¿Parque Cundí, plaza de eventos?
Una
visita al Parque del Cundí con la clase de Taller de redacción III, con el
profesor Carlos Blanco para realizar un ejercicio de entrevista.
Tomé como referente para el
ejercicio una percepción visual, auditiva y de riguroso sentido hacia el
parque. Observando el lugar, vi un mojón en donde dice los fundadores de este
parque en 1946 que fueron, Néstor G.
Bruces, Manuel Diazgranados, Rodrigo Vives.
Sentado en una de las innumerables bancas del parque iba pasando un transeúnte por mi frente,
decidí llamarlo para hacerle unas cuantas preguntas sobre el parque. Su nombre
era Eduardo Oliveros Valderrama, un señor de 72 años de edad.
Él contaba que conocía el
parque desde el 48, no había esta clases de bares solo se visitaba el parque
para recreación de niños y algunos
adultos a tomar un rato de refrescante brisa como la que hacía en ese
momento, mientras que conversaba con el señor Eduardo. La seguridad del parque
era espectacular no había peleas.
Le pregunté por la estatua
del Divino Niño y solo dijo que desde los comienzos del parque no había estado,
esa imagen la pusieron los devotos a ella y este parque se llama así por el
nombre del barrio que anteriormente se llamaba el barrio Cundinamarca, pero lo
redujeron a el barrio el Cundí.
Dejé ir al viejo de 72 años,
que me agradó mucho la conversa y le di las gracias con mucho afecto, puesto
que la atención de él fue muy generosa, pero continúe con mis observaciones y
me dediqué a escuchar cuidadosamente todos los sonidos que por ahí estaban.
Me distrajo mucho el reír de
los niños que jugaban en el parque mientras que la brisa soplaba y movía las
hojas de los árboles que al rosarse unas a las otras hacían un sonido de
frescuras, los niños corrían de un lado al otro libremente como las aves que se
encontraban en el lugar. El movimiento de los columpios donde se mecían
aquellos niños soltaba un sonido como de chillido de hierros oxidados que chocaban
al subir y al bajar.
Por parte de los niños me
transmitieron mucha felicidad. Pero seguí con mis labores y caminé por
alrededor del parque y me encontré con otro señor, esta vez sentado me causó
curiosidad por el aspecto de su cara donde noté que era un señor muy
interesante, me acerqué a su banca y me le presente, su nombre era Gabriel
Martínez, psicólogo y comunicador social y escritor de Actualizaciones Del
Periodista, cuenta el que era un libro donde aportaron varios comunicadores y
docentes del Sena.
Pero ese no era el tema, le
pregunté sobre el parque, me dijo que él sola tenía 10 o 15 años de conocerlo
porque no era samario, pero comentó algo que me interesaba mucho, la
colaboración de la comunidad con el cuidado del parque, ha sido muy buena
puesto que este parque es de todos y es una de las persona que también está en
desacuerdo con los bares porque esto lo único que ha traído son problemas y mal
ejemplos para los niños y los jóvenes que visitan el parque los fines de semana
por las noches y los atracos son muy frecuentes.

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