De mochila por la vida
Importante
conocer a fondo la vida de las personas
y no juzgar a priori por las simples apariencias.
Por Stephania Diazgranados Villarreal
Recorriendo las calles del Centro Histórico
de Santa Marta, hoy 14 de febrero del 2014, desde las 7:30 de la mañana hasta aproximadamente
las 10, en busca de personas mochileras, que viajan por la vida con un ligero
equipaje pero con unas enormes ganas de experimentar, de disfrutar cada momento
y conocer culturas distintas.
Por fin encontramos en el restaurante
Welcome ubicado en la calle 10 del Centro a un turista italiano, que dialogó
muy amablemente con nosotras y nos comentaba acerca de las experiencias que ha
tenido a lo largo de su vida en los distintos lugares que ha visitado, y en un
semáforo cerca del Rumbódromo tuvimos la oportunidad de conocer y charlar con
otras personas.
Dos personas, estos realmente
mochileros, que muy queridamente nos abrieron su espacio y a pesar que estaban
trabajando y ganándose la vida haciendo malabares mientras los carros se
detienen, nos contaron detalles importantes de sus vidas.
Primera entrevista:
¿Cómo se llama?
Emmanuel Portoghesi.
¿De dónde es?
Italia.
¿Qué lugares ha recorrido y conocido
en sus viajes?
México, Costa Rica, Venezuela y
Colombia.
¿Qué es lo que más le gusta de estas
experiencias?
Conocer la cultura, escapar del frío
de Italia y disfrutar cada momento de la vida.
¿Qué es lo más loco que le ha tocado
vivir en las travesías?
Lo más loco que me pasó hace días, es
que estaba en un bus en Venezuela y venía hacia Colombia y el bus se varó
muchas veces, y al final se dañó, me tocó llegar en taxi a mi destino.
¿Cómo define la vida?
Una lección, una oportunidad para
aprender, mejorar y una posibilidad para sentirse libre.
¿Cuáles han sido los sitios que más le
han gustado?
Colombia, en especial Medellín,
Cartagena, Palomino y Bogotá.
¿Qué tiene usted siempre presente al
comenzar una travesía?
Que el dinero no hace la felicidad.
Que se puede viajar y conocer personas, sitios y culturas sin necesidad de
tener mucho dinero en los bolsillos.
¿Le hace falta Italia?
Realmente no, allá la vida es muy
estresante y debido a eso fumo mucho, mientras que viajando conozco, disfruto y
me relajo, incluso he dejado de lado el cigarrillo.
¿Se ha enamorado en sus viajes?
No me he enamorado como tal, solo he
tenido atracción física por algunas mujeres muy bellas, especialmente las
colombianas.
¿Qué lugares recomienda conocer?
Recomiendo conocer Medellín, Santa
Marta y La Guajira.
¿En qué sitios se siente más acogido
por las personas?
En Colombia.
Segunda entrevista:
¿Cómo se llaman?
Cristian, más conocido como ‘Pepe’, y
Laura.
¿De dónde son?
Pepe de Argentina, Laura de Bogotá.
¿Cuántos años tienen?
Ambos tenemos la misma edad, 27 años.
¿Hace cuánto están en Santa Marta?
Hace tres días que llegamos a Santa
Marta.
¿Qué sitios han conocido?
Ecuador, Venezuela, Perú y Colombia.
¿A qué se dedican cuando viajan?
Por lo general nos ubicamos en los
semáforos haciendo malabares, ganándonos la vida, a veces en circos.
¿Qué es lo más difícil de vivir o
estar mucho tiempo en las calles?
Lo más difícil es que la gente muchas
veces no nos regala sonrisas, somos artistas y más que el dinero, para nosotros
se ve reflejado que hemos hecho un buen trabajo cuando la gente aplaude,
sonríe, de lo contrario nos sentimos un poco tristes. Cuando la gente responde
bien, uno se olvida del hambre, del sol y se concentra en hacer bien las cosas.
¿Qué es lo que más ha marcado sus
vidas?
El circo nos ha dejado gratas
experiencias, conocer personas es algo hermoso.
¿Qué le recomienda aquellas personas
que quieren viajar, conocer, disfrutar, vivir realmente sin dependencias ni
prejuicios?
Recomendamos vivir sin tapujos, sin
tabúes, teniendo siempre presente que el dinero no lo es todo, que la vida es
muy bonita, la amistad es importante, liberarse del sistema que nos quiere
oprimir, que quiere que todos actuemos iguales y seamos dependientes al dinero
y las cosas materiales.
¿En qué lugares se sienten más
acogidos por la gente?
En Boyacá la agente es muy linda y
acoge muy bien, y en Santa Marta porque las personas son bellas, cálidas,
alegres, espontáneas y regalan más sonrisas.


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