El
parque está de moda
Toda Santa Marta, viene al Cundí
Alberto
Correa, un habitante que se dio a
conocer por su apoyo incondicional al barrio.
Por Lina Barreto
Una tarde en el Parque de Cundinamarca
al que le llamamos “El parque del Cundí”
tipo 2:30 p.m., en donde el sol envuelve a todos los samarios y los
arboles con su brisa refresca, tuvimos la oportunidad de hablar con varios de
los habitantes del lugar y nos hicieron comentarios de lo que se vive
actualmente.
Todo inició con el apoyo de
Manuel José Díaz Granados, Rodrigo Vives y toda una comunidad estuvo de acuerdo
con hacer un parque, pero con el futuro de hacerle una diversión a los niños
para que jugaran y tuvieran una distracción cerca, pero comento que no ha sido
como lo esperaban puesto que lo han cogido los vendedores ambulantes y locales
que han puesto cerca.
También se dice que hubo un
tiempo donde el mafioso llamado “Lucho” Barranquilla aportó una gran suma de
dinero para mejorar el parque, cuyos cambios se notaron en varios aspectos.
La Policía y la Alcaldía no
dan permiso para ningún parque, pero tampoco dicen nada por lo que se vive hoy
en día en el Cundí puesto que no pagan
impuestos, se dice que ningún taxi entraba al parque, llegaba hasta las tres
punta lo que es hoy actualmente “La Cámara de Comercio”.
El Níspero tiene 32 años,
fue el primer negocio que el Señor Alfredo coloco en el parque y dijo: “Que era
muy tranquilo puesto que casi nadie asistía por las pocas personas que pasaban por el lugar, hubo épocas malas como
todo, pero sin embargo yo seguía luchando, hasta que colocaron otro negocio y
yo sentía competencia puesto que yo era el único y ya había otro negocio cerca
al mío y así se fue creciendo que llegaron otros negocios”.
Se dice que ya no se hace
ninguna actividad para niños, ya no hay recreaciones para ellos, es más a los
padres les da miedo ir a los niños solos, porque se vive cada día allí.
El parque se ha convertido
prácticamente en un bebedero que empieza los jueves y termina los domingos, se
colocan vehículos alrededor del parque para hacer y deshacer hasta el punto de
crearle una fama tan no favorable, apodando despectivamente las calles que dan
para entrar al Cundí entre estos están: El callejón guapo, el callejón de las
zorritas, la ñapita, los pelucones, entre otros.
Los que aun residen en el
barrio tienen esperanzas de que por lo menos el parque tenga un cambio para
bien y sea posible tener algún tipo de evento que involucre más a los niños o
adultos mayores que muy poco pueden disfrutar de la belleza que es este lugar, puesto
que los jóvenes los fines de semana se apoderan de él.
Aunque ya es tarde para
hacer este cambio, es muy bueno que
algún día se diera, puesto que el parque fue creado con esa intención en donde
un domingo se pueda ir a sentar a tener
paz, amor y recreaciones sin alcohol en donde solo se escuche los cantos
de los pájaros que revolotean haciéndonos sentir tranquilidad donde solo existe el ruido de la brisa y las
risas de los niños en un clima maravilloso y caluroso que nos caracteriza como
samarios.
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