Una vida de “cenicienta” sin príncipe azul
Todo comenzó en un día
soleado en la ciudad de Santa Marta, me dirigía a mi rutina de ejercicios
normal de todos los días. Como es costumbre, la buseta hacia el Rodadero dobla
por la calle 10 del centro de Santa
Marta cuando decidí bajarme a entrevistar a una mujer la cual ejerce el oficio
más viejo del mundo y que ataca más a la dignidad de una mujer, era una
prostituta.
Esta mujer, la cual le
pondremos el sobrenombre de “cenicienta” ya que su historia comenzó como una
pequeña historia de hadas la cual con el paso del tiempo se volvió
escalofriante.
La “cenicienta” es una mujer
de 39 años que vive por los lados de la calle 10 de Santa Marta, es de
contextura delgada y cabellos negros, es evidente que todos los años en este
oficio han hecho mella en su cuerpo y su vida. Ella cuenta su historia, que inició
su etapa de la prostitución a la edad de los 12 años, cuando su madre la obligó
a acostarse con un hombre desconocido que le ofreció dinero a cambio de la
dignidad de la joven.
En su infancia y parte de la
adolescencia vivió con su madre, hasta cuando tuvo 17 años pues la señora murió
de cáncer; fue entonces que se dio cuenta de que en su vida apenas comenzaría
el infierno tormentoso que ha vivido hasta ahora. Decidida a los 17 años a
cambiar su existencia, conoce a un joven que le promete mil y una maravilla,
como dice la frase “el amor es ciego” esta cenicienta cayó atrapada de las
ilusiones que le había prometido este hombre, creyendo en él, decide decirle
toda la verdad de su infancia y ese pasado horrible que vivió al lado de su
madre.
Este hombre al escuchar
todas esas historias que esta cenicienta vivió en su pasado, en vez de
consolarla decide obtener frutos con el talento y la dignidad de esta joven, al
darse cuenta de que ella era una joven inocente, y quien era muy fácil de
engañar y convencer, decide hacer un plan para que esta pequeña joven comience
a venderse a sus amigos y así el obtener dinero y provecho de lo que ella puede
ofrecer.
En un día común cuando un
joven sale de la habitación de la joven satisfecho de lo que había culminado,
habla con el novio de esta para poderla comprar a un precio exorbitante y el
cual lo dejaría con mucho dinero en sus bolsillos, el novio acepta sin duda
alguna el mejor negocio de su vida y la cenicienta comienza su camino en el oficio más viejo del mundo llamado la
prostitución, ya que el que la había comprado era un proxeneta que tenía un
puesto para satisfacer las necesidades sexuales de los hombres ubicado en la
calle 10 de Santa Marta.
Como dice la mujer de este
cuento “yo era una joven muy hermosa, de buen trasero y con una cara hermosa
estaba en la mejor etapa de mi vida”, al principio el proxeneta cobraba por
ella la cantidad de 100 mil pesos (en
los años 1993) después cuando se dio cuenta de que la cenicienta tenía talento
para este oficio empezó a cobrar más a sus clientes, ella relata “cuando él se
dio cuenta de que los clientes salían alegres conmigo, comenzó a cobrar de 150
hasta 200 mil pesos por una noche de placer conmigo”.
Vivió una experiencia que la
tomó por sorpresa a sus 26 años, comenzó a vomitar en el baño en una de las
habitaciones donde ofrecía sus servicios, pero esta pensó que era un pequeño
mareo por las drogas que tomaba para no quedar embarazada a la hora de tener
relaciones con los hombres, con el paso del tiempo los vómitos venían más
frecuentes y en ese momento acudió al médico a revisarse, este le da una de las
noticias que cambiaría su vida para bien o para mal en esos momentos, le cuenta
que estaba embarazada.
“Ese fue el momento en el
que debí no solo pensar en mí, sino también en alguien más”, cuando el
proxeneta se entera que su prostituta estaba embaraza la amenaza “o te lo sacas
o no trabajas más conmigo” esta cenicienta al ver que iba perder el empleo que
le daba de comer decide abortar, pero al llegar al lugar donde lo iba hacer se
da cuenta que está cometiendo una locura y decide tener y cuidar a esa criatura,
la cual no tenía la culpa de todo lo que había pasado.
Dispuesta a cambiar su vida
por el niño que venía en camino comienza a vender por la calle confites y
caramelos, pero cuando la niña nació se dio cuenta de que no la podía sostener,
así que volvió a retomar su oficio y hasta el día de hoy lo sigue ejerciendo,
porque entre lágrimas me dijo “yo no le he contado a mi hija de mi vida y creo
que nunca lo haré para que ella no pase por lo mismo que yo pasé; por eso me
esfuerzo todos los días porque ella es lo único bueno que la vida me dio”.
Algunas veces no
apreciamos lo que tenemos y la vida que Dios nos regaló ¿Qué es lo que de
verdad apreciamos?, ¿Qué es lo que de verdad importa? Esas son las preguntas
que nos deberíamos hacer, porque me di cuenta de que una mujer aprecia más su
vida, que muchos.

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