Una mañana llena de calma y paz
El
camino corto a una vista hermosa
Subir a ver la majestuosa
estatua de la virgen de la Medalla Milagrosa ubicada en el cerro del Cundí, una
experiencia llena de tranquilidad.
Por: Jairo Musso
A las 7:15 a.m., empezamos a
subir el cerro del Cundí que se encuentra
relativamente cerca de la Universidad Sergio Arboleda, donde observamos
una entrada muy deteriorada que no daba mucha confianza, pero al iniciar el
recorrido se sentía esa brisa fresca, un ambiente natural que distraía e incitaba
tranquilidad.
Al avanzar por ese camino rocoso
que llevaba a la altura nos fuimos dando cuenta de la cantidad de basura
acumulada a lo largo de este, se sentía una decepción y rabia al ver esa imagen
reconfortante de tranquilidad manchada por los descuidos e irresponsabilidades
de las personas que no saben el daño que hacen al contaminar ese espacio tan
natural.
Cuando llegamos a la cima
pudimos observar la inmensa estatua de la virgen de la Medalla Milagrosa
esculpida por Esteban Sánchez, ubicada en un gran pedestal en el que se podía
admirarla y analizarla con total calma.
Una brisa refrescante y una
vista inmensa que daba para analizar y socializar puntos específicos de la
ciudad como la hermosa bahía, el colegio Liceo Celedón, el estadio Eduardo Santos,
dándole diversión y conocimiento a
nuestra visita a la virgen de la Medalla Milagrosa.
El sitio se prestaba para
tomar excelentes fotos, reflexionar y opinar de los detalles del paisaje que no
dejaban en algún momento de ser relajantes e inspiradores para aquellos que se
perdían entre la naturalidad y la belleza que convertía este cerro con
apariencia de abandono en un lugar silencioso digno de admiración.
También se observaba una
cruz que estaba al lado de la virgen, muy sencilla pero que a simple vista daba
ese aspecto imponente y hacía pensar en todos los actos religiosos que nos
representa, con el paisaje de fondo, no había forma de evitar sentir esa
emoción al ver estas esculturas.
Hasta lo más mínimo llamaba mucho la atención con ese paisaje, las
casas, los árboles, todo.
Al bajar el cerro la imagen
inicial que había dado esa entrada ya había cambiado completamente, se puede
decir que fue una experiencia gratificante y relajante que enseña un sitio
histórico de la ciudad con mucha cultura a su alrededor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario