El bien y el mal del
Parque El Cundí
Un lugar acogedor, creado el 12 de agosto de 1946, por
grandes personalidades oriundas de esta ancestral ciudad entre los que se
destaca, Rodrigo E. Vives.
Por Yulibeth
Quintana Suarez
Cerca a las 2:15 p.m., en este plácido sitio, el tiempo y
el espacio se coordinan entre sí, pues la luz solar se ubica en otra dirección
y la brisa se esparce por toda la plaza del parque, agitando las tupidas ramas
de los árboles que crean sombra en este entorno, donde las palomas se detienen
a descansar, los niños se columpian hasta aburrirse y los adultos se deleitan
con la frescura y tranquilidad que se respira en el ambiente cautivador que lo
caracteriza.
A sus alrededores, se ubican dos tiendas, seis
restaurantes, diez estaderos, un gimnasio, un Centro de Salud distrital, una
pequeña empresa procesadora de café (Minca Sabor a Sierra) y algunos vendedores
ambulantes de frutas, frapés, fritos, minutos y demás productos de consumo.
Por lo general y a diferencia de otros parques de Santa Marta,
el Parque el Cundí siempre se ha distinguido por sus pachangas y por su
limpieza y organización algo que llama mucho la atención de los visitantes que
todas las tardes deciden tomar una siestita sentados en las bancas donadas hace
34 años por la junta comunal.
Según sus habitantes, tiempos atrás, este parque era una
zona residencial y de reposo, pero últimamente en las noches, se ha tornado bastante bulliciosa
y dependiente; debido a que los
estaderos y demás establecimientos comerciales que se han creado
alrededor, han generado entre las personas una problemática social,
dado a que los fines de semana, conviven con
prostitutas, drogadictos y alcohólicos que hacen de las suyas sin
importarles el bienestar de la comunidad.
Para el señor Cristóbal Sivaran, la vida del Cundí, es el
Níspero, un establecimiento público con 22 años de existencia, donde la
sociedad samaria los sábados y los domingos, a partir de las 7:00 y 8:00 de la
noche, disfrutan de la música, bailan, beben, recochan y en tiempo de
carnavales, se goza al máximo, por ser una de
las mejores fiesta.
Cuenta Osnaider Polo, un niño de 9 años de edad, lo
siguiente” Este parque es muy bueno, yo vengo todas las tardes porque me gustan
muchos los columpios, mi divierto y a veces bailábamos, pero lo malo es que los
borrachos han dañado todo esto, porque cuando pelean tumban los columpios y se
acuestan en los resbaladeros y así los dañan”.
Las calles del Cundí son ciertamente amplias, pero en
tiempos de carnavales, esto se convierte en un caos de tránsito, ya que los
personas chocan entre sí, los carros son parqueados en los andenes, obstruyendo
el paso, hay mucho comercio, peleas y tanto desorden que el parque siempre
resulta al final, afectado.
Ahora bien, para el bienestar del Parque el Cundí, el Gobierno
ha planteado un proyecto con el fin de reconstruirlo y hacer de él, un área más
comercial con una sola vía, al estilo del Parque los Novios.
Cabe resaltar, que esto no se ha logrado debido a que la
comunidad que habita alrededor del parque se
ha opuesto, debido a que para ellos si esto se lleva a cabo, la arbolización
que envuelve al Parque se perdería y con ella la sombría y fresca tarde que
embellecen al Cundí.

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