viernes, 25 de abril de 2014

Locarno Fianno, Cerro El Cundí

Viento, sol  y  pensamientos
Una subida al cerro el Cundí

Por Fionna Locarno Pimienta

Una  inesperada salida a las 7 a.m., una subida  al cerro, solamente,  e  ir caminando paso a paso. Ver las bolsas de basura  por las calles, fue una expresión de desagrado y el cuidado que las personas de este barrio le tienen al cerro.
 Todo sucio de excremento de perro y basura tirada fue la no tan grata sorpresa de esa subida, al llegar las miradas se dispusieron a alejarse en el horizonte del mar, y cada punto conocido como la Bahía, el edificio de los bancos  hasta el Hospital Universitario Fernando Troconis.


Se reflejaba esa obra matutina de los cerros como si estuvieses pintado de azul, verde y ese sol que pegaba en la piel, doradito, lleno de energía para un nuevo día.
Esa brisa arrasadora que pegaba con fuerza queriéndose llevar a la gente y los pelos alborotados de las mujeres, ya en la cima del cerro mirando hasta el cielo se sentía cada ánimo que la gente reflejaba con solo una sonrisa o una sola mirada a lo lejos.

Lo más sorprendente  era ver a Santa Marta como le dicen la tierra prometida, ver sus curvas, sus colores hermosos y sus cálidos vientos, observar de lejos cada barrio y punto reconocido de la ciudad, cómo ha crecido con el paso de los tiempos con las personas que habitan en ella  desde los tiempos pasados y hasta la época de hoy, Santa Marta como le dicen la magia de tenerlo todo y que lo tiene por sus playas, sus barrios, su gente echada para adelante.
Desde el cerro se divisa la majestuosidad de toda la ciudad y sus alrededores  como se habían bajado y subido los carros por el Ziruma, por un lado el movimiento de un barco para alejarse hacia el horizonte y por otros lados como el viento frotaba los árboles  con esa energía.

Antonio Esteban Sánchez Jiménez el  escultor de la virgen  Medalla Milagrosa ubicada en el cerro del Cundí  se ve esplendorosa  con su colores azules y blancos y su grandeza al mirarla, cómo ella ve la cuidad todo el tiempo y a toda hora, como suben los devotos a ella a pedirle y a suplicarle por su necesidades.

Bajando, con un agotamiento por la caminada, la gente se ve recién levantada barriendo sus terrazas, y comprando el desayuno en la tienda,  así se ven los samarios mientras que un grupo de personas pasan mirando a su alrededor  como diciendo quienes son ellos  tan temprano bajando el cerro.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario