viernes, 11 de abril de 2014

Cujilema Natalia, Entrevista al compañero

Una mujer con ascendencia artística

La vida le otorgó una
segunda oportunidad

Con inteligencia, perseverancia y mucho sabor luchará por ser una gran periodista.

Por: Natalia Cujilema



Wendy Paola Rodríguez Avendaño, hija única de Alicia Avendaño y Brayan Rodríguez, nació el 21 de diciembre de 1992 en Barranquilla. Actualmente tiene 21 años y estudia Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Sergio Arboleda en Santa Marta. A pesar de haber nacido en Barranquilla, y luego vivir un año en Estados Unidos, se siente samaria.

Antes de estudiar Comunicación, empezó estudiando Diseño Gráfico en la CUN, pero la vida le dio una segunda oportunidad de estudiar lo que realmente le apasiona, a causa de un asalto que vivió hace dos años. Hoy en día, Wendy resalta que desde ese día volvió a nacer.


¿Por qué término estudiando Diseño Gráfico, si tenía claro desde un principio que quería estudiar Comunicación Social y Periodismo?

Mi papá me impuso realizar mis estudios universitarios en Estados Unidos. No pude negar mi emoción, pero no podía dejar a mi mamá sola porque me he criado toda mi vida con ella; así que faltando unos días al viaje, decidí no ir y quedarme. Debido a que no hice diligencias en ninguna universidad, terminé estudiando en la CUN, gracias a influencias de una amiga y mi madre, ambas son Diseñadoras Gráficas.

Si hizo cuatro semestres de Diseño Gráfico, ¿cómo lo decidió dejar?

Resulta que el 12 de agosto de 2012 me encontraba haciendo un ensayo de modelaje para un evento, exactamente a las 12 del mediodía, que fue la hora en que acabó. Cuando llegué a mi casa, abriendo la cerradura, tres tipos pertenecientes a las barras bravas del Unión Magdalena, me tomaron por sorpresa, y uno de ellos sacó una navaja con la cual me propinó en el brazo izquierdo dos apuñaladas; los otros dos me quitaron el celular, después de haber conseguido lo que querían se fueron. Mi mamá al verme así, pidió ayuda, y  recuerdo muy bien que me decía: “Hija, para mí tú volviste a nacer”. Eso fue una luz para mí ya que desde allí decidí estudiar lo que realmente me apasiona la Comunicación Social y Periodismo.

¿Qué sigue después de este terrible suceso?

Aunque muchos no lo crean y se rían de lo que afirmo, ese atraco para mí fue un mensaje revelador, una segunda vida que Dios me dio para entender que uno es feliz haciendo lo que le realmente le gusta; y como lo dijo mi mamá desde ese día, nació una nueva Wendy Rodríguez que hace lo que le encanta, independientemente de lo que me diga la gente.

¿De dónde nace el interés por todo lo relacionado con el arte?

Pertenezco a una familia artística, todos ellos tienen un talento: tocar guitarra, cantar, hacer manualidades y lo más relevante es el baile. Destaco que mi mamá y mi tía fueron directoras de un grupo de danzas, y eso sí, él que no sepa bailar es un insulto para mi familia.

Tu padre no ha estado en tu crecimiento. ¿Cómo ha afectado esto en tu vida?

Mucho, ya que no crecí con mi padre, no compartí muchas cosas en mi niñez con él, además que se sabe que la hija tiene más afinidad con el padre. Al principio hubo resentimiento, enojo, tristeza. Aunque a medida que crecí fui dejando eso a un lado, me puse a reflexionar que no tenía sentido guardar rabia y comprendí que son cosas que la vida me trajo para aprender y me ha dejado muchas enseñanzas.

¿Cuáles son esas enseñanzas?

Sin duda alguna es que las mujeres somos autosuficientes y podemos valernos por sí solas, somos verracas; y lo digo porque mi mamá fue madre y padre para mí, me sacó adelante. De igual manera, eso me ha servido para ser independiente y ser lo que soy ahora. Que no hay la necesidad de tener un hombre al lado.

¿Cuáles son los hobbies?

El arte de maquillar, siento que pinto un cuadro y siempre tengo presente que eso está más allá de lo superficial. Soy muy inquieta, me encanta hacer de todo un poco.

¿Cuáles son sus respectivos sueños?

Definitivamente ir a Egipto, porque me gusta su cultura, su historia, sus costumbres y sobre todo los bailes árabes que realizan las mujeres. Espero cumplirlo antes de morir.

¿Cómo describe la relación con Claudia, ya que llevan viviendo cierto tiempo en la misma casa?
Realmente somos diferentes, eso es bueno porque ella aprende de mí y yo aprendo de ella. La considero mi hermana menor, ella respeta mi espacio, al igual que yo el de ella. Eso hace que sea una convivencia alegre y sana. Tener a alguien a quien molestar es chévere.

En tres palabras ¿cómo se define?


Alegre, optimista y decidida. Así soy y seguiré siendo.

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