viernes, 11 de abril de 2014

Bolaño James, Entrevista de Oficio

La vida  es pasajera, hay que disfrutarla
Entre motores y momentos

"No hay nada más importante para este viejo, que gozarme todo lo que pueda a mis nietos y bisnietos, el tiempo se agota y uno se cansa".


Por James Bolaño

Alcides Segundo D' la Victoria Melo, es una persona dedicada a su trabajo y familia, y a pesar de tener 76 años, aun dice faltarle mucho por servirle al pueblo samario en la profesión que día  a día da de comer en su hogar.

Padre de cinco hermosos hijos y a los cuales sacó adelante con gran sacrificio al lado de la mujer de su vida, hoy dice estar feliz del trabajo realizado para ellos y su educación.


Empezó desde los doce años en este arte, puesto que viene de un hogar donde todo el tiempo hizo falta una figura paterna la cual era más el tiempo que pasaba entre el alcohol y las mujeres que trabajando y con su familia, por esta razón y apenas cursando séptimo de bachillerato tuvo que abandonar la escuela y enfrentarse a las adversidades de la vida.

Oriundo de Plato - Magdalena, este adolescente empezó a llevar el peso de una familia de trece personas, pero siempre con sueños por cumplir y por ver a sus seres queridos felices.
Comenzó siendo ayudante en un pequeño taller en su tierra, pero al pasar unos seis meses se convirtió en el jefe de taller, pues, era tal su habilidad e inteligencia que todos los trabajos que realizaba eran totalmente acertados y satisfacía a todas esas personas que llegaban a arreglar sus vehículos.

Después de pasar unos cinco años, cuando tenía diecisiete conoce a la que en estos momentos ha sido y será su única mujer, "Julia, desde que llego a mi vida ha dado luz y esperanza donde en momentos creí no tenerla", nos comentó el señor Alcides en medio de esta entrevista.

Apenas teniendo veinte años y con tan poco tiempo de estar al lado de su mujer, decidió partir hacia la ciudad de Santa Marta, y empezar su propio proyecto de vida el cual era montar su propio taller y tener una mejor estabilidad económica para él y la familia que estaba comenzando.

Empieza este proyecto al lado de su hermano, amigo y compañero de toda la vida Francisco a quien apodaban "gollo", persona en la que confiaba incondicionalmente, además de que era el único de sus hermanos que le colaboraba  para sustentar una familia tan numerosa, y en donde en esos tiempos era algo difícil estar mandando dinero a su tierra.

Pasados los años el taller "Los hermanos Melo", fue siendo reconocido en la ciudad y de igual manera eran más los clientes que llegaban a arreglar sus vehículos pero también a socializar con un poeta y risueño mecánico como lo ha sido toda su vida el viejo "Chide", como es conocido por todo el gremio de profesores, colegas de profesión, gente prestante y no prestante de esta hermosa ciudad.


Hoy pasado más de medio siglo sirviéndole a la comunidad se siente cada vez más seguro de que lo que quiere para su vida es descansar un poco y disfrutar al máximo a sus nietos y bisnietos, lo cual hace todos los días después de llegar de su trabajo hasta que logra dormir, pero diciendo que aún le falta mucho por vivir y gozar en este mundo que cada día está más perdido pero por el cual chide está seguro de que pronto llegarán los momentos de paz y fraternidad, esa que en un tiempo él alcanzo a vivir y disfrutar.

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