jueves, 24 de abril de 2014

García Luisa, Cerro El Cundí

Recorriendo la historia de la ciudad
El lado desdeñado de la bella Santa Marta

Por Luisa Fernanda García Silv

Haciendo un recuento de los lugares abandonados en la ciudad, se puede nombrar el histórico cerró de El Cundí, donde cada año para el mes de noviembre, se realiza una peregrinación a la virgen de la Medalla Milagrosa, todos los feligreses se acercan a pedirle bendiciones y protección para su familia y allegados.

El escultor Antonio Esteban Sánchez Jiménez, oriundo del Cerro de San Antonio, Magdalena, fue la persona encargada de realizar la hermosa escultura de la virgen, la cual fue creada a mediados de los años cuarenta, él se inspiró para hacer el rostro en su esposa Eva Molinares Llinás de Sánchez.


Este lugar ha sido estratégico para la comunidad, la cual llega después de un largo día de misa, en especial la misa de la Aurora que es a las 5:00 a.m., y peregrinaciones, a colocar una vela o flores en forma de agradecimiento a la virgen por todas las bendiciones recibidas a lo largo del año, estas actividades son realizadas en el marco de las festividades a la virgen de la Medalla Milagrosa.

El magdalenense fue uno de los primeros del municipio en estudiar en Bellas Artes en Bogotá, entre sus obras, se destaca la pasión que siente por las esculturas que representan la imagen de la virgen, pues en su lugar de origen se encuentra otra escultura de la Virgen hecha por él a comienzos de la década de los 50.

Recorrer este camino al iniciar el día, es contemplar el amanecer de la samaria y percibir la brisa mañanera que roza tu cara dándote tranquilidad. Al subir, se va percibiendo el abandono en el que se encuentra por parte de la Alcaldía,  donde sólo vemos que el altar procura mantenerse entre la maleza y el olvido al que es sometido.

Cada metro, para desgracia de la ciudad, está invadido de basura y descuido, el tener a la virgen en lo más alto de este lugar no parece ser una excusa para adecuar la zona y hacerla un punto turístico, lo cual, haría más bella la ciudad que es un punto estratégico para el turismo en el país.

Desde lo más alto podemos tener una vista panorámica de Santa Marta, donde alcanzamos a ver al horizonte, desde el lado oeste, la bahía, que a pesar de las adversidades, sigue siendo la más linda de América. Hacia el este, por donde cada día el sol ilumina la ciudad, observamos las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. En la parte norte de la samaria, vemos a lo lejos el barrio Pescaíto, cuna de la gran figura de futbol, Carlos “El Pibe” Valderrama y hacia el sur vemos el inicio de El Rodadero y el centro vacacional “Los Trupillos”, lugares importantes de la ciudad.  


Para concluir, hay que recordar que debemos tener conciencia de nuestra ciudad y los hermosos lugares que tenemos, no sólo para el turismo, sino para hacer vivos los recuerdos que se encuentran en la historia de cada calle de nuestra urbe, la cual a pesar de los malos gobernantes que hemos tenido, ha seguido adelante, progresando, pero manteniendo su esencia. 

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