miércoles, 30 de abril de 2014

Urrea Natalia, Cerro El Cundí

La vista de la virgen
Santa Marta en una perspectiva panorámica

La brisa de la mañana fue el acompañante de muchos tras la agotadora subida de un cerro, que finalmente nos ofreció la mejor recompensa, uno de los paisajes más amplios de la ciudad.

Por: Natalia Urrea Acevedo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo.

En la búsqueda desesperada de inspiración, muchos deciden ir tras su musa. Fue así como intentamos hacerlo nosotros, un grupo de estudiantes de comunicación social y periodismo; que en  la  mañana de un viernes cualquiera, nos pusimos en marcha al encuentro de ese lugar perfecto que nos permitiría escribirle.


Cuadro de texto: Escultura de la virgen de la Medalla de la Milagrosa, hecha por Antonio Sánchez.Era una corta caminata de más o menos 15 minutos. Muchos nos encontrábamos  a la expectativa de la vista, otros solo estábamos preocupados por el deterioro ambiental que se notaba tristemente en el camino, debido a que solo se encontraba basura en el piso, lo cual a veces se nos hace costumbre porque Santa Marta no guarda esa cultura ciudadana. Y así, mientras seguíamos nuestra expedición, finalmente llegamos. Era la punta más alta del cerro, lo primero que vimos fue la virgen de la Medalla de la Milagrosa, ubicada en el cerro del Cundí la cual tenía un inmenso tamaño.

Los pensamientos de todas y cada una de las personas que se encontraban en el grupo, se transformó. Aquella vista era casi perfecta, se percibía a nuestro parecer un 60% de la ciudad. Era completamente fascinante, todos intentaban ubicar sus hogares y se encontraban perdidos en aquella luz del sol que es aun indescriptible. La brisa rosaba los cuerpos, y la virgen, transpiraba paz y tranquilidad, solo estábamos dispuestos a apreciar y observar cada detalle que descubríamos. Y tal vez, a una gran parte de los presentes, se les pasó por la cabeza cuestionarse ¿Quién, cómo y cuándo se puso tan grande escultura en aquel lugar?

La virgen de la Medalla Milagrosa, escultura realizada en los años XX, con una altura de aproximadamente cuatro metros, fue realizada por un hombre que nació en aquel municipio llamado Cerro San Antonio, Magdalena. Antonio Sánchez, quien realizo tan maravillosa imagen, fue la primera persona de estos lares, que cursa sus estudios en la Escuela de Bellas Artes en Bogotá. Él también tuvo su musa de inspiración, su esposa. Mujer que desde la postura de una virgen observa cada amanecer y cada anochecer de nuestra hermosa ciudad.
De aquella vista que solo pudimos valorar por 30 minutos, fue inevitable no notar íconos de nuestra ciudad, tales como: el Liceo Celedón, un importante colegio, representativo de nuestra ciudad, lugar donde se educó artistas samarios como Carlos Vives; La Catedral Basílica, la más antigua iglesia de América Latina, construida en 1765; La Bahía, la cual reconocimos por su morro y muchos otros sitios que hacen parte de la infraestructura moderna de nuestra ciudad.

La finalidad de la visita a aquel lugar que nos mostraba lo que muchos ignorábamos de Santa Marta, si nos logró inspirar. Pero lo que más pudimos agradecer fue la hermosa vista que no muchos habían tenido la posibilidad de percibir. Quizá no todos pensaron lo mismo, pero indudablemente cada uno tuvo ese momento de calma, sosiego y paz. Algo que no se puede sentir en cualquier entorno de la ciudad. 


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