Su vida como pescador inició hace 42 años
Cucaleca, el pescador más antiguo de La Bahía de Santa Marta
“A mí me dijeron como a todo pelado: O estudias o trabajas”, Cucaleca.
Por : Laura Cristina Gómez Gutiérrez
Mi fuente me esperaba en la Bahía de Santa Marta, siendo las cinco horas de la tarde, con el sol opaco y el cielo nublado, en la zona de los pescadores, un hombre de estatura media, piel morena, robusto, que conserva una mirada alegre, lanza un chiflido con la intención de llamar la atención, queriendo comunicar el lugar en el que se encuentra detenido. Su nombre es Dilson Mendoza, quien con suéter de rayas y bermuda de jean, típico de los pescadores de la franja, viste aquella mañana en la que el sol resplandece.
Acercarse a hablar con sus compañeros de trabajo, sus colegas, sus amigos, es abrir una puerta a un mundo gigante de historias. Con tono calmado, sus amigos señalan a ‘Cuca’ como un gran compañero y el más viejo de la zona, el qué más sabe, al que siempre le preguntan. Resulta ser más que un simple pescador, un amigo. Juega muchísimas veces el papel de consejero en medio de los “primíparos de la zona”.
¿Cómo se define usted?
Independiente, capaz, enamorado, trabajador, y portador permanente de una sonrisa en mi rostro.
¿Qué edad tiene?
Prefiero no hablar de mi edad, ya las canas la susurran (Risas).
¿Hace cuántos años se dedica a la pesca?
42 más o menos, no recuerdo una fecha exacta en la que comencé, pero es esa la noción de tiempo que tengo.
¿Por qué le dicen Cucaleca?
Eso fue cuestión de joven, allá en el barrio un señor muy chistoso se puso a echar chistes de una pareja, que estaban bailando, el viejo tenía un morro aquí atrás (mientras se tocaba su espalda), una joroba, echaba el cuento de la Cucaleca y que: dale Cucaleca, mira lo que tengo aquí en la paleta (decía cantando y bailando) y eso yo lo cogí por gracia, lo cantaba todo el tiempo, lo cantaba , me acordaba de él y me echaba a reír, entonces me engancharon Cucaleca.
¿Por qué decidió dedicarse a la pesca?
A mí me dijeron como a todo pelado: O estudias o trabajas, y bueno, el estudio no era para mí, sólo estudié dos años, primero y segundo de primaria, aunque en el segundo año los últimos ocho meses fueron más mamadera de gallo que cualquier otra cosa. Conservo una cicatriz en la ceja, la cual me la hice fregando allá en el Cundí, me escapaba del colegio y esperaba las doce del medio día, pero para mi mala suerte, siempre me pillaban, mi mamá me daba duro siempre que me pillaba que me volaba.
¿Cómo inició en la pesca?
Comencé jalando chinchorro, con algunos siete hombres jalando de cada lado, y la pesca era buena, continué con un botecito, porque con lo terco que soy, no permito ser gobernado, detesto las órdenes y aborrezco las críticas, a mí no me gusta que me manden, mis vainas me gusta hacerlas solo. Por eso con mi trabajo ahorré y logré comprarme el botecito, con el que fui progresando, después de un largo rato, compré una lancha, la cosa ya estaba mejor, pero no duré ni me encariñé mucho tiempo con ella, prefiero a La Aplanadora.
¿Quién es La Aplanadora?
Mi lanchita, esa lancha significa mi vida, mi todo, no quiero otra, yo a ella no la cambio

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