

Es importante resaltar en esta elocuente historia, las virtudes del señor Quintero, una persona batalladora, honrada, responsable, que le gusta mamar gallo, excelente padre y marido, algo que afirma su mujer, buen amigo, pero no tan buena gente, porque según él, “las personas tienden a abusar de la confianza que se les brinda en ocasiones, pero a pesar de eso, mis vecinos saben que ante cualquier necesidad yo les doy la mano, pero precavido para que no se aprovechen”, sonrió.


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