Ya está listo el pollo de la
cuerda los Noguera
Por Juan de la Ossa
Juan Medina de 63 años de edad, es uno de los criadores de
gallos más veteranos de Santa Marta quién desde muy joven demostró su gusto
por estos bravucones de pelea responsables de innumerables riñas y de
interminables batallas las que no solo consiguen atrapar la atención si no que pueden arrebatar hasta el último centavo de tu
bolsillo si no logras tener a la suerte
de tu lado.
Con 44 años de entrega, trabajo y dedicación en la cuerda La Noguera, herencia de sus
tíos, llega Juan todos los días en plena alborada para tener puestos los cinco
sentidos en los pollos que más adelante se convertirán en los ecaes de la
cuerda, quienes seguirán contribuyendo o poniendo en tela de juicio la fama de
este legendario criadero.
Como en cualquier guardería que aumenta o disminuye el número
de alumnos, ésta escuela cuenta actualmente con 160 gallos que son levantados
desde muy pequeños hasta conseguir la mayoría de edad, que en este caso serían
los nueve meses cuando posteriormente serán motilados y descrestados para
comenzar el arduo entrenamiento.
Cabe destacar que aquí
el servicio de cría o levante no genera ningún tipo cobro o mensualidad,
en la cuerda solo se necesita contar con un buen ejemplar que prometa las suficientes
contiendas vencidas para que los dueños aprueben tener cualquier gallo, siempre y cuando cada
riña ganada le aporte un cierto porcentaje al criador.
Como hijo de toro miura que muestran casta al toparse con el color rojo de la
manta, también son estas aves herederas de la bravura que su raza trasmite en
su sangre, puesto que no todo gallo de pelea da un pollo bueno, pero existen
los malos que gracias a sus abolengos se convierten en grandes padres.
Las razones por las que se reconoce la bella estampa o el
brioso pico estirador del que más adelante causará el riego de sangre en la valla,
empieza desde su primer entrenamiento cuando éste es sometido a prueba con otro
pollo de su misma edad, los cuales deberán superarse a sí mismos en una lucha
sin motivo pero que sus instintos aclaman.
Pese a que sus instalaciones son dentro de una zona bastante
residencial, esta prestigiosa cuerda gallística nunca ha tenido diferencia con
sus vecinos, debido al permanente escándalo que estos presumidos machos causan
con el particular canto de sus picos, ya que los gallos solo se callan al caer
la tarde con la ausencia del día y
mientras no les prendan ninguna luz porque de lo contrario se prenden también.
Como en cualquier fundación, el sostenimiento o alimentación de
estos animales no solo corre por cuenta del dueño del criadero sino por los
aportes que cualquier propietario con más de ocho gallos le quiera hacer a la
cuerda, que por lo general se tratan de bultos de maíz, los que tienen una
duración aproximada de apenas cinco días, algo que no sucede con el agua, puesto
que es más riguroso el suministro por razones de dieta que según ayudarán a un
mejor desempeño.


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