Alas rotas de un humilde
ángel
La señora Rosa
Una
victima más de la violencia en Colombia
Por María José Jacquin
Rosa solo pudo estudiar
hasta segundo de bachillerato ya que su familia es de escasos recursos y debido
a la situación, a la edad de 16 años comenzó a trabajar en las calles como
vendedora de dulces, al transcurrir del tiempo trabajó como vendedora de frutos
y verduras junto con su madre en el negocio que tenían en el mercado de la
ciudad, en otras ocasiones, atendió como mesera en varios restaurantes.
En 1968 conoció a su esposo
ya difunto Jeffrey Arnoldo Gómez en el mercado, lugar donde ella trabajaba en
ese entonces, sostuvieron una relación de unión libre puesto que nunca se
casaron ni por lo civil ni por la iglesia. Con él conformó un hogar humilde,
sometido a muchas situaciones agobiantes y sacrificios pero felizmente conformada
por tres hijos, dos varones y una mujer. La mayor de ellos es la mujer, de 30
años de edad llamada Teresa y madre de dos niños, el segundo llamado Jeffrey
igual que su padre, éste fue asesinado a los 24 años de edad por las bandas
criminales del Chocó en un intento de atraco y el menor de 24 años actualmente
llamado Bryan.
En una tarde el nueve de
mayo del año 2.000, la vida de Rosa dio un giro 180 al momento de recibir la
noticia de la muerte de su hijo mediano y de ésta forma violenta, recibiendo 8
puñaladas en diferentes partes de su cuerpo por robarle la bicicleta en la que
el joven se trasladaba por las calles de la ciudad de Quibdó. Fue un golpe muy
duro para la señora Rosa, como lo es para toda madre al morir un hijo de sus
entrañas y por esto, Doña Rosa y su familia decidieron ahorrar e irse del
departamento para la ciudad de Santa Marta, donde comenzó a trabajar como
empleada doméstica, y su esposo conductor de taxi, su hija mayor Teresa actualmente
trabaja en San Andresito como vendedora en un local de variedades en el centro
de la ciudad y su hijo menor Bryan cursa
grado 11 en el colegio público Normal mixto San Pedro Alejandrino, quien
desempeña un excelente rendimiento académico.
La familia Gómez Pérez
volvió atravesar por una lamentable situación al presentarse otra tragedia como
lo fue la muerte de Jeffrey, el padre cabeza de familia, por un infarto en las
horas de la noche del día 12 de marzo del año 2009 mientras dormía. Sin
embargo, la señora Rosa y su hija mayor Teresa, salieron adelante y pudieron
comprar con esfuerzo una casita en el barrio La paz.
Desde la llegada de esta
familia a la ciudad de Santa Marta, doña Rosa ha trabajado siempre en la misma
casa de la familia Todaro Rincones, donde la han acogido casi como parte de la
familia y la han tratado muy bien hasta el momento.
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