miércoles, 30 de abril de 2014

Pinto Dayana, Cerro El Cundí

Una subida milagrosa

Ascendiendo a otro mundo
 
Subir el cerro de la virgen de la Milagrosa,  es una experiencia que solo yendo se puede explicar.
Por Dayana Pinto Ospino

Una mañana soleada, los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Sergio Arboleda, junto con el profesor Carlos Blanco decidieron vivir una experiencia poco común, donde cada uno pudo experimentar algo diferente, la brisa soplaba de una forma tan fuerte que se podía sentir cómo los árboles se remecían, la vista que cada uno podía contemplar de forma diferente y los olores que se podían sentir es inexplicable, a menos de un kilómetro de la Universidad donde muy pocos estudiantes van,  hay una virgen que muchos aman o idolatran


Pero ese día en el cual el profesor decidió llevarlos, fueron únicas las sensaciones que cada uno pudo sentir, lo que cada uno pudo imaginar, justo en ese momento cuando la brisa estaba tan fuerte una estudiante decidió alejarse para sentirse  un poco desconectada del mundo, donde se podía imaginar libre y junto a la virgen que le inspiraba paz y tranquilidad, una compañera decidió subirse al pedestal para ver más de la ciudad y para sentir esa libertad que muy pocas veces se siente, fue una aventura que decidieron emprender a eso de la 7: 15 a.m., sin darse cuenta que sería inolvidable, junto a ese sol tan radiante que muy pocas veces se puede contemplar, los estudiantes se divirtieron, compartieron, disfrutaron y vivieron esa experiencia de subir al cerro.

Pero el estado en el que se encuentra es muy triste, ver ese montón de basura que los mismos ciudadanos desechan porque nos les importa si muestra una buena imagen o no, a ellos solo les importa encontrar un lugar donde puedan botar su basura, todo sería tan diferente si se pusieran de acuerdo y limpiaran el cerro quizás y así tendrá más visitantes, a la gente se le hiciera más a gusto subir y conocer a la virgen que allí se encuentra, se sintiera un olor mucho más agradable y una mejor perspectiva del lugar, ese lugar mágico donde se puede apreciar una vista única de la ciudad, donde se pudiera compartir un rato con esa persona querida, sin tener ese  temor de que te puedan robar o hacer un daño.
Mágico, así se puede definir ese lugar, donde podemos apreciar una escultura bien esculpida de la virgen de la Milagrosa, junto con una bella vista al mar  que se podía divisar a pocos metros, al igual que podemos ver la catedral, el morro, el Liceo Celedón, y la sociedad portuaria.

Muchos feligreses suben a ver a la virgen para rezarle cuando se encuentran tristes y quieren buscar refugio en ella, porque les inspira paz, tranquilidad y mucha armonía por dentro.

Se vienen a la mente muchos recuerdos, como cuando en primer semestre subieron todos los compañeros que por primera vez se conocían, y volver a subir ahora y ver que ya son menos los que estabamos es muy triste, quizás y cuando vuelvan a subir serán mucho menos los compañeros con los cuales ir y ver ese hermoso lugar que esperamos y con el tiempo esté más limpio y sea mucho más agradable la vista desde que se sube hasta la llegada a la virgen.



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