martes, 8 de abril de 2014

Avendaño Erick, El Cundí

Santa Marta
¿Parque Cundí, plaza de eventos?

Una visita al Parque del Cundí con la clase de Taller de redacción III, con el profesor Carlos Blanco para realizar un ejercicio de entrevista.

Por Erick Avendaño

Tomé como referente para el ejercicio una percepción visual, auditiva y de riguroso sentido hacia el parque. Observando el lugar, vi un mojón en donde dice los fundadores de este parque en  1946 que fueron, Néstor G. Bruces, Manuel Diazgranados, Rodrigo Vives.

Sentado en una  de las innumerables bancas del parque  iba pasando un transeúnte por mi frente, decidí llamarlo para hacerle unas cuantas preguntas sobre el parque. Su nombre era Eduardo Oliveros Valderrama, un señor de 72 años de edad.
Él contaba que conocía el parque desde el 48, no había esta clases de bares solo se visitaba el parque para recreación de niños y algunos  adultos a tomar un rato de refrescante brisa como la que hacía en ese momento, mientras que conversaba con el señor Eduardo. La seguridad del parque era espectacular no había peleas.
Le pregunté por la estatua del Divino Niño y solo dijo que desde los comienzos del parque no había estado, esa imagen la pusieron los devotos a ella y este parque se llama así por el nombre del barrio que anteriormente se llamaba el barrio Cundinamarca, pero lo redujeron a el barrio el Cundí.
Dejé ir al viejo de 72 años, que me agradó mucho la conversa y le di las gracias con mucho afecto, puesto que la atención de él fue muy generosa, pero continúe con mis observaciones y me dediqué a escuchar cuidadosamente todos los sonidos que por ahí estaban.
Me distrajo mucho el reír de los niños que jugaban en el parque mientras que la brisa soplaba y movía las hojas de los árboles que al rosarse unas a las otras hacían un sonido de frescuras, los niños corrían de un lado al otro libremente como las aves que se encontraban en el lugar. El movimiento de los columpios donde se mecían aquellos niños soltaba un sonido como de chillido de hierros oxidados que chocaban al subir y al bajar.
Por parte de los niños me transmitieron mucha felicidad. Pero seguí con mis labores y caminé por alrededor del parque y me encontré con otro señor, esta vez sentado me causó curiosidad por el aspecto de su cara donde noté que era un señor muy interesante, me acerqué a su banca y me le presente, su nombre era Gabriel Martínez, psicólogo y comunicador social y escritor de Actualizaciones Del Periodista, cuenta el que era un libro donde aportaron varios comunicadores y docentes del Sena.

Pero ese no era el tema, le pregunté sobre el parque, me dijo que él sola tenía 10 o 15 años de conocerlo porque no era samario, pero comentó algo que me interesaba mucho, la colaboración de la comunidad con el cuidado del parque, ha sido muy buena puesto que este parque es de todos y es una de las persona que también está en desacuerdo con los bares porque esto lo único que ha traído son problemas y mal ejemplos para los niños y los jóvenes que visitan el parque los fines de semana por las noches y los atracos son muy frecuentes. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario