Una
pérdida dolorosa
“Mi trabajo es la
alimentación de mi familia todos los días”, Pedro Mejía
La
tranquilidad y la paz fue lo que llevo al señor Pedro a manejar sus problemas con calma y a tener a su familia
cada vez más unida
Camino al mercado, me puse a
pensar cuál sería la persona indicada para mi entrevista, encontré a muchos vendedores ambulantes, de accesorios
usados, carniceros, entre muchos otros oficios; pero mi mirada se fijó en un
hombre como muchos otros vendedores de verduras, a diferencia de los demás en
este detecté algo que me conmovió, su mirada me decía que la vida lo había
golpeado muchas veces y que estaba lleno de muchos problemas que sus ojos no
podían ocultar
.
Mi primer paso fue
acercármele y preguntarle si podía hacerle una entrevista, él me contesto con
un movimiento de cabeza de arriba abajo y con una pequeña sonrisa, este hombre
lleva por nombre Pedro Eduardo Mejía Gómez;
tiene 45 años y es samario de nacimiento, tiene una familia la cual está
conformada por su mujer y tres hijos y vive en el barrio la 30.
Como lo que me conmovió del
señor Pedro fue su mirada, le hice una pregunta algo fuera de su oficio aprovechando
la cuaresma; le pregunté que si creía en Dios, y él me respondió: “sí, claro,
gracias a él tengo mi trabajo, tengo una familia a la que valoro mucho, pero no
entiendo por qué me quitó a mi pequeña bebé”, (con una voz pálida).
Su bebé se llamaba Ángel,
tenía cinco meses y murió de
bronconeumonía hace aproximadamente cuatro meses. La pérdida de Ángel,
dejó al señor Pedro y a su familia destrozada, pero él dice que tiene que
seguir trabajando para mantener a sus otros hijos que los esperan en casa.
Sus amigos del mercado siempre están
haciéndolo reír, entreteniéndolo en cualquier cosa para no dejar que caiga en
el pensamiento de su bebé.Quería saber que si lo
sucedido con Ángel, afectó mucho en su negocio o si ha tenido menos venta o
había dejado mucho tiempo el negocio solo: “mi negocio es muy importante, ya
tengo mis clientes fijos que también me dieron el pésame; y no dejé el negocio
solo porque estaría muriéndome del hambre.
“Todos los días cuando me
levanto pienso en lo que comerán mis hijos en el día y eso hace que me levante
con muchos más ánimos”, Pedro Mejía. Al final, el señor Pedro afirmó que Ángel,
como su nombre lo dice, es aquel Angelito que cuida de él y de toda su familia
y de su negocio; la recordará toda la vida. No entiende por qué se la quitaron
pero que de todas manera es un creyente fijo de Dios y va a iglesia todos los
domingos y luego se dirige a su trabajo a conseguir el alimento para su
familia.
De regreso a mi morada
recordaba las palabras de aquel señor del mercado, siendo este una persona muy
valiente y que le gusta salir adelante a pesar de los problemas que se
presenten en el camino; es de gran ejemplo una persona como esta para aquellas
que piensan que la vida acaba con un problema.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario