viernes, 11 de abril de 2014

Cujilema Natalia, Cerro El Cundì

Placeres de la vida

De esos recuerdos que se hacen memoria

Al pie de un viernes, vivieron una inolvidable experiencia.

Por Natalia Cujilema



De esas tantas veces que llegas tarde a clases y además pensar, qué te prepara el día, cómo será la clase de hoy. Llegas a la universidad, te has preguntado  una y otra vez ¿Hoy será la misma rutina?  Pero te das cuenta que todos tus compañeros están guardando las cosas en el vehículo del profesor, entonces dónde irán, es que a veces tienes de esos profesores que son una cajita de sorpresa, y no sabes a dónde te mandaran, a qué, por qué, bueno él, es uno de esos.


Muchos de ellos creyeron que iban al mercado, al centro, a un parque, pero los estudiantes  fueron a un lugar muy reconocido de Santa Marta y fue el Cerro del Cundí donde está la Virgen Milagrosa, fue creada a finales de las décadas de los cuarenta, construida por el escultor Antonio Esteban Sánchez Jiménez, actualmente el 27 de noviembre se celebran las fiestas de la patrona.

Los jóvenes antes de subir ya se sentían cansados, fatigados, por lo general siempre ellos se cansan con todo. Después de unas instrucciones dadas por el profesor Carlos Blanco, todos marcharon en diferentes cantidades de grupos, unos tenían la prenda adecuada porque estaban preparados, otros no, cada uno conversaba de lo que habían hecho el día de ayer, los trabajos pendientes y otros se quejaban del trayecto del camino, sin darse cuenta los futuros periodistas no sintieron pereza, dolor, fatiga,  ya se estaban disfrutando el camino, sus risas y palabras se perdían en la brisa, de igual manera los cabellos de las mujeres no se escaparon de ella, sus hebras parecían remolinos que no paraban.

Por fin los estudiantes llegaron a la cima y vieron la Virgen de la Milagrosa, la cual el sol le daba un resplandor bello, todos se movieron a los alrededores de la Virgen, para descansar después de un largo camino.

En sus rostros expresaban la plenitud, paz, alegría y placer de haber llegado y observar lo hermoso de cómo está conformado la ciudad, sus construcciones, el colegio Liceo Celedón, la arborización y ver sin infinito el mar. Son esas maravillas que nos da la vida. Enrique Medina, expresa que sintió haber escalado el Himalaya, Wendy Rodríguez estaba cansada y al parecer muchos de ellos estaban así. Mientras que otros aprovecharon para tomarse fotos, unos se sentaron en la terraza a descansar, y Claudia García a comer.

Llegaron al Cerro, se olvidaron de sus problemas, de  sus deberes, solo se concentraron en sí mismos, en reflexionar que más allá de los trajines de la vida,  está ese lugar que a pesar de la suciedad, lo abandonado que está y quizás donde hayan pasado cosas que la gente dice, se convirtieron para los chicos un recinto de armonía.

Sin duda alguna vieron otro aspecto que tiene la samaria,  tanto fue, que Laura Orozco no se quedó con las ganas de montarse donde está la Virgen de la Milagrosa y tomar fotos del magnífico paisaje que ofreció la mañana, perfecto para aquellos que quieren capturar un panorama fresco, sutil, agradable y esplendoroso. Ella parecía una escaladora, la agilidad que adquirió es por su cuerpo, eso, gracias al fútbol su deporte favorito. Fotografió todo lo que sus ojos cafés observaron, ese resplandeciente sol, el azul del mar, que al verlo desde ese punto parecía neblina, edificios, igualmente a sus compañeros y al profesor.


De esta manera, el viernes para ellos no fue el mismo de siempre aburrido, cansón, divertido, en fin… Al momento de la partida cada uno de ellos bajó con una perspectiva diferente de la vida y con preguntas, tal vez una de ellas ¿La vida me alcanzará para ver toda la belleza que tiene? Así como está. En realidad, esta experiencia se resume en toda una vida metida en la misma rutina, en eso no consiste la vida.

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