Vestido rojo rodeado de hermosos jardines
Sueños cumplidos
desde el cielo
Una joven que a pesar
de sus adversidades muestra sus infinitas ganas de vivir y estar junto al amor
de su vida
Por: Enrique Medina
Camino, una película
dirigida por el español Javier Fesser basada en la vida de una joven que sufría
de una enfermedad y posteriormente
fallecida a mediados de los 80. En donde se contempla en la película el sueño
de una inocente criatura de estar junto a ‘Cuco’ el amor de su vida sin
importar las adversidades que tuviese.
Criada bajo una familia
supremamente católica, conformada por sus padres José y Gloria, esta misma era
una mujer alienada por la religión, no comprensiva, dominante, en donde todo
giraba en torno a Dios. Su padre era un hombre más abierto, preocupado por su
familia; en especial por Camino, debido a su extraña enfermedad.
Asimismo, hay fragmentos de
la película en donde uno no puede contener las lágrimas de ver como la vida de
esta pequeña se va acabando poco a poco, las inmensas ganas de vivir y de
cumplir muchas metas en vida. Aparte genera muchas reflexiones para muchos en
la vida real, en donde lo tienen todo y no han sabido aprovechar cada minuto de
esta vida que Dios nos brindó.
Gloria, decidió mandar a su
hija mayor a un convento en otra ciudad por un largo tiempo no pudo estar junto
a Camino, su hermana menor, donde le imponía reglas de no volver a enamorarse
de ese chico que conoció en un verano y tampoco tocar instrumentos musicales
porque según su madre representaba una ofensa para Dios.
Infortunadamente, la
situación de esta familia era cada vez peor, su padre falleció en un trágico
accidente donde llevaba una inocente carta blanca sellada con un corazón rojo.
Su madre no daba su brazo a torcer con la vida de sus hijas, hasta en el último
momento que esta dulce niña suspiró por última vez.
De antemano, esta mujer no
se estaba dando cuenta que le estaba haciendo un daño a sus hijas
convirtiéndolas en seres alienados, sin pensamientos, sin afinidades logrando
así una profunda depresión en su hermana mayor y el sacrificio de su hijo menor
para el beneficio del altísimo.
Para concluir, está bien que
los feligreses le den gracias a Dios por cada día vivido y por las cosas que
les brinda, pero todo en exceso es malo, porque en vez de sanar los corazones y
sembrar paz está logrando una vida infeliz y perturbadora.
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