viernes, 25 de abril de 2014

Medina Enrique, Camino

Vestido rojo rodeado de hermosos jardines
Sueños cumplidos desde el cielo

Una joven que a pesar de sus adversidades muestra sus infinitas ganas de vivir y estar junto al amor de su vida

Por: Enrique Medina

Camino, una película dirigida por el español Javier Fesser basada en la vida de una joven que sufría de una enfermedad y  posteriormente fallecida a mediados de los 80. En donde se contempla en la película el sueño de una inocente criatura de estar junto a ‘Cuco’ el amor de su vida sin importar las adversidades que tuviese.


Criada bajo una familia supremamente católica, conformada por sus padres José y Gloria, esta misma era una mujer alienada por la religión, no comprensiva, dominante, en donde todo giraba en torno a Dios. Su padre era un hombre más abierto, preocupado por su familia; en especial por Camino, debido a su extraña enfermedad.

Asimismo, hay fragmentos de la película en donde uno no puede contener las lágrimas de ver como la vida de esta pequeña se va acabando poco a poco, las inmensas ganas de vivir y de cumplir muchas metas en vida. Aparte genera muchas reflexiones para muchos en la vida real, en donde lo tienen todo y no han sabido aprovechar cada minuto de esta vida que Dios nos brindó.

Gloria, decidió mandar a su hija mayor a un convento en otra ciudad por un largo tiempo no pudo estar junto a Camino, su hermana menor, donde le imponía reglas de no volver a enamorarse de ese chico que conoció en un verano y tampoco tocar instrumentos musicales porque según su madre representaba una ofensa para Dios.

Infortunadamente, la situación de esta familia era cada vez peor, su padre falleció en un trágico accidente donde llevaba una inocente carta blanca sellada con un corazón rojo. Su madre no daba su brazo a torcer con la vida de sus hijas, hasta en el último momento que esta dulce niña suspiró por última vez.

De antemano, esta mujer no se estaba dando cuenta que le estaba haciendo un daño a sus hijas convirtiéndolas en seres alienados, sin pensamientos, sin afinidades logrando así una profunda depresión en su hermana mayor y el sacrificio de su hijo menor para el beneficio del altísimo.


Para concluir, está bien que los feligreses le den gracias a Dios por cada día vivido y por las cosas que les brinda, pero todo en exceso es malo, porque en vez de sanar los corazones y sembrar paz está logrando una vida infeliz y perturbadora. 

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