jueves, 24 de abril de 2014

Fuenmayor Juditza, Camino

Muchas metas por cumplir 
Enamorase y morir  
Una joven que a pesar de su condición nunca olvidó algo, soñar. 

Por: Juditza Fuenmayor  

La película llamada “Camino”, inspirada en hechos reales, es bastante triste e impactante, porque uno se pregunta ¿Cómo una niña de once años puede pasar por todo esto?, que por una enfermedad muriera a los 14 años, cuando se supone que un niño a esa edad no debería de enfrentar tantas cosas. Además es lindo ver cómo esta niña tenía tantos sueños por cumplir y uno de esos era ser actriz, soñar con el chico ideal llamado Jesús, que siempre en su enfermedad lo tuvo presente. 


Igualmente, no comparto la manera de como la madre trataba a esta niña, para mi percepción estaba muy obsesionada con la religión y prácticamente ella fue la que acabó con su familia, así como la construyó la destruyó con sus actos, uno entiende que como ser humano debe creer en algo y sobre todo si es lo que te inculca tu familia, pero ya ser fanática es otra cosa, de igual forma personas que rodeaban a esa familia la verdad no traían nada bueno. Camino, esta niña que solo soñaba con cosas lindas y que por ese tumor que tenía no podía hacerlo es un poco triste, porque uno se coloca en la posición de ella y le dan ganas a uno de poder hacer algo por ella. 


Su padre que era la persona que ella más amaba, porque a pesar de todo siempre estuvo ahí para ella, y fue el que prácticamente trató de cumplirle los últimos sueños a Camino, que era colocarse ese hermoso vestido rojo, recibir la carta de Jesús porque por su enfermedad tuvieron que irse a Pamplona para operarla y así ver si podían hacer algo por ella y su padre trató de cumplirle esos últimos sueños. 

Además, ya cuando  esta niña se está muriendo que lo único que quiere ver es a Jesús y los demás piensan que habla de Dios, cuando en realidad está pensando en ese niño, su mamá nunca sentí que la apoyó en algo, solo hacía más daño; no sé si no se percataba de eso o lo hacía por seguir sus creencias, de igual, eso no justifica que hiciera todo lo que hizo, a su otra hija llamada Nuria, prácticamente  acabó con los sueños de ella, porque la apartó de la persona que amaba, en conclusión, la mamá nunca obró bien.  


Finalmente, Camino en sus últimos momentos solo pensaba en Jesús y como hubiese sido ese momento si ellos se hubieran encontrado o llegaran a conversar. Muestra cómo una niña lucha por vivir y cumplir. 

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