lunes, 1 de septiembre de 2014

Entrevista de oficio. Por: Heidy Arzuza.

Cortando carne para vivir

"¡Vivo de lo que hago y soy feliz!"


El samario Freddy Martínez, a diario trabaja en lo que le produce, en lo que le gusta y en lo que aprendió en la vida como profesión.


Por: Heidy Arzuza.

Hace 18 años Freddy Martínez trabaja en el “mercado público” de Santa Marta, su historia comienza como vendedor de legumbres y luego pasa a ser carnicero; actualmente Freddy lleva 14 años en esta labor. Lo que lo ha llevado para surgir en la vida y así poder llevar el sustento a su familia, la pronto decisión de casarse lo llevó a que dejara sus estudios y dedicarse solamente a trabajar, a los 21años tuvo su primer hijo con su primera esposa y de esta relación le quedaron 2 hijos, hoy por hoy solo trabaja para darle estudio a sus 5 hijos y a su actual esposa. 

“Ser carnicero no es una obligación si no una profesión” los años pasan pero aquí estoy en la lucha día y noche para sostener por mis obligaciones, sostuvo Freddy, su jornada es una rutina y todos los días está en lo mismo con la diferencia que un día es más pesado que otro, pero sin importar el día o lo que pueda ganarse, este hombre le pone el hombro a lo que hace a diario.

¿A qué hora comienza su jornada de trabajo?
A las 5 de la mañana.


¿Terminó el bachillerato?
Sí, termine mi primaria y mi bachillerato, pero me gradué a los 21 años. 

¿Cómo llegó a ser lo que es hoy en día?
Tenía unos tíos y unos primos que eran matadores de vacas y carniceros y cuando Salí del colegio me tocó trabajar de una, porque la mujer salió preñada, y así fue que me vine a trabajar aquí y ya tenía experiencia con ellos. 

¿Usted mata las vacas?
No la carne, me la traen.

¿Si recibe buenas ganancias en las ventas?
Hay días buenos y días pesados, hay veces que vendo todo pero hay días que queda y si queda y si queda se guarda en los congeladores, y se remata al día siguiente.

¿Fue muy duro para usted adaptarse a la vida del mercado?
Al principio nada es fácil y menos en esta vida, pero me tocó y aquí estoy feliz y ya me he acostumbrado.

¿Cómo hace con los olores?
Hay días de días, acá en el mercado algunos días el olor es horrible y es aún más fuerte cuando llueve: es insoportable. 

¿Qué día descansa?
El lunes, acá en el mercado la mayoría descansamos ese día.

¿Cómo reparte su tiempo de carnicero y su familia?
Mi familia y mis hijos me reclaman tiempo, pues salgo muy temprano y regreso por la noche, pero el día que estoy de descanso trato de dedicarse los y compartir con ellos.

¿Cuáles son los días que más trabaja?
Los domingos y en temporada de llegada de turistas a la cuidad.

¿No le molesta estar sucio todo el día?
No ya me he acostumbrado, pero cuando llego a mi casa me pego un buen baño.

¿Cuánto son sus ganancias?
A veces queda poco, pero libres en el día me pueden quedar 60.000 mil pesos. 

¿La compendia es mucha?
Sí, hay muchos puestos de carne acá en el mercado, pero es suerte y pues es el que venda más. 

¿Cómo hace con la convivencia con los demás carniceros o carniceras?
A veces se mantiene la armonía, la pelea es cuando llegan los clientes.

¿El gobierno o la alcaldía municipal les ayudan?
Si, la gobernación nos ha ayudado y nos tiene en cuenta, pero aun esperamos la reubicación de “mercado público”.

¿Tiene que pagar algún impuesto?
No, gracias al alcalde actual, porque fue él quien quitó que nosotros los trabajadores del mercado dejáramos de pagar el impuesto que era de 60.000 mil pesos mensuales. 

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