Moviendo fibras
Camino,
donde la fe es más grande que la enfermedad
No hay mayor amor que
sacrificar todo por sus hijos, y más aún cuando éste se encuentra padeciendo
una terrible enfermedad.
Por
María Angélica Sánchez
Basándose en hecho de la
vida real, Javier Fesser, decidió
adaptar, producir y dirigir ésta increíble y conmovedora historia. Es innegable no
enternecerse ante una niña que padece una terrible enfermedad como lo es
el cáncer, pero por otro lado sentir una impotencia por causa de su madre,
quien le da prioridad a las actividades eclesiásticas.
Camino Fernández, una chica
de 13 años de edad, que encontró al amor inesperadamente en una librería
urbana, y día tras día intenta volverlo a ver, hasta que decidió acompañar a su
mejor amiga a la academia de teatro y se da cuenta que aquel niño que vio pasar
por esa liberaría se encuentra actuando en esa academia, por tal razón decide
asistir, pero su madre prefiere que vaya constantemente a las reuniones del
convento.
¿Será
que existen madres que les cortan las alas a sus hijos?
Claro que sí. Existen padres
que desean que sus hijos sean algo específico, como doctores o ingenieros, pero
al que ver sus hijos se están inclinando hacia otro camino, como el ser
artistas o deportistas, comienzan a retirarles el apoyo a sus hijos o
presionarlos a realizar otras actividades.
¿Qué hace la religión con las personas?
Durante
mucho tiempo, se ha dicho que la religión es una forma de unir a las personas
por medio del amor a Dios, otras tesis afirman que es un mecanismo de defensa
de la humanidad contra aquello que no se puede ver, pero al momento que la
religión vuelve al hombre fanático comienza
el verdadero problema, y es ahí cuando se afirma que ‘’la religión es el
opio del pueblo’’. Es un hecho lamentable ver como familias se separan por
hechos de que algunos de los integrantes de la familia prefieren estar en la
iglesia que dedicarle tiempo a su hogar.
‘’Mr
Meebles es un hombre bueno que conoce todo acerca de todas las cosas, pero que
tiene un problema.... si no piensas en él, deja de existir’’… ¿Será que éste es el mismo problema de
Dios?
En
la vida de Camino Mr Meebles fue su guía, ese era su prototipo de ángel,
mientras su madre trataba de mostrárselo de una forma diferente. Pero al tiempo,
en la vida real, ese ángel era su padre, quien colocaba a Camino por encima de
todas las cosas, incluso por encima de su propia vida con tal de verla feliz
intentando cumplir su deseo, ir a Viena, que era la pastelería donde pasaba sus
tiempos libres Jesús, el niño que le gustaba. ¿Pero por qué Dios permite que una enfermedad tan trágica llegue a una
niña que apenas está comenzando a vivir?
Diría que ni Dios es muy bueno ni el diablo tan malo. Y que la madre sin
darse cuenta se convirtió en el villano de la historia, ocultando y negando lo
que hacía feliz a sus hijas
justificándolo con su devoción al Opus Dei.
Es
increíble la cantidad de cuestionamientos que tenemos acerca del actuar de
Dios, pero es más aun increíble ver esta película que cuenta la vida de Camino,
quien en la vida real se llama Alexa y está en proceso de beatificación, es
admirable su fe. Si todos lográramos aquel grado de fe y devoción de ésta niña,
quizás el mundo sería diferente y por lo menos alcanzáramos una parte del
cielo.
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