Crítica a Tinta Roja
Por: Caroline Bernier
Tinta Roja es una película que ha dejado sentimientos de nostalgia hacia mí. Sinceramente no entiendo la intención de la universidad o de los profesores o de quien sea que la tenga, de mostrarnos dicha película después de haber cursado dos semestres de la carrera de comunicación social y periodismo.
Hay que reconocer que el dichoso refrán: “no todo es bueno”, es cierto. Sabía que algo debía estar mal en mi carrera como todo en la vida, pero lo que sí es real es que Tinta Roja revela que no estoy segura si es una verdad o no sé si no quiero saber si es verdad o ser optimista y decir que es una total mentira, que el periodismo puede que sea o rotundamente sí es, según lo presentado en el filme, una vida falsa, que trata de mostrar una cara buena a la sociedad acerca del periodismo, en la que en realidad solo se ven las ganas de lucrarse en la cuestión monetaria y a la que todos admiran ciegamente.
Dicha hipótesis, me hace comparar el periodismo con la iglesia, que en mi opinión resultan ser un negocio de diablos disfrazados de corderos.
La verdad me siento tan confundida que ni sé lo que escribo, y tengo deseos angustiosos de querer llorar. Quiero de verdad encontrar esa pasión que el periodismo me hace sentir, descifrarla y poder llevarlo a mi manera. Que una película no cambie de la noche a la mañana todo lo que me he visionado.
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