viernes, 11 de abril de 2014

De la Ossa Juan, Entrevista de Oficio

Sangre en la valla
Ya está listo el pollo de la cuerda los Noguera

 “Los gallos solo se callan al caer la tarde con la ausencia del día  y mientras no les prendan ninguna luz porque de lo contrario  se prenden también’’, Medina.

Por Juan de la Ossa

Juan Medina de 63 años de edad, es uno de los criadores de gallos más veteranos de Santa Marta quién desde muy joven demostró su gusto por  estos bravucones de pelea  responsables de innumerables riñas y de interminables batallas las que no solo consiguen atrapar la atención  si no que  pueden arrebatar hasta el último centavo de tu bolsillo si no logras tener  a la suerte de tu lado.


Con 44 años de entrega, trabajo y dedicación  en la cuerda La Noguera, herencia de sus tíos, llega Juan todos los días en plena alborada para tener puestos los cinco sentidos en los pollos que más adelante se convertirán en los ecaes de la cuerda, quienes seguirán contribuyendo o poniendo en tela de juicio la fama de este legendario criadero.

Como en cualquier guardería que aumenta o disminuye el número de alumnos, ésta escuela cuenta actualmente con 160 gallos que son levantados desde muy pequeños hasta conseguir la mayoría de edad, que en este caso serían los nueve meses cuando posteriormente serán motilados y descrestados para comenzar el arduo entrenamiento.

Cabe destacar que aquí  el servicio de cría o levante no genera ningún tipo cobro o mensualidad, en la cuerda solo se necesita contar con un buen ejemplar que prometa las suficientes contiendas vencidas para que los dueños aprueben  tener cualquier gallo, siempre y cuando cada riña ganada le aporte un cierto porcentaje al criador.

Como hijo de toro miura que muestran  casta al toparse con el color rojo de la manta, también son estas aves herederas de la bravura que su raza trasmite en su sangre, puesto que no todo gallo de pelea da un pollo bueno, pero existen los malos que gracias a sus abolengos se convierten en grandes padres.      
                
Las razones por las que se reconoce la bella estampa o el brioso pico estirador del que más adelante causará el riego de sangre en la valla, empieza desde su primer entrenamiento cuando éste es sometido a prueba con otro pollo de su misma edad, los cuales deberán superarse a sí mismos en una lucha sin motivo pero que sus instintos aclaman.

Pese a que sus instalaciones son dentro de una zona bastante residencial, esta prestigiosa cuerda gallística nunca ha tenido diferencia con sus vecinos, debido al permanente escándalo que estos presumidos machos causan con el particular canto de sus picos, ya que los gallos solo se callan al caer la tarde con la ausencia del día  y mientras no les prendan ninguna luz porque de lo contrario  se prenden también.


Como en cualquier fundación, el sostenimiento o alimentación de estos animales no solo corre por cuenta del dueño del criadero sino por los aportes que cualquier propietario con más de ocho gallos le quiera hacer a la cuerda, que por lo general se tratan de bultos de maíz, los que tienen una duración aproximada de apenas cinco días, algo que no sucede con el agua, puesto que es más riguroso el suministro por razones de dieta que según ayudarán a un mejor desempeño.

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