miércoles, 30 de abril de 2014

Quintana Yulibeth, El Cundí

Un  sector sombrío y fresco
El bien y el mal del Parque El Cundí
Un lugar acogedor, creado el 12 de agosto de 1946, por grandes personalidades oriundas de esta ancestral ciudad entre los que se destaca, Rodrigo E. Vives.

Por Yulibeth Quintana Suarez

Cerca a las 2:15 p.m., en este plácido sitio, el tiempo y el espacio se coordinan entre sí, pues la luz solar se ubica en otra dirección y la brisa se esparce por toda la plaza del parque, agitando las tupidas ramas de los árboles que crean sombra en este entorno, donde las palomas se detienen a descansar, los niños se columpian hasta aburrirse y los adultos se deleitan con la frescura y tranquilidad que se respira en el ambiente cautivador que lo caracteriza.

A sus alrededores, se ubican dos tiendas, seis restaurantes, diez estaderos, un gimnasio, un Centro de Salud distrital, una pequeña empresa procesadora de café (Minca Sabor a Sierra) y algunos vendedores ambulantes de frutas, frapés, fritos, minutos y demás productos de consumo.

Por lo general y a diferencia de otros parques de Santa Marta, el Parque el Cundí siempre se ha distinguido por sus pachangas y por su limpieza y organización algo que llama mucho la atención de los visitantes que todas las tardes deciden tomar una siestita sentados en las bancas donadas hace 34 años por la junta comunal.

Según sus habitantes, tiempos atrás, este parque era una zona residencial y de reposo, pero últimamente  en las noches, se ha tornado bastante bulliciosa y dependiente; debido a que  los estaderos y demás establecimientos comerciales que se han creado alrededor,  han generado  entre las personas una problemática social, dado a que los fines de semana, conviven con  prostitutas, drogadictos y alcohólicos que hacen de las suyas sin importarles el bienestar de la comunidad.  

Para el señor Cristóbal Sivaran, la vida del Cundí, es el Níspero, un establecimiento público con 22 años de existencia, donde la sociedad samaria los sábados y los domingos, a partir de las 7:00 y 8:00 de la noche, disfrutan de la música, bailan, beben, recochan y en tiempo de carnavales, se goza al máximo, por ser una de  las mejores fiesta.

Cuenta Osnaider Polo, un niño de 9 años de edad, lo siguiente” Este parque es muy bueno, yo vengo todas las tardes porque me gustan muchos los columpios, mi divierto y a veces bailábamos, pero lo malo es que los borrachos han dañado todo esto, porque cuando pelean tumban los columpios y se acuestan en los resbaladeros y así los dañan”.

Las calles del Cundí son ciertamente amplias, pero en tiempos de carnavales, esto se convierte en un caos de tránsito, ya que los personas chocan entre sí, los carros son parqueados en los andenes, obstruyendo el paso, hay mucho comercio, peleas y tanto desorden que el parque siempre resulta al final, afectado.  
 
Ahora bien, para el bienestar del Parque el Cundí, el Gobierno ha planteado un proyecto con el fin de reconstruirlo y hacer de él, un área más comercial con una sola vía, al estilo del Parque los Novios.


Cabe resaltar, que esto no se ha logrado debido a que la comunidad que habita alrededor del parque se  ha opuesto, debido a que para ellos si esto se lleva a cabo, la arbolización que envuelve al Parque se perdería y con ella la sombría y fresca tarde que embellecen al Cundí.

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