miércoles, 30 de abril de 2014

Andrea Suárez, Entrevista de oficio

Roberto Díaz, mecánico automotriz por experiencia y pasión
En la lucha diaria por y desde un auto

Gracias a las oportunidades de la vida y a sus ganas de salir adelante, Roberto Díaz hoy tiene una mejor calidad de vida.

Por: Andrea Suárez 

“Sabio no es aquel que cree saberlo todo, sino aquel que todos los días tiene algo nuevo por aprender”, estas son los primeras palabras con las que Roberto Díaz, sin querer, regala una lección para toda la vida.


Un mecánico primeramente empírico y más adelante, gracias a las oportunidades de la vida, un mecánico profesional.  Roberto Díaz aprendió su oficio solo a través de la observación, su padre fue su ejemplo personal y profesional, la universidad solo le ayudo a perfeccionar y ampliar sus conocimientos, pues los básicos ya los atesoraba. A su padre, en sus propias palabras, le debe toda la satisfacción y alegría que se desprende de su estilo de vida.

Durante 10 años, desde las seis de la mañana hasta las cuatro de la tarde, Roberto ejerció rutinariamente el oficio de mecánico en un taller automovilístico en Riohacha – La Guajira, destacándose por su  experiencia, pasión por los autos y responsabilidad. Solo los días que debía madrugar, dice entre risas, pasaba la mayor parte de la mañana despistado.

Un día cualquiera de ese último año en que cumplía 10 años en el mencionado taller, su jefe, como pocos, reconoció su empeño y calidad laboral. “Decidió ayudarme a financiar mi carrera como mecánico automotriz”, menciona con júbilo y emoción aquel gesto de bondad por parte del jefe, quien más adelante se convirtió en su amigo y compadre. Hoy, después de cinco años de haber culminado sus estudios en la educación superior, Roberto le agradece a Dios por lo privilegiado que ha sido en la vida y además, añade que “ese agradecimiento no solo es de dientes para afuera, al que puedo ayudar, lo ayudo de todo corazón y siempre, sin excepción alguna, todo el que llegue al negocio lo recibo con una gran sonrisa y amabilidad, ahí está la clave de la excelencia con la que califican mi trabajo”.

Tal y como él lo expresó, estando en su horario laboral, y haciendo esta entrevista, llegó Hugo José, uno de sus fieles clientes que por la forma en que lo saludó parecía más un amigo que un usuario de sus servicios. De igual forma, sucedió con dos o tres personas más que llegaron a solicitar sus fiables y recomendados trabajos mecánicos.

Según Roberto, su día es bastante agitado, después de terminar sus estudios universitarios, se posicionó como uno de los mejores mecánicos automotrices del taller de su compadre Joaquín y por tanto, varios son los compañeros que recurren a él ante cualquier emergencia laboral, las cuales, expresa que  prefiere evitar haciendo su trabajo correctamente. Eso implica, estar constantemente actualizado con respectos a los avances mecánicos pues, cada día hay una variada innovación en los  modelos de autos y por consiguiente tienen diferentes formas de reparación.
Además de todas las características laborales de Roberto, anteriormente descritas, resulta oportuno mencionar que al preguntársele si su trabajo es justamente remunerado, manifiesta que sí, pero sin abusar del cliente, lo cual es bastante común en su trabajo puesto que, son mayoría las personas que ignoran costos y precios de reparaciones, aparatos y herramientas mecánicas.

Por último, Roberto expresa que no nació en las mejores condiciones de vida, pero que lo realmente importante, valioso  y satisfactorio de eso es que no se estancó ahí, por lo cual cada mañana, con sus fuerzas y energías renovadas, sale a la lucha por y desde un carro”.

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