Todos tenemos algo por cumplir
‘’Amasando
sueños"
En una casa del barrio Los Alcázares habita una señora que lucha por
brindarles la mejor educación a sus hijos.
Por: María Angélica Sánchez
Isabel Cristina Ruiz Rossette, una mujer viuda de 60 años que día a día
se esmera para darle lo mejor a sus dos hijos, a la edad de 18 años comenzó a
trabajar incansablemente para cumplir el anhelo de su madre, tener una casa propia.
Trabajando como secretaria en la Contraloría General de la Nación, pasó
a ser contadora en aquel entonces Ferrocarriles Nacionales de Colombia, allí
conoció a su esposo Heriberto Sánchez, quien estuvo con ella en lo buenos y
malos momentos, ´´en la salud y en la enfermedad´´.
Dentro de esos malos momentos ocurrió el accidente de su cónyuge, ‘’él
era mecánico en el ferrocarril, y arreglándolo le cayó la maquinaria encima,
Dios tuvo misericordia de él’’. Aquel accidente causó que comenzara a padecer
del corazón, pero a pesar de ello nunca se dejó acomplejar, al contrario, hizo
que su amor creciera. Y como el destino juega con nuestras de la manera que le
place, la incansable luchadora paso a ser desempleada, y de la mano de su
marido decidieron abrir una panadería.
‘’Heriberto era de Plato, Magdalena. Cuando él vivía allá tenía una
panadería con uno de sus tíos, cuando él me dice para abrir una panadería yo no tenía ni idea cómo
hacer la masa, pero yo le dije que sí, entonces él regreso a Plato y se trajo la cilindradora, y el horno. Mientras
yo aprendía, contratamos a un señor que era el que colaboraba para hacer los
panes, mientras mi esposo se dedicaba a hornear en las mañanas y por las tardes
hacía el recorrido de los pedidos”, afirmó la señora Isabel.
Y asi; fue aprendiendo la querida dama, pero un día recibió un golpe que
marcó su vida, y en medio de lágrimas me contó: ‘’Un día sábado, a eso de las
cuatro de la tarde Heriberto regresó de repartir el pan a las tiendas, pero yo
lo vi extraño, luego él se sentó y me dijo que se sentía mal, mandé enseguida a
mis hijos a que le buscara las pastillas, mientras yo buscaba un taxi, y me fui
con el para la clínica, él alcanzó a llegar vivo, le había dado un infarto,
pero estando allá le dio el segundo y en ese momento fue que falleció’’.
Quedando esta mujer viuda, desempleada, con dos hijos, el varón de 18, y
su niña de siete años de edad, recibe una llamada la cual le daría otra
oportunidad. ‘’Después del sepelio fue un momento muy duro, en mi casa no
teníamos nada para comer y en una casa tan grande se siente más la soledad, una
amiga me llamó para encargarme un pudín de dos libras decorado, pero no sabía
como decorar, pero yo siempre veía a mi esposo cómo lo hacía, entonces yo no
dije que no, además yo lo hice por mis hijos’’
Desde ese momento,
‘’Chave’’ como es conocida en el barrio, se ha dedicado a seguir aprendiendo,
en el 2012 realizó un diplomado de gastronomía en la Universidad del Magdalena,
al cual sus hijos asistieron orgullosamente y hoy en día sus comidas son muy famosas en el sector donde vive. ´’yo
me lleno las manos y la ropa de harina porque
quiero ver a mis hijos convertidos en unos profesionales, ambos se graduaron en
un colegio privado y el mayor de la UCC, ahora tengo que cumplir con la niña
que estudia en la Universidad Sergio Arboleda. Yo solo le pido a Dios que me
alargue los años para poder cumplir’’.
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