La leyenda del Cundinamarca
El Parque de los destrozos de la vida
| Las Tragedias Sociales Que Rodean A Este Populares Cundi de Santa Marta. |
Por Freddy Andrade
Todo comenzó una tarde una, de esas inesperadas, cuando nos dirigimos
con una brisa cálida a una de las leyendas más emblemáticas de Santa Marta, a
conocer una historia de pronto agradable para algunos y de oscuros destrozos
para otros.
Era un parque rodeado de una belleza exterior pero que escondía en su
interior un siniestro y oscuro mundo por la noches largas y tenebrosas, era un
parque que por el día o por la tarde era un mundo maravilloso lleno de árboles
que florecían, niños que jugaban y reyes un tanto ancianos que envejecían
viendo a su parque, pero que por las noches era otro tipo de situación.
Por las noches este parque se convertía en una pequeña discoteca
ambulante, lo que era hermoso en las mañanas y en las tardes era una tragedia
por las noches, no solo porque se escuchaba música distractora sino que también
se reunían, paracitos que solo van a emborracharse y negocios que dicen que
“viven de ellos” pero lo único que hacen son destrozos por todas partes.
Al ver el parque sin perturbaciones se vuelve un símbolo de paz donde se
ve como la brisa fresca de la vida, te arropa con su manto y te envuelve en un
mundo de fantasía sin par, como un pequeño sitio inolvidable donde te puedes relajar y escuchar el sonido
de los árboles, el canto de los pájaros y personas conocidas entre si hablando
de la vida.
Pero no todo es felicidad y alegría, siempre donde hay esperanza hay una
pequeña oscuridad que siempre sale a reducir, esa pequeña oscuridad que atrapa
y destroza la belleza de un sitio donde se puede respirar la tranquilidad.
Esta oscuridad que se nace en un momento determinado y que poco a poco
va adquiriendo el poder de dominar a quienes se les atraviesa en su camino,
personas que llevan la máscara de la alegría, pero que por dentro no sabe la importancia
que tiene el cuidar esta leyenda emblemática
de la bella ciudad de Santa Marta.
Como cuentan alguno de los vecinos del parque, por las noches siniestras
se pueden observar vendedores, dejando caer su mercancía, (como sopas, latas o
botellas de cervezas, bolsas de papitas,
basuras de comidas rápidas, entre otros) ebrios y moribundos que deambulan en
búsqueda de diversión o de otro tipo de actos en donde solo pueden encontrar la
destrucción de ellos mismos.
Los pobladores de este sector recuerdan con alegría la vida del parque
que alguna vez le perteneció y los acogió, algunos hace más de 40 años y a
otros hace poco tiempo, pero que recuerdan que era un parque lleno de
felicidad, lleno de vida por doquier, que disfrutaban con su prójimo y
compartían con el recién llegado y los niños jugaban más que nunca, aunque
hubiese robos por las noches no les importaba nada al ver a su parque en el
día.
Hoy en día se puede apreciar los destrozos que el tiempo le han dado y que
los moribundos de la ciudad han destrozado, no solo expresando lo que ellos
llaman fiesta o alegría sino también contaminando lo que alguna vez fue símbolo
de belleza, de tranquilidad y de paz.
Solo nos queda recordar que lo debemos cuidar, porque no sabemos cuándo
esta leyenda que nos pertenece va a ser destruida, no sabemos cuánto tiempo más
va a resistir de los destrozos de personas sin escrúpulos que vienen a
implantar su pequeña oscuridad dentro de ella, que cada día de jueves a domingo
crece más.

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