miércoles, 9 de abril de 2014

Barreto Lina, El Cundí

El parque está de moda

Toda Santa Marta, viene al Cundí 
Alberto Correa, un habitante  que se dio a conocer por su apoyo incondicional al barrio.

Por Lina Barreto

Una tarde en el Parque de Cundinamarca al que le llamamos “El parque del Cundí”  tipo 2:30 p.m., en donde el sol envuelve a todos los samarios y los arboles con su brisa refresca, tuvimos la oportunidad de hablar con varios de los habitantes del lugar y nos hicieron comentarios de lo que se vive actualmente.
Todo inició con el apoyo de Manuel José Díaz Granados, Rodrigo Vives y toda una comunidad estuvo de acuerdo con hacer un parque, pero con el futuro de hacerle una diversión a los niños para que jugaran y tuvieran una distracción cerca, pero comento que no ha sido como lo esperaban puesto que lo han cogido los vendedores ambulantes y locales que han puesto cerca.
También se dice que hubo un tiempo donde el mafioso llamado “Lucho” Barranquilla aportó una gran suma de dinero para mejorar el parque, cuyos cambios se notaron en varios aspectos.
La Policía y la Alcaldía no dan permiso para ningún parque, pero tampoco dicen nada por lo que se vive hoy en día en el Cundí  puesto que no pagan impuestos, se dice que ningún taxi entraba al parque, llegaba hasta las tres punta lo que es hoy actualmente “La Cámara de Comercio”.
El Níspero tiene 32 años, fue el primer negocio que el Señor Alfredo coloco en el parque y dijo: “Que era muy tranquilo puesto que casi nadie asistía por las pocas personas que  pasaban por el lugar, hubo épocas malas como todo, pero sin embargo yo seguía luchando, hasta que colocaron otro negocio y yo sentía competencia puesto que yo era el único y ya había otro negocio cerca al mío y así se fue creciendo que llegaron otros negocios”.
Se dice que ya no se hace ninguna actividad para niños, ya no hay recreaciones para ellos, es más a los padres les da miedo ir a los niños solos, porque se vive cada día allí.
El parque se ha convertido prácticamente en un bebedero que empieza los jueves y termina los domingos, se colocan vehículos alrededor del parque para hacer y deshacer hasta el punto de crearle una fama tan no favorable, apodando despectivamente las calles que dan para entrar al Cundí entre estos están: El callejón guapo, el callejón de las zorritas, la ñapita, los pelucones, entre otros.
Los que aun residen en el barrio tienen esperanzas de que por lo menos el parque tenga un cambio para bien y sea posible tener algún tipo de evento que involucre más a los niños o adultos mayores que muy poco pueden disfrutar de la belleza que es este lugar, puesto que los jóvenes los fines de semana se apoderan de él.

Aunque ya es tarde para hacer este cambio, es muy bueno  que algún día se diera, puesto que el parque fue creado con esa intención en donde un domingo se pueda ir a sentar a tener  paz, amor y recreaciones sin alcohol en donde solo se escuche los cantos de los pájaros que revolotean haciéndonos sentir tranquilidad  donde solo existe el ruido de la brisa y las risas de los niños en un clima maravilloso y caluroso que nos caracteriza como samarios.

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