Una subida milagrosa
Ascendiendo a otro mundo
Subir el cerro de la virgen de la Milagrosa, es una experiencia que solo yendo se puede
explicar.
Por Dayana Pinto
Ospino
Una mañana soleada,
los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Sergio Arboleda,
junto con el profesor Carlos Blanco decidieron vivir una experiencia poco
común, donde cada uno pudo experimentar algo diferente, la brisa soplaba de una
forma tan fuerte que se podía sentir cómo los árboles se remecían, la vista que
cada uno podía contemplar de forma diferente y los olores que se podían sentir
es inexplicable, a menos de un kilómetro de la Universidad donde muy pocos
estudiantes van, hay una virgen que
muchos aman o idolatran
Pero ese día en el
cual el profesor decidió llevarlos, fueron únicas las sensaciones que cada uno
pudo sentir, lo que cada uno pudo imaginar, justo en ese momento cuando la
brisa estaba tan fuerte una estudiante decidió alejarse para sentirse un poco desconectada del mundo, donde se
podía imaginar libre y junto a la virgen que le inspiraba paz y tranquilidad,
una compañera decidió subirse al pedestal para ver más de la ciudad y para
sentir esa libertad que muy pocas veces se siente, fue una aventura que
decidieron emprender a eso de la 7: 15 a.m., sin darse cuenta que sería
inolvidable, junto a ese sol tan radiante que muy pocas veces se puede
contemplar, los estudiantes se divirtieron, compartieron, disfrutaron y
vivieron esa experiencia de subir al cerro.
Pero el estado en el
que se encuentra es muy triste, ver ese montón de basura que los mismos
ciudadanos desechan porque nos les importa si muestra una buena imagen o no, a
ellos solo les importa encontrar un lugar donde puedan botar su basura, todo
sería tan diferente si se pusieran de acuerdo y limpiaran el cerro quizás y así
tendrá más visitantes, a la gente se le hiciera más a gusto subir y conocer a
la virgen que allí se encuentra, se sintiera un olor mucho más agradable y una
mejor perspectiva del lugar, ese lugar mágico donde se puede apreciar una vista
única de la ciudad, donde se pudiera compartir un rato con esa persona querida,
sin tener ese temor de que te puedan
robar o hacer un daño.
Mágico, así se puede
definir ese lugar, donde podemos apreciar una escultura bien esculpida de la
virgen de la Milagrosa, junto con una bella vista al mar que se podía divisar a pocos metros, al igual
que podemos ver la catedral, el morro, el Liceo Celedón, y la sociedad
portuaria.
Muchos feligreses
suben a ver a la virgen para rezarle cuando se encuentran tristes y quieren
buscar refugio en ella, porque les inspira paz, tranquilidad y mucha armonía
por dentro.
Se vienen a la mente
muchos recuerdos, como cuando en primer semestre subieron todos los compañeros
que por primera vez se conocían, y volver a subir ahora y ver que ya son menos
los que estabamos es muy triste, quizás y cuando vuelvan a subir serán mucho
menos los compañeros con los cuales ir y ver ese hermoso lugar que esperamos y
con el tiempo esté más limpio y sea mucho más agradable la vista desde que se
sube hasta la llegada a la virgen.

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