De esos recuerdos que se hacen memoria
Al pie de un viernes,
vivieron una inolvidable experiencia.
Por Natalia Cujilema
De
esas tantas veces que llegas tarde a clases y además pensar, qué te prepara el
día, cómo será la clase de hoy. Llegas a la universidad, te has preguntado una y otra vez ¿Hoy será la misma
rutina? Pero te das cuenta que todos tus
compañeros están guardando las cosas en el vehículo del profesor, entonces
dónde irán, es que a veces tienes de esos profesores que son una cajita de
sorpresa, y no sabes a dónde te mandaran, a qué, por qué, bueno él, es uno de
esos.
Muchos
de ellos creyeron que iban al mercado, al centro, a un parque, pero los
estudiantes fueron a un lugar muy
reconocido de Santa Marta y fue el Cerro del Cundí donde está la Virgen
Milagrosa, fue creada a finales de las décadas de los cuarenta, construida por
el escultor Antonio Esteban Sánchez Jiménez, actualmente el 27 de noviembre se
celebran las fiestas de la patrona.
Los
jóvenes antes de subir ya se sentían cansados, fatigados, por lo general
siempre ellos se cansan con todo. Después de unas instrucciones dadas por el
profesor Carlos Blanco, todos marcharon en diferentes cantidades de grupos, unos
tenían la prenda adecuada porque estaban preparados, otros no, cada uno
conversaba de lo que habían hecho el día de ayer, los trabajos pendientes y
otros se quejaban del trayecto del camino, sin darse cuenta los futuros
periodistas no sintieron pereza, dolor, fatiga,
ya se estaban disfrutando el camino, sus risas y palabras se perdían en
la brisa, de igual manera los cabellos de las mujeres no se escaparon de ella,
sus hebras parecían remolinos que no paraban.
Por
fin los estudiantes llegaron a la cima y vieron la Virgen de la Milagrosa, la
cual el sol le daba un resplandor bello, todos se movieron a los alrededores de
la Virgen, para descansar después de un largo camino.
En
sus rostros expresaban la plenitud, paz, alegría y placer de haber llegado y observar
lo hermoso de cómo está conformado la ciudad, sus construcciones, el colegio
Liceo Celedón, la arborización y ver sin infinito el mar. Son esas maravillas
que nos da la vida. Enrique Medina, expresa que sintió haber escalado el
Himalaya, Wendy Rodríguez estaba cansada y al parecer muchos de ellos estaban
así. Mientras que otros aprovecharon para tomarse fotos, unos se sentaron en la
terraza a descansar, y Claudia García a comer.
Llegaron
al Cerro, se olvidaron de sus problemas, de
sus deberes, solo se concentraron en sí mismos, en reflexionar que más
allá de los trajines de la vida, está
ese lugar que a pesar de la suciedad, lo abandonado que está y quizás donde hayan
pasado cosas que la gente dice, se convirtieron para los chicos un recinto de
armonía.
Sin
duda alguna vieron otro aspecto que tiene la samaria, tanto fue, que Laura Orozco no se quedó con
las ganas de montarse donde está la Virgen de la Milagrosa y tomar fotos del
magnífico paisaje que ofreció la mañana, perfecto para aquellos que quieren
capturar un panorama fresco, sutil, agradable y esplendoroso. Ella parecía una
escaladora, la agilidad que adquirió es por su cuerpo, eso, gracias al fútbol
su deporte favorito. Fotografió todo lo que sus ojos cafés observaron, ese
resplandeciente sol, el azul del mar, que al verlo desde ese punto parecía
neblina, edificios, igualmente a sus compañeros y al profesor.
De
esta manera, el viernes para ellos no fue el mismo de siempre aburrido, cansón,
divertido, en fin… Al momento de la partida cada uno de ellos bajó con una
perspectiva diferente de la vida y con preguntas, tal vez una de ellas ¿La vida
me alcanzará para ver toda la belleza que tiene? Así como está. En realidad,
esta experiencia se resume en toda una vida metida en la misma rutina, en eso
no consiste la vida.


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