viernes, 11 de abril de 2014

Bermudez Danesa, Entrevista de Oficio

Una pérdida dolorosa
“Mi trabajo es la alimentación de mi familia todos los días”, Pedro Mejía

La tranquilidad y la paz fue lo que llevo al señor Pedro a manejar  sus problemas con calma y a tener a su familia cada vez más unida

Por Danesa Bermúdez

Camino al mercado, me puse a pensar cuál sería la persona indicada para mi entrevista, encontré  a muchos vendedores ambulantes, de accesorios usados, carniceros, entre muchos otros oficios; pero mi mirada se fijó en un hombre como muchos otros vendedores de verduras, a diferencia de los demás en este detecté algo que me conmovió, su mirada me decía que la vida lo había golpeado muchas veces y que estaba lleno de muchos problemas que sus ojos no podían ocultar
.

Mi primer paso fue acercármele y preguntarle si podía hacerle una entrevista, él me contesto con un movimiento de cabeza de arriba abajo y con una pequeña sonrisa, este hombre lleva por nombre Pedro Eduardo Mejía Gómez;  tiene 45 años y es samario de nacimiento, tiene una familia la cual está conformada por su mujer y tres hijos y  vive en el barrio la 30.
Como lo que me conmovió del señor Pedro fue su mirada, le hice una pregunta algo fuera de su oficio aprovechando la cuaresma; le pregunté que si creía en Dios, y él me respondió: “sí, claro, gracias a él tengo mi trabajo, tengo una familia a la que valoro mucho, pero no entiendo por qué me quitó a mi pequeña bebé”, (con una voz pálida).

Su bebé se llamaba Ángel, tenía cinco meses y murió de  bronconeumonía hace aproximadamente cuatro meses. La pérdida de Ángel, dejó al señor Pedro y a su familia destrozada, pero él dice que tiene que seguir trabajando para mantener a sus otros hijos que los esperan en casa.

Sus amigos del mercado siempre están haciéndolo reír, entreteniéndolo en cualquier cosa para no dejar que caiga en el pensamiento de su bebé.Quería saber que si lo sucedido con Ángel, afectó mucho en su negocio o si ha tenido menos venta o había dejado mucho tiempo el negocio solo: “mi negocio es muy importante, ya tengo mis clientes fijos que también me dieron el pésame; y no dejé el negocio solo porque estaría muriéndome del hambre.

“Todos los días cuando me levanto pienso en lo que comerán mis hijos en el día y eso hace que me levante con muchos más ánimos”, Pedro Mejía. Al final, el señor Pedro afirmó que Ángel, como su nombre lo dice, es aquel Angelito que cuida de él y de toda su familia y de su negocio; la recordará toda la vida. No entiende por qué se la quitaron pero que de todas manera es un creyente fijo de Dios y va a iglesia todos los domingos y luego se dirige a su trabajo a conseguir el alimento para su familia.


De regreso a mi morada recordaba las palabras de aquel señor del mercado, siendo este una persona muy valiente y que le gusta salir adelante a pesar de los problemas que se presenten en el camino; es de gran ejemplo una persona como esta para aquellas que piensan que la vida acaba con un problema.

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