Vista panorámica a
Santa Marta
Una
experiencia que proporciona conocimientos y sentido de pertenencia.
Por Olga Ortiz Barón
Una
invitación a subir el cerro de la Virgen de la Medalla Milagrosa ubicada en el Cundí
dio pie a vivir una experiencia que se desvía de las actividades cotidianas de
un viernes en el diario vivir de algún integrante de este grupo de estudiantes,
cursantes de tercer semestre de la Escuela de Comunicación Social y Periodismo.
¿Con qué fin subirían el cerro?, ¿Qué encontrarían desde aquel vestigio
samario?
El
grupo de estudiantes se dispuso a emprender su recorrido, partiendo de la Sede
Centro de la Universidad Sergio Arboleda hasta llegar al lugar donde se vieron
expuestos a retar a su estado físico. Con un clima agradable, viento abundante,
un cielo azuloso y un sol que radiaba alrededor de las 7:30 a.m., les fue
agradable ascender entre risas, pero a su vez fue agotador a causa de la pereza
que los invadía en el momento.
Aún
se cuestionaban entre ellos, ¿Para qué llegarían hasta allá arriba?, ¿Valdría
la pena exponerse a la fatiga de haber subido el cerro?, pero solo al cumplir
su objetivo pudieron averiguarlo. Estaba solo el lugar, habitado por una
pequeña capilla de colores azul y blanco en donde en su cúspide se encontraba
una gran escultura de la Virgen. Además, entre árboles un poco secos y un suelo
marrón, en parte contaminado, se podía apreciar una vista panorámica de la
Perla de América.
Desde
que empezaron a ascender el cerro se podía presenciar un ambiente distinto,
aunque no era el más agradable, también podían abstraer a través de sus
sentidos las condiciones en las que se encontraba el lugar. No era una zona que
atraía a las personas, estaba bastante descuidada, yacían diversos olores en
varias partes de su recorrido, la basura era lo único que se encontraba en los
alrededores del cerro y además, la infraestructura parecía carecer de cuidado
por parte de los habitantes de la ciudad.
Este
cerro representa en los samarios una costumbre católica, ya que muchos de estos
celebran la novena a la Virgen y al llegar el 27 de noviembre, festejan con
devoción la misa de la aurora. ¿Por qué no se refleja ese gusto por parte de
los samarios en esta localidad?, sería de buen gusto hacer de este lugar un
espacio agradable donde se aprecie la ciudad con una mejor actitud.
Pero,
¿Qué podrían extraer ellos de lo que estaban presenciando?, no era un secreto
que no estaban en frente de la mejor cara que podía ofrecerles Santa Marta, sin
embargo, de estas cosas también se aprende. Alcanzaban a situar localidades
oriundas de la ciudad, a través de lo que estaba frente a sus ojos podían ver
la Catedral Basílica de Santa Marta, el histórico Liceo Celedón, la Sociedad
Portuaria de Santa Marta y en especial, el islote del Morro, entre otros.
Con
esta experiencia, cada uno muy subjetivo, podían extraer una opinión. Era
bastante grato estar allí compartiendo entre compañeros, pero en contraste era
también bastante desagradable tener que admirar las pocas bellezas que ofrece
Santa Marta desde un lugar con poca higiene.
Al salir del lugar, cada uno de los estudiantes iba con algún
aprendizaje particular dentro de sus cabezas, aunque aún no sabían ¿Cuál era el
objetivo final con el que vivieron esta experiencia?, ¿Qué iba a pasar después
de esto?


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