La
vida es pasajera, hay que disfrutarla
Entre motores y momentos
"No hay nada
más importante para este viejo, que gozarme todo lo que pueda a mis nietos y
bisnietos, el tiempo se agota y uno se cansa".
Por James Bolaño
Alcides Segundo D' la
Victoria Melo, es una persona dedicada a su trabajo y familia, y a pesar de
tener 76 años, aun dice faltarle mucho por servirle al pueblo samario en la
profesión que día a día da de comer en
su hogar.
Padre de cinco hermosos
hijos y a los cuales sacó adelante con gran sacrificio al lado de la mujer de
su vida, hoy dice estar feliz del trabajo realizado para ellos y su educación.
Empezó desde los doce años
en este arte, puesto que viene de un hogar donde todo el tiempo hizo falta una
figura paterna la cual era más el tiempo que pasaba entre el alcohol y las
mujeres que trabajando y con su familia, por esta razón y apenas cursando
séptimo de bachillerato tuvo que abandonar la escuela y enfrentarse a las
adversidades de la vida.
Oriundo de Plato -
Magdalena, este adolescente empezó a llevar el peso de una familia de trece
personas, pero siempre con sueños por cumplir y por ver a sus seres queridos
felices.
Comenzó siendo ayudante en
un pequeño taller en su tierra, pero al pasar unos seis meses se convirtió en
el jefe de taller, pues, era tal su habilidad e inteligencia que todos los
trabajos que realizaba eran totalmente acertados y satisfacía a todas esas
personas que llegaban a arreglar sus vehículos.
Después de pasar unos cinco
años, cuando tenía diecisiete conoce a la que en estos momentos ha sido y será
su única mujer, "Julia, desde que
llego a mi vida ha dado luz y esperanza donde en momentos creí no
tenerla", nos comentó el señor Alcides en medio de esta entrevista.
Apenas teniendo veinte años
y con tan poco tiempo de estar al lado de su mujer, decidió partir hacia la
ciudad de Santa Marta, y empezar su propio proyecto de vida el cual era montar
su propio taller y tener una mejor estabilidad económica para él y la familia
que estaba comenzando.
Empieza este proyecto al
lado de su hermano, amigo y compañero de toda la vida Francisco a quien
apodaban "gollo", persona en la que confiaba incondicionalmente,
además de que era el único de sus hermanos que le colaboraba para sustentar una familia tan numerosa, y en
donde en esos tiempos era algo difícil estar mandando dinero a su tierra.
Pasados los años el taller
"Los hermanos Melo", fue siendo reconocido en la ciudad y de igual
manera eran más los clientes que llegaban a arreglar sus vehículos pero también
a socializar con un poeta y risueño mecánico como lo ha sido toda su vida el
viejo "Chide", como es conocido por todo el gremio de profesores,
colegas de profesión, gente prestante y no prestante de esta hermosa ciudad.
Hoy pasado más de medio
siglo sirviéndole a la comunidad se siente cada vez más seguro de que lo que
quiere para su vida es descansar un poco y disfrutar al máximo a sus nietos y
bisnietos, lo cual hace todos los días después de llegar de su trabajo hasta
que logra dormir, pero diciendo que aún le falta mucho por vivir y gozar en
este mundo que cada día está más perdido pero por el cual chide está seguro de
que pronto llegarán los momentos de paz y fraternidad, esa que en un tiempo él
alcanzo a vivir y disfrutar.
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