miércoles, 30 de abril de 2014

Ortiz Olga, Cerro El Cundí

Con una visita al cerro el Cundí
Vista panorámica a Santa Marta
Una experiencia que proporciona conocimientos y sentido de pertenencia.

Por Olga Ortiz Barón

Una invitación a subir el cerro de la Virgen de la Medalla Milagrosa ubicada en el Cundí dio pie a vivir una experiencia que se desvía de las actividades cotidianas de un viernes en el diario vivir de algún integrante de este grupo de estudiantes, cursantes de tercer semestre de la Escuela de Comunicación Social y Periodismo. ¿Con qué fin subirían el cerro?, ¿Qué encontrarían desde aquel vestigio samario?


El grupo de estudiantes se dispuso a emprender su recorrido, partiendo de la Sede Centro de la Universidad Sergio Arboleda hasta llegar al lugar donde se vieron expuestos a retar a su estado físico. Con un clima agradable, viento abundante, un cielo azuloso y un sol que radiaba alrededor de las 7:30 a.m., les fue agradable ascender entre risas, pero a su vez fue agotador a causa de la pereza que los invadía en el momento. 

Aún se cuestionaban entre ellos, ¿Para qué llegarían hasta allá arriba?, ¿Valdría la pena exponerse a la fatiga de haber subido el cerro?, pero solo al cumplir su objetivo pudieron averiguarlo. Estaba solo el lugar, habitado por una pequeña capilla de colores azul y blanco en donde en su cúspide se encontraba una gran escultura de la Virgen. Además, entre árboles un poco secos y un suelo marrón, en parte contaminado, se podía apreciar una vista panorámica de la Perla de América.

Desde que empezaron a ascender el cerro se podía presenciar un ambiente distinto, aunque no era el más agradable, también podían abstraer a través de sus sentidos las condiciones en las que se encontraba el lugar. No era una zona que atraía a las personas, estaba bastante descuidada, yacían diversos olores en varias partes de su recorrido, la basura era lo único que se encontraba en los alrededores del cerro y además, la infraestructura parecía carecer de cuidado por parte de los habitantes de la ciudad.

Este cerro representa en los samarios una costumbre católica, ya que muchos de estos celebran la novena a la Virgen y al llegar el 27 de noviembre, festejan con devoción la misa de la aurora. ¿Por qué no se refleja ese gusto por parte de los samarios en esta localidad?, sería de buen gusto hacer de este lugar un espacio agradable donde se aprecie la ciudad con una mejor actitud.

Pero, ¿Qué podrían extraer ellos de lo que estaban presenciando?, no era un secreto que no estaban en frente de la mejor cara que podía ofrecerles Santa Marta, sin embargo, de estas cosas también se aprende. Alcanzaban a situar localidades oriundas de la ciudad, a través de lo que estaba frente a sus ojos podían ver la Catedral Basílica de Santa Marta, el histórico Liceo Celedón, la Sociedad Portuaria de Santa Marta y en especial, el islote del Morro, entre otros.



Con esta experiencia, cada uno muy subjetivo, podían extraer una opinión. Era bastante grato estar allí compartiendo entre compañeros, pero en contraste era también bastante desagradable tener que admirar las pocas bellezas que ofrece Santa Marta desde un lugar con poca higiene.  Al salir del lugar, cada uno de los estudiantes iba con algún aprendizaje particular dentro de sus cabezas, aunque aún no sabían ¿Cuál era el objetivo final con el que vivieron esta experiencia?, ¿Qué iba a pasar después de esto?

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