viernes, 11 de abril de 2014

Balero Danya, Entrevista al compañero

Una mirada joven de la vida


Sebastián Trujillo, “libertad del alma”

Romper las ataduras, borrar las autolimitaciones y quitarse las máscaras, factores clave para alcanzar un estado de salud y felicidad.

Por Danya Balero

Independencia y libertad son los ideales más profesados por los jóvenes hoy en día, muchos adultos los confunden con libertinaje e irresponsabilidad, los consideran incapaces de elegir los senderos por los que quieren encaminar su futuro y creen que por sus mentes solo fluyen ideas relacionadas con ‘la farra’, ‘el perreo intenso’ y las insaciables ganas de ‘comerse al mundo’.

Pero, ¿Cuál es el verdadero sentido de libertad y vida para los adolescentes? Dialogando con Sebastián Trujillo, un extrovertido y descomplicado joven barranquillero de 20 años, estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Sergio Arboleda, encontramos una aproximación a la respuesta.

¿Cómo define vivir?

Desde mi escasa experiencia, pienso que la vida es un conjunto de oportunidades, vivir se trata de aprovecharlas al máximo. Hay que disfrutarla porque es corta, sacarle beneficio en todo sentido y no limitarse por cosas superficiales como el dinero, que realmente no se necesita para gozársela y vivir ‘bacano’.

¿Qué significa para usted “libertad del alma”?

Las personas deben liberar lo que llevan dentro, no tener máscaras para enfrentar al mundo, dejar fluir tanto lo bueno como lo malo y alcanzar una plenitud, es decir, sacarle provecho a todo lo positivo y aprender a manejar y superar lo negativo, encontrando un punto de equilibrio y así llevar una vida más saludable. Es un frase muy representativa para mí, por esta razón la llevo tatuada en mi brazo izquierdo.

¿Con cuáles aspectos considera que cuentan los jóvenes para defender la idea de libertad y cuáles les falta?

La juventud de hoy en día tenemos a nuestro favor la inteligencia, una creatividad extrema. Tenemos las cabezas llenas de ideales, esquemas muy interesantes que rompen paradigmas y podrían llegar a generar un gran cambio en el mundo; el problema radica en la poca importancia o confianza que se le tienen a éstas debido a la arraigada sociedad dogmática en la que vivimos. Como falencia encuentro en nosotros la falta de sinceridad en todos los sentidos, no sólo en la gente joven; el mundo completo se auto-engaña, oprime lo que piensa y pretenden ´tapar el sol con un dedo’.

¿Encuentra en el periodismo algún mecanismo para imprimir y dar a conocer su forma de ver el mundo?

Claro, gracias a mi carrera he descubierto habilidades que no sabía que tenía, como escribir. Redacto acerca de todo lo que pienso, especialmente para desahogarme. A través de las historias que he creado logro impregnar características en los personajes que responden a pensamientos muy personales del mundo, por ejemplo el cómo mostrarse, cómo ser, cómo controlar impulsos y aprender a corregir errores, entre otros.

Una persona que lea mis escritos se puede sentir identificada y motivada con mis ideas; yo se los comparto para que decidan aplicarlos, o no, en su forma de ser.

Basándose en todo lo que ha dicho y resumiendo un poco, ¿Cuál es su filosofía de vida?


Simplemente considero que lo ideal es tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho, para poder así pensar y actuar con amor, y amar cada instante con más sabiduría. Siempre teniendo en cuenta liberarnos de las ataduras invisibles que no nos permiten ser quien realmente deseamos. 

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