miércoles, 30 de abril de 2014

Suárez Andrea, Camino

Vida y esperanza
Camino, en un camino con luz propia

La película española de Javier Fesser, evidencia que es más significante dejar huellas en la vida que pasar por ella desapercibido.

Por: Andrea Suárez 

Javier Fesser es un guionista y director de cine español que tuvo la sensibilidad necesaria para reproducir en una obra cinematográfica la conmovedora serie de situaciones que se desencadenaron  a partir de una enfermedad sufrida por una niña de 14 años llamada Alexia Gonzáles, quien en la película se nombra Camino Fernández, una niña llena de sueños, reflejados en sus brillantes ojos y ganas de vivir.


Desde el primer segundo de reproducción la película da la visión de la carga emocional que contiene, lo conmovedora que será, las grandes enseñanzas que dejará y el sin sabor y dolor de reconocer que son considerables los niños y familias que pasan por circunstancias similares a las plasmadas en la obra.

Además de lo anteriormente mencionado, la película deja una serie de interrogantes que hacen replantear lo inconsistente, sutil y a la vez débil que puede llegar a ser la vida.
¿Cómo es que una niña de tan solo 14 años entiende que morirá de esta manera: Dios quiere que yo  esté junto a él?

Si bien es cierto que el amor por un ser supremo muchas veces se convierte en una religión “obsesiva”, pero que una niña aun sin fuerzas encuentre su fortaleza en Dios y la trasmita en las personas que están a su alrededor y hasta el último minuto confíe que en el lugar que él la coloque estará bien, es una niña que conmueve profundamente el corazón.

Tal conmoción se manifiesta, por supuesto,  en los padres de Camino. Por una parte, su madre perteneciente al Opus Dei (prelatura de la iglesia católica)  se dedicaba a llevar un estilo de vida en torno a la religión y como tal se lo inculcaba a sus hijas. Sin embargo, ¿Qué tanto puede influir la “obsesiva” religión de una madre a su hija?

Los problemas familiares empiezan desde los vacíos que existen en las relaciones de sus integrantes. A lo largo de la película se evidencia lo anteriormente dicho, en las escenas donde Camino confía y tiene más afinidad con su padre y además, en los sueños de la niña todo lo inculcado por su madre se convertía en una pesadilla que estropeaba sus ilusiones. Con respecto a su papá, era el padre que cualquier niña desearía tener, se desvivió de amor por ella, incluso, hasta el último de sus pensamientos fue por Camino y en camino por ella, y  más allá de la eternidad se reencontró con su amada Camino.

Aparte de esto, y desde la postura del productor de cine, ¿Cómo un profesional en el ámbito ya mencionado, tiene la capacidad para asociar y relacionar variados hechos de la vida real y como tal,  trasmitirlos cargados de emociones profundas en los espectadores? Primero, Javier se debió documentar muy bien de la vida de Alexia y después transferir y dar a conocer las emociones y los hechos a los protagonistas de la obra y por consiguiente trasmitirlo a los que visualicen la película. Demostrando que, para lograr buenos resultados como los vistos, se deben tocar vidas, corazones y analizar todos los caminos para hacerlo.

Por último, queda la simple pregunta ¿Qué posición se toma frente a la vida después de ver Camino? La posición que se toma no es más que valorar lo que se tiene, ser solidario y consciente ante las cuantiosas dificultades por las que pasan las personas todos los días y, personalmente, saber cómo los niños tienen un corazón tan puro que logran desmenuzar el de los demás, pensando en todo lo hecho y examinar si eso hasta ahora ha valido la pena para ser feliz. Además, que a veces la vida presenta caminos inesperados pero, que resultan ser los más soñados. 

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