jueves, 24 de abril de 2014

García Luisa, Entrevista personaje de la calle

Amante del arte y la naturaleza
“Mis esculturas son fibras del alma”: El Picapiedra

Tranquilo, apasionado, dedicado, amable y sencillo.

Por Luisa García Silva

El señor  Juan Guillermo Martínez López, más conocido como “El Picapiedra”, lleva en Taganga 20 años tallando en las piedras su historia. Toma el arte como un estilo de vida y una forma de comunicarse. Salir de su hermoso Yarumal, Antioquia al mundo, fue un modo de dedicarse a lo que en realidad le apasiona.
Además de artista, dedicó 10 años a ser mecánico automotriz,  con lo cual ahorró y decidió tomarse unas vacaciones para disfrutar y construir su vida, sin saber que llegaría a Taganga para quedarse.



¿Hace cuánto se dedica a esta labor?
Es un don de Dios, nací con ello, desde pequeño me destaqué por ser un buen tallador y siempre que tenía tiempo me colocaba a tallar. Mientras vivía con mis papás, las esculturas que hacía las regalaba a quien le gustara, siempre ha sido una forma de liberarme. En el colegio era el mejor pintor, siempre he tenido esa destreza.
¿Sus papás lo ayudaron para continuar con su pasión?
No, mis papás lo vieron como algo natural y no quisieron apoyarlo.
¿Qué tipo de piedra utiliza para sus esculturas?
Es una piedra suave que se llama talco, es la materia prima para los talcos que se usan para el cuidado de la piel. Al pulirla torna un tono gris, como el mármol.
¿Qué es lo que más le gusta tallar?
El signo infinito, pues define para mí lo qué es el arte.
¿Se inspira al momento de tallar las piedras?
En estos momentos lo hago por la necesidad de sobrevivir, pero claro que hay momentos en los que la inspiración llega a mí y la plasmo.
¿Hace cuánto vive en Taganga? 
Llevo viviendo acá hace mucho tiempo, aproximadamente 20 años y llego para evitar el viaje de Cartagena a Yarumal para conseguir la piedra.
¿Por qué escogió Taganga para quedarse?
Porque además de Yarumal, Antioquia que es donde nací, es el único lugar donde consigo la piedra adecuada para mis esculturas, por eso vivo en el cerro, además, Taganga es un lugar muy tranquilo y bueno para vivir.
¿Qué más ha hecho en su vida?
Fui mecánico 10 años, comencé a vivir del arte después de que me fui de la casa cuando decidí retirarme del trabajo, quise tomarme mis primeras vacaciones y disfrutar de la plata que conseguí, es entonces cuando decido irme a Cartagena con una mochila llena de piedras y a vender mi arte en Playa Grande.
¿Cómo relaciona la mecánica y el arte?
La mecánica es muy linda pero te limita, puedes modificar desde las llantas hasta el sistema eléctrico, pero de ahí no pasa, en cambio que el arte es infinito, cada día aprendes más sobre proporciones, cortes, entre otros aspectos necesarios para tallar. El arte te permite expresar tus ideas y el estado de ánimo que tengas.
¿Cómo es su diario vivir?
Soy una persona noctámbula, puedo acostarme a las 3 de la mañana y levantarme a las 6 fácilmente, uso la lectura para poder conciliar el sueño. Prácticamente mi día comienza temprano, hago desayuno, le doy comida a mi perro, organizo mis herramientas y la casa que cuido, luego me voy hasta playa Blanca, como a la una me regreso y hago almuerzo, luego bajo a Taganga para vender y admirar la naturaleza.
Según su opinión, ¿Cualquier persona puede realizar esto?

Si la persona es sensible y tiene amor, puede hacer esto y mil cosas más, se necesita de pasión, ganas e inspiración. 

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