Una mirada joven de
la vida
Sebastián
Trujillo, “libertad del alma”
Romper las ataduras,
borrar las autolimitaciones y quitarse las máscaras, factores clave para
alcanzar un estado de salud y felicidad.
Independencia
y libertad son los ideales más profesados por los jóvenes hoy en día, muchos
adultos los confunden con libertinaje e irresponsabilidad, los consideran
incapaces de elegir los senderos por los que quieren encaminar su futuro y
creen que por sus mentes solo fluyen ideas relacionadas con ‘la farra’, ‘el
perreo intenso’ y las insaciables ganas de ‘comerse al mundo’.
Pero,
¿Cuál es el verdadero sentido de libertad y vida para los adolescentes? Dialogando
con Sebastián Trujillo, un extrovertido y descomplicado joven barranquillero de
20 años, estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad
Sergio Arboleda, encontramos una aproximación a la respuesta.
¿Cómo define vivir?
Desde
mi escasa experiencia, pienso que la vida es un conjunto de oportunidades,
vivir se trata de aprovecharlas al máximo. Hay que disfrutarla porque es corta,
sacarle beneficio en todo sentido y no limitarse por cosas superficiales como
el dinero, que realmente no se necesita para gozársela y vivir ‘bacano’.
¿Qué significa para usted “libertad del
alma”?
Las
personas deben liberar lo que llevan dentro, no tener máscaras para enfrentar
al mundo, dejar fluir tanto lo bueno como lo malo y alcanzar una plenitud, es decir,
sacarle provecho a todo lo positivo y aprender a manejar y superar lo negativo,
encontrando un punto de equilibrio y así llevar una vida más saludable. Es un
frase muy representativa para mí, por esta razón la llevo tatuada en mi brazo
izquierdo.
¿Con cuáles aspectos considera que cuentan los jóvenes
para defender la idea de libertad y cuáles les falta?
La
juventud de hoy en día tenemos a nuestro favor la inteligencia, una creatividad
extrema. Tenemos las cabezas llenas de ideales, esquemas muy interesantes que
rompen paradigmas y podrían llegar a generar un gran cambio en el mundo; el
problema radica en la poca importancia o confianza que se le tienen a éstas
debido a la arraigada sociedad dogmática en la que vivimos. Como falencia
encuentro en nosotros la falta de sinceridad en todos los sentidos, no sólo en
la gente joven; el mundo completo se auto-engaña, oprime lo que piensa y
pretenden ´tapar el sol con un dedo’.
¿Encuentra en el periodismo algún mecanismo para imprimir
y dar a conocer su forma de ver el mundo?
Claro,
gracias a mi carrera he descubierto habilidades que no sabía que tenía, como
escribir. Redacto acerca de todo lo que pienso, especialmente para desahogarme.
A través de las historias que he creado logro impregnar características en los
personajes que responden a pensamientos muy personales del mundo, por ejemplo
el cómo mostrarse, cómo ser, cómo controlar impulsos y aprender a corregir
errores, entre otros.
Una
persona que lea mis escritos se puede sentir identificada y motivada con mis
ideas; yo se los comparto para que decidan aplicarlos, o no, en su forma de
ser.
Basándose en todo lo que ha dicho y resumiendo un poco,
¿Cuál es su filosofía de vida?
Simplemente
considero que lo ideal es tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el
pecho, para poder así pensar y actuar con amor, y amar cada instante con más
sabiduría. Siempre teniendo en cuenta liberarnos de las ataduras invisibles que
no nos permiten ser quien realmente deseamos.
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