viernes, 11 de abril de 2014

Diazgranados Stephania, Cerro El Cundì

Bajo la enorme y serena presencia de la virgen Medalla Milagrosa
Estatua de incontables historias

Esteban Sánchez,  escultor del monumento que le dio un toque mágico al cerro del Cundí, obra inspiradora para muchos creyentes y punto de referencia en la ciudad.

Por Stephania Diazgranados Villarreal

Saliendo de la rutina académica a la cual los estudiantes de tercer semestre de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda de Santa Marta están acostumbrados, deciden partir del claustro o ‘las cuatro paredes’ como se está acostumbrado a llamar a las aulas de clase, una expedición a cargo del docente Carlos Blanco de la asignatura Taller de Comunicación.

Y deciden emprender la aventura, a eso de las 7:15 de la mañana, acompañados de la brisa matutina con olor a mar que recuerda constantemente que se está en el Caribe colombiano y más específicamente en la bahía más linda o ‘Perla de América’, título al que se ha logrado llegar gracias a las hermosas playas que posee la ciudad de Santa Marta.


El sol estaba a favor de la expedición, un poco menos fuerte a lo acostumbrado, tal vez por la temprana hora que era, pero sin dejar de lado ese ‘calientico’ que se siente en la costa y que probablemente es el factor o el sello que le impregna a los samarios para tener ese sabor especial.

Al caminar en ascenso con un poco de cansancio, la brisa despeinando los cabellos y el sol cegando la vista, se vienen recuerdos de historias que se escuchan, se ven o se hace parte de ellas, como la famosa procesión que celebran muchos creyentes en honor a la virgen de la Medalla de la Milagrosa  para agradecerle favores o milagros recibidos, o por el contrario pedirle a la misma que le conceda algún deseo.

La mayoría de estos eventos se llevan a cabo en el mes de Noviembre, uno de los más conocidos es el que realiza la escuela Normal Superior María Auxiliadora en horas de la madrugada tanto docentes como estudiantes de la escuela para orarle a la virgen, así mismo centenares de personas que creen en ella emprenden una caminata bastante ardua pero teniendo siempre presente que para ellos ningún sacrificio es demasiado grande si es por la amada virgen.

Todas estas personas que creen en la inmaculada aunque de pronto no lo sepan deben estar eternamente agradecidas con Esteban Sánchez, samario que decide hacer la escultura y ubicarla en el cerro hacia la década de los 40, hecho que ha sido motivo de inspiración para muchos.

Pero más allá de las procesiones que se realizan en el trayecto del cerro a el monumento es importante cuestionarse el valor y cuidado que se le ha dado a este sitio en estos tiempos, un poco descuidado y peligroso la mayoría de las veces. Las personas se abstienen de subir solas por miedo a que los atraquen o les hagan daño.

Basuras y desechos que “adornan” de mala manera el lugar es causa clara del poco sentido de pertenencia que se tiene por la ciudad, y acaso ¿Qué impresión tendrán las personas extranjeras que van tan emocionadas a este espacio, pero al llegar al lugar se les nota en el rostro una expresión de desilusión al ver el aspecto en que se encuentra?
Pasados unos minutos, luego de caminar y caminar para llegar a la meta final que es el monumento, se encuentran los estudiantes bajo la penetrante pero serena mirada de la virgen Medalla de la Milagrosa como diciéndole a cada uno: “hijo mío estaba tan sola, esperando tu llegada”.

Sea uno creyente o no, es imposible negar la paz y tranquilidad que se sentía en el sitio, solo escuchándose el sonido del viento, y observando el hermoso paisaje de la ciudad de Santa Marta, con un panorama casi perfecto.


Más allá del aspecto religioso que envuelve el cerro de la virgen Medalla de la Milagrosa, ubicado en el barrio el Cundí, es importante detenerse por un segundo a pensar en que son los mismos samarios quienes se han encargado de abandonar y mal tratar el cerro.
Si se sabe que es un reconocido punto de referencia en la ciudad que tiene guardada innumerables historias y vivencias, entonces ¿Por qué no se trata al sitio como tal?


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