viernes, 25 de abril de 2014

Jacquin María José, Entrevista de oficio

Alas rotas de un humilde ángel
La señora Rosa

Una victima más de la violencia en Colombia

Por María José Jacquin


Una mujer proveniente del departamento del Chocó, nacida en la ciudad capital Quibdó, con 60 años de edad, piel morena, con una estatura de aproximadamente 1.60, madre de dos jóvenes varones (uno de ellos asesinado por las bacrim) y una mujer adulta con dos niños de tres y cinco años de edad. Doña rosita, como le dicen de cariño, es una mujer que en un momento de su vida conformó un hogar feliz a pesar de no contar con todas las comodidades tenía una familia feliz.




Rosa solo pudo estudiar hasta segundo de bachillerato ya que su familia es de escasos recursos y debido a la situación, a la edad de 16 años comenzó a trabajar en las calles como vendedora de dulces, al transcurrir del tiempo trabajó como vendedora de frutos y verduras junto con su madre en el negocio que tenían en el mercado de la ciudad, en otras ocasiones, atendió como mesera en varios restaurantes.

En 1968 conoció a su esposo ya difunto Jeffrey Arnoldo Gómez en el mercado, lugar donde ella trabajaba en ese entonces, sostuvieron una relación de unión libre puesto que nunca se casaron ni por lo civil ni por la iglesia. Con él conformó un hogar humilde, sometido a muchas situaciones agobiantes y sacrificios pero felizmente conformada por tres hijos, dos varones y una mujer. La mayor de ellos es la mujer, de 30 años de edad llamada Teresa y madre de dos niños, el segundo llamado Jeffrey igual que su padre, éste fue asesinado a los 24 años de edad por las bandas criminales del Chocó en un intento de atraco y el menor de 24 años actualmente llamado Bryan.

En una tarde el nueve de mayo del año 2.000, la vida de Rosa dio un giro 180 al momento de recibir la noticia de la muerte de su hijo mediano y de ésta forma violenta, recibiendo 8 puñaladas en diferentes partes de su cuerpo por robarle la bicicleta en la que el joven se trasladaba por las calles de la ciudad de Quibdó. Fue un golpe muy duro para la señora Rosa, como lo es para toda madre al morir un hijo de sus entrañas y por esto, Doña Rosa y su familia decidieron ahorrar e irse del departamento para la ciudad de Santa Marta, donde comenzó a trabajar como empleada doméstica, y su esposo conductor de taxi, su hija mayor Teresa actualmente trabaja en San Andresito como vendedora en un local de variedades en el centro de la ciudad  y su hijo menor Bryan cursa grado 11 en el colegio público Normal mixto San Pedro Alejandrino, quien desempeña un excelente rendimiento académico.

La familia Gómez Pérez volvió atravesar por una lamentable situación al presentarse otra tragedia como lo fue la muerte de Jeffrey, el padre cabeza de familia, por un infarto en las horas de la noche del día 12 de marzo del año 2009 mientras dormía. Sin embargo, la señora Rosa y su hija mayor Teresa, salieron adelante y pudieron comprar con esfuerzo una casita en el barrio La paz.


Desde la llegada de esta familia a la ciudad de Santa Marta, doña Rosa ha trabajado siempre en la misma casa de la familia Todaro Rincones, donde la han acogido casi como parte de la familia y la han tratado muy bien hasta el momento.

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