viernes, 11 de abril de 2014

Chamorro Alfredo, Tinta roja

Llegar a sentir e imaginar, una cuestión de escribir
El periodismo como la prostitución, se aprende en la calle, Tinta Roja
La vocación no es un pasa tiempo, ni un juego refinando, es una dedicación exclusiva y excluyente. Una prioridad a la que nada pueda anteponerse. Cartas a un novelista, Vargas Llosa.

Por Alfredo Chamorro

En medio de un mal trato e inconformismo al ejercer el periodismo, se encontraba Alfonso Fernández Ferrer, un joven estudiante de decimo semestre de periodismo, con muchas metas por cumplir y ganas de surgir, que se tropieza con una experiencia la cual le cambiará la vida, ser jefe de redacción del periódico El Clamor, en la sección de crónica roja.


Saúl Faúndez, jefe de redacción del periódico y jefe de Alfonso, le hace ver como un periodista de verdad no es el más estudiado, sino el más experimentado. “Yo se más de lo que te han enseñado en esa porquería de universidad, y no precisamente por mis estudios, sino por mi experiencia”, dijo Saúl Faúndez.

A lo largo de la película, podemos observar como un periodista es un medio amarillista donde muchas veces se deben violar los códigos éticos para contar “historias” que atrapen al lector.

Siendo Alfonso el aprendiz de Saúl, aprendió que muchas veces “los hechos” no se cuentan como hechos, sino como una historia, donde el lector se vea implicado, donde hasta lo que no se ve, se pueda escribir, y sin haber colores  ni olores, se les pueda dar realidad al relato. 

En el periodismo de crónica roja, se aprovecha el tiempo, el espacio y los personajes, teniendo una mirada para contar la historia con profundidad, sin olvidar que todo esto tiene un olor. ‘En los días mas aburridos del periodismo, es donde se pone a prueba el verdadero periodista’.

¡NO EXISTEN NOTICIAS ABURRIDAS, SINO REPORTEROS INEPTOS!

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