viernes, 11 de abril de 2014

Cujilema Natalia, Entrevista personaje de la calle

Más de 30 años de lucha

Comprometido con la comunidad indígena
Si no hay apoyo, no hay progreso en la comunidad.

Por Natalia Cujilema

Arregocés Coronado Zarabata, estudiante de décimo semestre de Contaduría Pública en la Universidad del Magdalena, pertenece a la casa indígena de la organización “Gonawindúa” en la parte administrativa desde el 2008, al mismo tiempo encargado del comercio del café indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Nos cuenta un poco de la historia de la organización, los proyectos que le trajeron beneficios a la comunidad y cómo el café ha sido un gran respaldo económico.


¿Desde cuándo nació la casa indígena de la organización “Gonawindúa” Tayrona?

Comenzó hace 30 años gracias a la ayuda de Ramón Gil quien en ese tiempo era el único estudiado en nuestra comunidad y también de los mamos Jacinto, Valencio, Filiberto, a pesar que ellos no fueron estudiados. Todo esto con el fin de independizarnos de los colonos, los cuales tenían oprimidos a los pueblos indígenas. Para llegar donde estamos sucedieron miles de cosas, con la ayuda de Ramón Gil.

¿Qué violencia física sufrieron en ese entonces las mujeres?

Ellos podían hacer los que se le diera la gana, de tal modo que si veían a una mujer bonita eran de ellos. No tenían compasión, siempre nos robaron animales.

¿Quién fue el promotor de la primera escuela de la comunidad?

Fue el padre Emilio Chuchiya, él creo la primera escuela de la comunidad, comprando territorios y construyó la casa en la cual vivimos ahora.

¿Cuáles son los proyectos que le han traído beneficios a la organización?

Todos los beneficios que tenemos han sido a través de proyectos y las organizaciones como Acdivoca  de la Usaid, una ONG en los Estados Unidos. Esos progresos son: educación, salud, comercio y seguridad.

¿De qué forma reciben ayuda del gobierno?

El gobierno nos ha ayudado a través de convenios, desarrollo empresarial, y nos dio la tostadora de café con la cual trabajamos hoy en día, en el campo de la educación también hubo de su aporte, pero no fue mucho que digamos.

¿De dónde reciben los recursos económicos, aparte de los que le brinda el gobierno?

Nuestro producto es el café, el cual es importado y exportado en diferentes ciudades del país como lo son  Medellín, Bogotá, Cartagena y actualmente aquí en Santa Marta, recientemente se firmó un contrato con la cadena Jumbo.

¿Dónde y quiénes elaboran el café?

El café arábigo llegó hace 30 años a la Sierra, es  elaborado allá mismo por los promotores debido a que tienen el conocimiento de la siembra, claro está, ellos tomaron la experiencia de cómo producirlo que era lo único que les faltaba.

¿Cuántos indígenas se han beneficiado?

Hasta el momento hay 500 indígenas beneficiados con el producto.

¿En qué se diferencia el café que ustedes producen y el que distribuye, las empresas comerciales?

Todo consiste en que realizamos el café lo más naturalmente posible, sin nada de conservantes, ni químicos, que perjudiquen la salud de nuestros consumidores.

¿Qué mensaje lleva el café?

El mensaje es “Valorar los recursos naturales”, porque actualmente eso es lo que está perdiendo la sociedad, el amor hacía a la naturaleza de lo mucho que ella nos brinda y el poco valor que le damos dañándola con la contaminación  de basura y la tala de árboles.

¿Qué viajes ha hecho gracias al café?


Viajé a Estados Unidos siendo el traductor de la comunidad, fue en el 2008, pronto viajaré en la primera semana de marzo.

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